Crónica: Noprocede | Cuando las ganas se juntan con tocar de puta madre

Crónica: Noprocede en la Sala Mon de Madrid

Si esto fuera un medio convencional y comercial, aquí irían todos los tópicos que uno pueda meter sobre la situación actual y lo que hemos pasado hasta llegar aquí. Pero como no lo somos, no lo vais a leer. Aunque espero que podáis sentir tan solo una parte de la intensidad, rabia, actitud y ganas por parte del grupo y las más de 300 personas que casi llenábamos la sala Mon el pasado 11 de junio.

Con una cuenta atrás de 10 minutos, puntualidad británica (oh mierda, un tópico) y una nostálgica intro de La Banda del Patio, la banda madrileña arrancó a tope de energía con De Mecha Corta, Para los Restos y Ruido Sordo. Un trio de canciones que nos anticipaba lo que se nos venía encima. Mucha caña, rock callejero, un gran sonido desde el principio y una banda dispuesta a morir en el escenario.

Beltrán, cantante y alma de esta bandaza, en todo momento se mostraba afable y agradecido con su público. La conexión se notaba desde el principio, y eso hace que el disfrute de unos y otros esté garantizado. No sabría decir si el público es fan del grupo o el grupo fan de su público. Qué bonito es el amor, maldita sea.

Noprocede presentaba su tercer álbum, Morder y Esperar, que iba combinando con temas de los anteriores discos, hasta completar un concierto con un total de 22 canciones más alguna sorpresa que no os desvelo todavía. Y con colaboraciones en la voz, como la de Javi Deskarte de Deskarte en el tema Que se Quite el Frío o Javi Salas de Nadye cantando La Antesala del Desastre.

La noche estaba siendo de las grandes, de esas que sabes que cuando estés en la cama tendrás la sonrisita de “joder, qué bien me lo he pasado”. Y probablemente te acuerdes del momento en el que tocaron El karma de los Gatos como si fuera la última canción que tocaba esa gente. Seguida del momento en el que Beltrán se quedaba solo y cantaba en crudo, con su guitarra y voz, Modo Experto, tal y como fue compuesta.

Dentro de todo ese ambiente como a estar en casa con amigos, el grupo revindicaba a las bandas emergentes y de barrio. En palabras de Beltrán: “Los Rolling o Leiva llenan estadios. Y es gente muy buena, de verdad. Pero el apoyo de la gente lo necesitan bandas que tocan en salas pequeñas”. Y tiene razón, claro. Porque ya te digo yo, que Leiva (full respect), no te monta un combate entre Winnie the Poo y un oso panda en mitad del concierto entre el público. Locura máxima. Viva la locura.

Y así, de momentazo a momentazo y tiro porque me toca, llegaban encadenadas Saltan las Ratas, Miedo al Miedo y Fracasar Mejor para marcar un clímax total en la sala. Casi dos horas de concierto llevábamos y la banda no daba muestras de cansancio. Todo lo contrario. Kike del Castillo, en la guitarra, se marcaba los mejores solos de la noche.

          

Pero como todo cuento, este también tiene su final, y qué final… Y no me refiero solo a que terminasen por todo lo alto con Echarte de Más, con el público una vez más dándolo todísimo hasta el último minuto. Sino que van y se tocan una cover de Amores de Barra, de Ella Baila Sola, que ríete tú de la original. Y tan ricamente, oiga. Pero aquí no acaba la cosa. Porque despidiéndose ya, a capela, empiezan a cantar Un Beso y una Flor, de Nino Bravo. Y, como no puede ser de otra manera, todos nos pudimos a cantarla a coro.

Si eres fan de Noprocede, probablemente no te sorprenda todo lo que acabo de relatar. Pero no por “habitual”, vamos a dejar de destacar, y agradecer, claro que sí, que una banda de rock del barrio de Aluche nos pegue tal somanta de ostias musicales una detrás de otra hasta dejarnos con las ganas de más. De mucho más.

Y si no lo eres aún, pásate por un concierto suyo. Estarás apoyando a la música, a las bandas y salas de barrio, y te estarás haciendo un favor, descubriendo a un grupazo de rock como pocos.

ENTREVISTA NO PROCEDE «el éxito es llenar una sala y disfrutarlo»