Crónica Godspeed You! Black Emperor en Madrid

De la mano de Taste the Floor, los titanes del post-rock Godspeed You! Black Emperor nos visitaban con cuatro fechas en la península ibérica. Los canadienses son una banda muy querida en nuestro país y, dado que llevaban tres largos años sin pisarlo, el éxito de la gira estaba asegurado. Nosotros, como buenos fans del género y de la emblemática banda, no podíamos perdernos esta oportunidad inigualable. Tocaba ponerse en camino de la sala But de Madrid para disfrutar de esta particular noche de martes.

Bastantes minutos antes de la apertura de puertas, la gente ya formaba una larga fila para acceder a la sala, prueba de la increíble recepción de la banda. Ya dentro de la sala But, el ambiente estaba algo caldeado, había muchísima gente y más si tenemos en cuenta que era un martes. El fervor por ver a Godspeed You! Black Emperor en directo se hacía patente. Pero antes tocaba ver a Light Conductor, los teloneros escogidos para la gira.

Light Conductor

Sin saber muy bien qué esperar a causa del desconocimiento general sobre la banda, estábamos abiertos a casi cualquier cosa. Con tan solo los datos de ser una banda firmada por Constellation Records (discográfica de GY!BE) y que el sonido era una amalgama de post-rock, drone, ambiental y similares teníamos ganas de ver qué podían ofrecer los también canadienses en directo. El concierto comenzó con la cara A de Sequence One, que consta de un tema plenamente ambiental que se va construyendo con cuidado y, quizás, con demasiada lentitud. Aunque la melodía era sugerente e introspectiva, quizás 17 minutos se hacían demasiado largos en directo por lo que, necesitábamos ver algo más interesante. Para cuando cambiaron la formación, ya en los últimos minutos del concierto, colocándose en ambas guitarras y con voces, el interés del público era bastante reducido.

Light-conductor
Foto: Paloma Sánchez Luna

Aunque pueden ser una banda interesante, especialmente si te gustan este tipo de géneros, creo que la puesta en escena de su música no fue la más acertada. La naturaleza de sus composiciones también hacían del concierto algo poco interesante. Aunque si escuchas sus canciones en la soledad de tu habitación, es bastante probable que encuentres una introspección muy lograda. Hacer un juicio categórico sobre la calidad de la banda sería algo injusto puesto que es una música muy dependiente de situaciones.

Godspeed You! Black Emperor.

Llegaba el turno de ver a una de las mejores bandas de post-rock. La banda liderada por Efrim Menuck salía al escenario de forma escalonada mientras se escuchaban las primeras notas. Con su particular intro en directo, Hope Drone, canción nunca grabada y siempre cambiante. Ya desde el primer momento pudimos apreciar la potencia musical del conjunto. Gracias a la instrumentación amplísima y a una ejecución sublime el sonido esbozado era increíble. Dos baterías, tres guitarras, un contrabajo, un violín y un bajo (que en ocasiones eran dos), además de loopings con uno o varios teclados daban buena cuenta de lo trabajado del sonido del grupo.

Sin embargo, donde reside la magia del conjunto no es en la mera instrumentación ni en su calidad, sino en la construcción de las canciones. Roza la perfección. GY!BE se caracterizan por ser una banda que sabe exactamente el punto en el que la canción debe evolucionar a otro estadio o debe permanecer en la misma sonoridad para provocar sensaciones muy concretas en el espectador. Es algo prácticamente psicológico.

Tampoco podíamos dejar de mencionar a su increíble proyeccionista, Karl Lemieux. Es una parte fundamental de la banda. Dado que son un grupo muy centrado en provocar sensaciones introspectivas con su música, el papel que juegan las proyecciones es central. Este fenómeno se produce por multitud de elementos. En primer lugar, la escenografía es bastante curiosa porque apenas tocan con luz. Esto provoca que los músicos pasen a un plano totalmente secundario donde el centro de lo percibido recae en la música y en lo visual. El espectador usualmente está acostumbrado a ver a los músicos tocar, siendo esto lo más común en la mayoría de conciertos. Si los músicos apenas están iluminados, el punto de atención tiene que recaer necesariamente en otro elemento. Aquí es donde entran las proyecciones. Lo que destaca de sus directos es la música en conjunción con las imágenes proyectadas, por lo que la experiencia es muy poderosa.

Godspeed-You!-Black-Emperor
Foto: Paloma Sánchez Luna

El setlist que trajeron en Madrid puede calificarse de variado y en consonancia con la gira por entero. Tan solo tocaron seis canciones, cosa por otra parte perfectamente normal dada la duración de estas. Tres de ellas son canciones exclusivas de directos como Cliff, Glacier y la ya mencionada Hope Drone. De las tres restantes dos proceden de su último disco, Luciferian Towers y son Anthem for No State y Bosses Hang. Y la última es la espectacular canción de cierre, Blaise Bailey Finnegan III de su primer EP Slow Riot for New Zero Kanada.

Fue un concierto espectacular, pero si tuviera que recalcar un momento sin duda alguna sería la última canción. La consonancia de la música con las proyecciones era impresionante. Imágenes de bosques que poco a poco iban siendo pasto de un fuego que crecía y crecía e iba iluminando la sala, a la par que la música iba aumentando de intensidad. Sencillamente, es algo que apenas se puede describir con palabras. Ni tampoco ellos eran capaces, puesto que su forma de despedirse fue dejar una estática durante aproximadamente cinco o diez minutos mientras que la gente no dejaba de aplaudir y eso que los miembros habían abandonado el escenario hacía ya un tiempo. Esto es Godspeed You! Black Emperor en su estado más puro.

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