VIERNES 3 DE OCTUBRE, DÍA 2 DEL FESTIVAL.

El viernes 3 de octubre el Pirata Madrid Festival subía un peldaño en intensidad y variedad. Desde primeras horas de la tarde, el recinto ya mostraba un ambiente más animado, con una afluencia notablemente mayor que en la jornada inaugural. Se respiraba ese espíritu de viernes festivalero: una mezcla de veteranos del Pirata que regresaban a su cita anual y caras nuevas dispuestas a vivir un día completo de música, cerveza en mano y ganas de saltar.

La programación del día prometía eclecticismo y energía a partes iguales, con una alineación que combinaba mestizaje, rap, rock urbano y electrónica en vivo. Sobre el papel —y después en el escenario— nombres como Canteca de Macao, Toteking, En Tol Sarmiento, Lágrimas de Sangre y Pendulum confirmaron esa diversidad que el Pirata defiende año tras año: un espacio donde conviven distintos lenguajes musicales bajo un mismo impulso festivo.

CANTECA DE MACAO: COMPROMISO Y ALEGRÍA

La jornada del viernes arrancó con Canteca de Macao, que fueron los encargados de encender el ambiente con su inconfundible mezcla de ritmos mestizos, flamenco y rock. Bastaron unos pocos compases para que el público se dejara llevar por su energía contagiosa, transformando el recinto en una fiesta colectiva. Entre palmas, bailes y sonrisas, el espíritu reivindicativo del grupo se entrelazó con su carácter festivo, logrando ese equilibrio tan suyo entre el compromiso social y la celebración.

Temas como Los Hijos del Hambre No Tienen Mañana, Nunca es Tarde o Alternativa Libertaria fueron coreados por un público que no necesitó mucho para conectar con la banda. Anita Kuruba, siempre carismática y radiante, se adueñó del escenario con una naturalidad desbordante; su alegría, su voz y su presencia acabaron por impregnarlo todo. Fue una apertura luminosa, de esas que marcan el tono del día y recuerdan que la música también puede ser una forma de resistencia… pero bailando.

TOTEKING: VERSO AFILADO Y COMPLICIDAD TOTAL

Con el sol todavía apretando sobre Rivas, llegaba el turno de Toteking, uno de los nombres más esperados de la jornada. El sevillano trajo al Pirata Madrid Festival el sabor del rap más directo, potente y sin concesiones, acompañado a dos voces por su inseparable compañero de escenario Enjoy Canoa. Desde el primer tema, el público respondió con una entrega absoluta, conectando con esa mezcla de actitud y mensaje que siempre ha caracterizado al artista.

Toteking repasó buena parte de su trayectoria, alternando clásicos con temas más recientes, en un set cargado de crítica social y lucidez callejera. Entre rimas y beats precisos, sus letras arremetieron contra la televisión, la hipocresía de la iglesia o la falta de coherencia política, sin perder nunca el sentido del humor ni la cercanía. Apiladearró, No Hay Manera o Ni de Ellos Ni de Ellas sonaron con fuerza, coreadas por un público que parecía saberse cada línea de memoria.

La interacción fue constante: gestos, miradas, manos en alto… Esa conexión directa que hace de sus conciertos algo más que un simple recital de rap. Fue un set vibrante y honesto, de esos que confirman por qué Toteking sigue siendo uno de los referentes del género en España.

EN TOL SARMIENTO: ENERGÍA EN EUSKERA

Uno de los grandes descubrimientos del viernes fue sin duda En Tol Sarmiento (ETS). La banda alavesa se presentó en el Pirata Madrid Festival con una mezcla explosiva de rock, punk y ska, combinando letras en castellano y euskera que reflejan a la perfección su identidad y su forma de entender la música: alegre, directa y con un fuerte espíritu comunitario.

“Giramos poco, pero cuando lo hacemos, lo damos todo para llegar a la gente”, nos comentaba Íñigo, su vocalista, tras el concierto. Y razón no le faltaba. Desde el primer tema se notó esa entrega, ese deseo de conectar con un público que, incluso sin conocerlos en profundidad, acabó totalmente rendido. Su directo fue una auténtica fiesta, con saltos, coros y sonrisas compartidas a ambos lados del escenario.

Canciones como Gu Gea Garena, Zurekin Batera o T’he Trobat a Faltar retumbaron con fuerza en el Auditorio Miguel Ríos, confirmando que ETS tiene madera de banda grande: potente, cercana y capaz de conquistar con naturalidad. Una de esas actuaciones que se viven sin expectativas cuando no les conoces y acaban dejando huella.

LÁGRIMAS DE SANGRE: ENERGÍA, CONCIENCIA Y DESPEDIDA POR TODO LO ALTO

La gira de despedida de Lágrimas de Sangre hizo parada en Rivas dejando una actuación cargada de fuerza y emoción. El grupo volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las formaciones más queridas dentro de la fusión entre rap y rock comprometido, con un directo que no dejó indiferente a nadie. Desde el primer acorde, el público respondió con entusiasmo, coreando cada letra y saltando sin descanso.

Cada tema fue una descarga de energía, conciencia y unión, con ese mensaje social tan
característico que ha acompañado siempre a la banda. Canciones como Volver, Chispa y Oxígeno, Cuando Sale el Sol o el ya emblemático Voy a Celebrarlo sonaron con una fuerza especial, envolviendo el Auditorio Miguel Ríos en un clima de comunión total entre escenario y público.

Fue una actuación intensa, de esas que se sienten más que se escuchan, y que sirvió como
recordatorio de todo lo que Lágrimas de Sangre ha aportado a la escena en estos años. Una despedida a la altura de su historia.

PENDULUM: EL PODER DEL SONIDO Y LA LUZ

El cierre de la segunda jornada estuvo en manos de Pendulum Live, cabezas de cartel indiscutibles del viernes y auténtico imán para una legión de seguidores que aguardaban con expectación su salida al escenario. Confieso que no los conocía en profundidad, pero bastaron unos minutos para entender el fervor que despiertan. Su mezcla de rock industrial y electrónica llevó el Auditorio Miguel Ríos al límite, en una de las actuaciones más potentes y espectaculares de todo el festival.

Con su nuevo álbum Inertia bajo el brazo, la banda desplegó un show apabullante, en el que el sonido y la luz se fundían en una experiencia casi hipnótica. Los visuales, el juego de luces y la precisión sonora creaban una atmósfera envolvente en la que el público se entregó por completo a los ritmos frenéticos. Temas como Tarantula o Witchcraft hicieron vibrar cada rincón del recinto, convirtiendo el cierre del viernes en una auténtica descarga de energía colectiva.

Fue una clausura a la altura de las expectativas: intensa, espectacular y con ese punto de locura controlada que solo los grandes directos saben provocar. Un final que dejó a todos con la sensación de haber vivido una noche única. Faltaba por actuar L’Entourloop, pero un servidor tuvo que marchar en ese momento y no pude disfrutar de ese espectáculo.

 

El segundo día del Pirata Madrid Festival elevó claramente el nivel, con una programación que combinó fusión mestiza, rap, rock urbano y electrónica de primer nivel. Desde la alegría contagiosa de Canteca de Macao, pasando por la fuerza lírica de Toteking, la sorpresa de En Tol Sarmiento y la despedida emotiva de Lágrimas de Sangre, hasta el impacto visual y sonoro de Pendulum, el público vivió una jornada variada, intensa y absolutamente vibrante. El viernes dejó claro que el festival no solo mantiene su esencia, sino que sigue creciendo en calidad, diversidad y espectacularidad, preparando el terreno para un sábado que prometía cerrar el Pirata Madrid Festival 2025 por todo lo alto.

@jcsparra.pics

JOSE C SORIA PARRA