Crónica: Okkvlt Session 2018

El pasado sábado Rock Culture tuvo el placer de estar presente en la primera edición del festival Okkvlt Session, un nuevo evento dedicado a explorar los sonidos más oscuros y densos del panorama musical actual. La cita tuvo lugar en la Sala Mon de Madrid, alargándose hasta bien entrada la noche.

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Louise Lemón fue la encargada de arranca la tarde con su particular mezcla de soul, gospel y occult rock. La cantante sueca brindó una actuación muy intensa, presentando junto a su banda temas tanto de Purge (2018), como de su próximo disco, A Broken Heart Is an Open Heart, que será publicado en marzo del próximo año. Su propuesta musical, que recuerda irremediablemente a la de artistas como PJ Harvey, Chelsea Wolfe o Emma Ruth Bundle, fue el aperitivo perfecto para los asistentes (pocos, por aquel entonces).

La etereidad que consiguió contagiar en la sala quedó totalmente sepultada desde el segundo uno de actuación de los portugueses Sinistro. La banda vecina arrancó su concierto con la potencia de una bulldozer, sumando a esa fuerza el misticismo característico de la cantante Patricia Andrade. A pesar la lo hipnótico de su interpretación, la voz se perdió entre la mezcla durante varios momentos, haciendo inaudibles buena parte de esos detalles que hacen de Patricia una de las frontwoman más únicas del metal actual. A pesar de haber publicado este mismo año su último álbum, Sangue Cassia, dedicaron gran parte de su actuación a interpretar temas de sus anteriores trabajos.

Aún con los problemas técnicos surgidos durante sus pruebas de sonido, los holandeses Dool consiguieron salir al escenario y levantar a toda la sala con su particular visión del rock gótico/oscuro, entre cuyas referencias podemos encontrar desde el post-punk ochentero (véase la versión de Love Like Blood de Killing Joke que tocaron) hasta el rock alternativo de los noventa, pasando por la psicodelia de The Devil’s Blood.

Tras éstos, llegó el momento de salir a escena para uno de los platos fuertes de la noche: Amenra. Para aquel entones, la sala ya estaba llena por completo y el bullicio durante los preparativo hacía ver que las expectativas en ellos eran bastante altas. Como de costumbre, los belgas cumplieron de sobre con su cometido y, aunque el ruidos y los gritos del público mermaron por momentos el ambiente espiritual que la banda pretende construir durante sus actuaciones, la interpretación de éstos resultó impecable. Por fortuna para un servidor, no se limitaron a presentar su último disco Mass VI, sino que tocaron bastante material de sus lanzamientos previos.

El broche final a la noche venía dado por Godflesh, uno de las bandas fundamentales para entender la evolución del metal durante las últimas décadas. La música de Justin Broadrick y G. C. Green ha sido el pilar sobre el que se han desarrollado muchas bandas de la década de los noventa (desde Fear Factory a Korn) y toda la corriente actual del llamado post-metal. Los de Birmimgham, que venían de haber publicado dos álbumes tras un parón de una década, centraron su actuación precisamente en esta nueva etapa de la banda, echando en falta durante su paso por el Okkvlt Session algunos temas clásicos. Sin embargo, cualquier halago es poco para el buen hacer de estos dos músicos, que demostraron sobre el escenario por qué son una de las bandas más relevantes en la historia reciente del metal.

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