Crónica Igorrr + Amenra + Der Weg einer Freiheit + Hangman’s Chair en Madrid
El 19 de marzo pisaron suelo madrileño en La Sala La Paqui varios de los grupos de metal más experimental y oscuro. En concreto: Hangman’s Chair, Der Weg einer Freiheit, Amenra y los cabezas de cartel, Igorrr.
Hangman’s Chair
La primera banda en subir al escenario, a las 18:15 y tras la apertura de puertas fue Hangman’s Chair. Los franceses, activos desde 2005, han lanzado seis álbumes de estudio, con un estilo que se mueve más entre el post y el doom metal, en ocasiones con toques de stoner, y habiendo llegado a colaborar con los también franceses Alcest.
El concierto fue prácticamente una presentación de su último trabajo lanzado en 2022, A Loner. En primer lugar, con An Ode to Breakdown, entrada lenta que estableció el tono para el resto del espectáculo, con un ritmo que hace honor al propio título de la canción. Riffs oscuros y voz emotiva de Cedric Toufouti para crear una atmósfera melancólica. La banda continuó con Cold & Distant, canción más rápida y pesada que la anterior.
El siguiente tema fue Who Wants to Die Old, para continuar con la canción Loner, otra de las destacadas del set, con un tono muy lento y oscuro, casi rozando el sonido post-punk al que parece que está queriendo avanzar Hangman’s Chair.
Para finalizar el concierto sí cerraron con un par de temas de Banlieue Triste, su penúltimo disco y que tiene un sonido más doom y sucio, siendo Sleep Juice y Naive (el que considero también su mejor tema o más famoso) los elegidos.
Der Weg einer Freiheit
A continuación, Der Weg einer Freiheit, banda alemana de black metal fundada en 2009 y que ha ido evolucionando su sonido casi por obligación, como ha ido ocurriendo con otros grupos similares y que empezaron su trayectoria sonando al black más básico. De hecho, es con su quinto y penúltimo álbum con el que terminan de adquirir influencias más post-metaleras que terminan de definir y actualizar el sonido.

Der Weg einer Freiheit comenzaron con Morgen, tema de su último trabajo Noktvrn (2021) y que entró de una forma potentísima, especialmente al compararlo con la pesadumbre y lentitud del grupo anterior. Continuaron con Repulsion y Am Rande der Dunkelheit.

La banda siguió con Einkehr, sin bajarse de la típica atmósfera black metalera de luces rojas sobre el escenario y Aufbruch. Lamentablemente, creo que fue con este grupo con el que más se pudo percibir la mala acústica de la sala, que personalmente creo que es de las peores para conciertos de estos géneros. Tocaron bien, sí, y no se hizo nada pesado, pero tanto la sala y su distribución y escenario, como el propio sonido, son unos hándicaps importantes a poco que una banda necesite transmitir un sonido medianamente pesado.
Amenra
Ya entrada la noche y tras unos minutos de pruebas de sonido, los belgas Amenra (mi mayor motivo para asistir al concierto) subieron al escenario. Amenra es un grupo de post-metal/experimental que empezaron con un sonido más hardcore, y que está conectado con el colectivo Church of Ra. Por ello, asistir a uno de sus conciertos es algo comparable, en cierta forma, con ir a una misa.

Los que ya hemos visto al grupo otras veces sabemos más o menos lo que nos vamos a encontrar: una experiencia devastadora, increíblemente emocional, que te pasa por encima y te destruye. Post-metal experimental y ambiental, pero con una oscuridad terriblemente desgarradora.
El setlist fue también lo esperado y sinceramente, fue una selección perfecta para llenar la hora que tenían en el escenario. Abrieron, como acostumbran, con Razoreater, para continuar con De evenmens, de su último trabajo De Doorn, mientras proyectaban el videoclip de fondo. La banda siguió tocando temas como la preciosa Plus près de toi (Closer to You) y Terziele / Am Kreuz. Todas estas entre sonidos del propio público pidiendo silencio para poder disfrutar el concierto, porque cuando se hace un cartel con grupos con sonidos tan dispares, igual uno no sabe que hay otras bandas cuya emotividad requiere cierta solemnidad y silencio.

Ya con el vocalista Colin H. Van Eeckhout sin camiseta y luciendo el tatuaje del símbolo de Amenra que cubre completamente su espalda, el concierto llegó a su fin con A Solitary Reign, que consiguió dejar en trance a buena parte del público, a pesar de que algunos se atrevieran a corear (¿?) el tema.

Lamentablemente, el concierto terminó aquí (diría que durando menos de una hora) y tras sufrir varios fallos de sonido, porque revisando el setlist de otros lugares, la banda parece que tendría que haber tocado una canción adicional.
Igorrr
Finalmente, la banda francesa Igorrr, y el motivo que justificaba la cita de la mayoría de los asistentes, subió al escenario. Igorrr es un proyecto musical que fusiona elementos del metal extremo, la música clásica, la electrónica y otros géneros experimentales. El proyecto fue creado por el músico francés Gautier Serre en 2005.
En sus primeros trabajos, como Poisson Soluble (2006) y Moisissure (2008), Igorrr exploró la mezcla de música electrónica con elementos del jazz y la música clásica, utilizando una amplia variedad de instrumentos, desde guitarras y bajos hasta flautas y saxofones, y llegando a incluir elementos de música folclórica. Desde luego, son una de las bandas más experimentales que una puede escuchar, erigiéndose, cuando menos, como un grupo altamente original y caótico.
En concierto son exactamente la representación de esta mezcla; lo que una imagina: un dj/programador (Serre), una mezzo – soprano (Marthe Alexandre), un vocalista de black metal (JB Le Bail), Martyn Clément a la guitarra, Sylvain Bouvier en la batería y Patrick al piano. Todo ello con una puesta en escena muy particular y acorde al cóctel experimental.
La banda entró en escena con Paranoid Bulldozer Italiano (tengo que dar crédito a la creatividad de Igorrr también para titular sus canciones), un tema enérgico y caótico que mezclaba elementos de metal con pasajes de música electrónica y clásica. Vamos, que entraron ya fuerte y en modo fiesta. Lo lógico para poder levantar los ánimos después de Amenra.

El setlist continuó con temas como Spaghetti Forever, Hollow Tree y Nervous Waltz, que mostraron la habilidad de la banda para combinar diferentes géneros y estilos musicales. No diría que las combinaciones son precisamente coherentes, pero sí sorprendentes y curiosas. Incluso bailables, por parte de varias de las personas que estábamos en la sala.
La banda siguió tocando temas como Camel Dancefloor, Tout petit moineau y ieuD, cada uno con su propia personalidad y estilo musical único y de nuevo, sumamente caótico y particular.
El concierto continuó con temas como Opus Brain y con Himalaya Massive Ritual, para llegar a su fin con Viande. Muy destacable especialmente en estos últimos temas la potente voz de Marthe Alexandre combinada con piezas de electrónica a cargo de Serre, que definitivamente dejaron a los asistentes con ganas de más fiesta.
En general, el total de bandas hicieron lo mejor que pudieron para sonar casi perfectamente en una sala que no termina de favorecer los sonidos más ambientales y/o extremos, siendo más adecuada para grupos que integran elementos de electrónica de forma casi preponderante (el caso de Igorrr).
Una mezcla de grupos oscuros, sí, pero con unos sonidos y estilos que realmente son totalmente distintos (a nivel tanto musical como emocional), y que al salir puede dejar a más de uno un tanto descolocado. Personalmente, no dudaría en volver a ver en concierto a cualquiera de ellos. Pero si puede ser, durante más tiempo, en lugares más acordes, y por separado.







