Crónica: primera edición del Good Vibes Festival

Estuvimos en la primera edición del Good Vibes Festival que contó con las actuaciones de Pieles Sebastian, Rufus Y. Firefly, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y Carlos Sadness

El pasado sábado 21 de Mayo acudimos puntuales a la atractiva propuesta que nos ofrecía la primera edición del festival Good Vibes Festival, evento organizado por la Concejalía de Festejos, Cultura, Turismo y Juventud del Ayuntamiento de Las Torres de Cotillas (Murcia), junto a la producción de Gran Azul Producciones y la colaboración de Crash Music y Estrella de Levante. Resultó ser un evento atractivo, familiar y amable en el que reinó un sano ambiente poco masificado y muy manejable.

La tarea de abrir recayó Pieles Sebastian, formación murciana de querencia indie rock que supone la continuación de los desaparecidos (o reconvertidos) Kracauer, combo en el que ya militaron Juanfra Cerdá, Pablo Cerdá y Marcelo Navarro (este último también ex-Le Mur) a los que se les ha unido a las cuatro cuerdas Jesús Cobarro, alma mater de los míticos Noise Box.

Foto: Alfonso Rock Culture
Foto: Alfonso Rock Culture

El show comenzó con Las buenas caras, canción muy representativa del contundente sonido indie con sensibilidad que practica la formación, y que forma parte de Chico conoce a chico, EP de presentación de la nueva formación. El mismo fue desgranado completamente durante el show, junto a Una noche entera, Veneno, 112 y Como Molly Ringwald, canciones pertenecientes al disco Diferencia y repetición (2020, Subterfuge Records) publicado en la anterior etapa de Kracauer. Cicatriz, canción que puede llegar a recordar por los ritmos y melodías a los granadinos Lori Meyers, precedió a Si te vas, gran hit que cerró por todo lo alto un muy buen concierto de un grupo al que se le augura un buen futuro.

Foto: Alfonso Rock Culture

La tarde y el calor ya caían y, mientras los mismos componentes de Rufus T. Firefly montaban su propio set (lo cual a estas alturas dice mucho de ellos), una batucada local se encargaba de ambientar la espera. Tras acabar la batucada sonó algo de música de ambiente mientras los componentes de la banda se retiraban, pues ya habían acabado el montaje y checking del set. En cuanto escuché sonar la psicodélica Planet Caravan, del primer disco de Black Sabbath, intuí que sólo la podían haber elegido ellos. Y efectivamente: utilizaron esta canción para volver a salir y situarse en sus instrumentos, con lo cual ya me habían ganado y no habían tocado ni una sola nota.

Foto: Alfonso Rock Culture

El loop de Druyan & Sagan sonó para estallar con la contundente batería de Julia Martín, que no paró en ningún momento de demostrar por qué es una de las grandes responsables del personal sonido de los de Aranjuez. El hombre de otro tiempo, canción que sólo puedes escuchar en la versión vinilo del sobresaliente El largo mañana (2021, Lago Naranja Records), fue descargada a continuación. El sonido no era el más adecuado y buscamos huir de unos graves ciertamente exagerados para seguir escuchando el show más retirados de las primeras filas. Los ritmos afrobeat y el groove sexy de Polvo de diamantes empezara a sonar para transportarnos al imaginario único que nos ofrece este gran grupo. Después llegó el turno de Lafayette y de los oníricos fills de batería que Julia se marca en la misma, canción que supuso el adelanto como single del que para mi es el mejor disco de ellos hasta la fecha.

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La emocionante Nebulosa Jade vino a continuación. La letra e interpretación de Víctor Cabezuelo en esta canción me parece uno de los momentos cumbre de toda la espectacular obra que ya tienen en su haber. La guitarra que llora de George Harrison, la psicodelia de Pink Floyd, la pegada de John Bonham y la voz de Tom Yorke se manifestaron a la vez a través de un crisol de emociones que pocos grupos logran transmitir en España a día de hoy. Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad se abrió paso para recordarnos que es cierto que en algunos momentos de Loto (2019, Lago Naranja Records) suenan muy a los australianos Tame Impala y que, lógicamente, en twitter alguien los tiene que comparar. Magnolia, que según Víctor hacía tiempo que no tocaban, fue ejecutada como antesala de Río Wolf, una barbaridad de canción con psicodélico final lleno de fuzz que cerró el concierto. A la banda se le vio cómoda y disfrutona encima del escenario durante todo el concierto ajenos, quizás, a un sonido exterior que consideramos algunos, muy a nuestro pesar, que no estuvo a la altura de lo que esperábamos.

Foto: Alfonso Rock Culture

Aprovechamos el momento para ir a la barra para tomar alguna cerveza y algo de comer, mientras la batucada ambientaba de nuevo la espera de la siguiente banda. Y puntuales a su cita, Derby Motoreta´s Burrito Kachimba aparecieron en escena con la psicodélica The New Gizz, momento en el que tuve que acelerar la ingesta de mi recién adquirido bocadillo de salchichón para poder disfrutar del concierto en condiciones.

Porselana Teeth, segundo tema del magnífico Hilo negro (2021, Primavera Labels / Universal Music Spain), fue tocada a continuación. Me llamó mucho la atención la actitud de Dandy Piranha, vocalista y frontman del combo. Tanto que tuve la sensación de haber descubierto de repente a un Robert Plant alternativo que ha pasado su juventud en el barrio de Triana. Me encantó el uso que hacía de su micrófono shure sm 57 (modelo que siempre utilizaba Lemmy Kilmister y que no se suele usar para sonorizar voces), conectado a pedales de efectos que manejaba con soltura. Y claro, a mí ya me tenían encandilado.

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Ayudó la sucesión de hitazos sin descanso que fueron descargados a continuación, tales como Aliento de Dragón, del primer disco de los sevillanos, El valle y RGTQ, del estupendo Hilo negro. Las leyes de la frontera constituyó el momento más coreado y bailado de la noche. Y es que este exitazo, creado para la fantástica banda sonora de la película de Daniel Monzón, fue bailado y cantado por toda la audiencia que nos agolpábamos abajo con el mismo entusiasmo que si lo estuviéramos escuchando en el radiocassette de nuestro Seat 124 a todo trapo, huyendo de la policía, claro… Este gran momento “kinki” dio paso al mejor de todo el concierto, en mi opinión, que fue cuando tocaron Gitana, segundo single de Hilo negro, barbaridad de canción que hizo que me volviera loco por la banda.

Foto: Alfonso Rock Culture

La “kinkidelia” fue dejada de lado por un momento para mostrar la cara más progresiva y sobria del grupo, tanto que pienso que por esta canción podrían ser perfectamente elegidos por Tool para acompañarles en una supuesta gira por el territorio español. Increíble la parte final, con unas guitarras afinadas super graves y con un riff realmente demoledor. Dandy, a quien se le vio durante el concierto de Rufus T. Firefly mezclarse con el público y cantar a pleno pulmón la mayoría de los temas de los de Aranjuez, tuvo el detalle de expresar públicamente su admiración por ellos a los que llamó “los auténticos Caballeros del Zodiaco”.

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Poco después, con su característico desparpajo, agradeció a los organizadores del equipo de gobierno municipal que contaran con ellos para el festival y que “le sudaba el nabo el partido político que estuviera en el ayuntamiento”. Poco después, Turbocamello, Caño cojo y 13 Monos fueron disparadas y sirvieron de antesala de El salto del gitano, gran canción del primer álbum que sirvió para hacer un “wall of death” en el público (impagables las caras de algunos indies que, seguramente, lo veían por primera vez) y terminar el concierto por todo lo alto. Y al son de La cachimba de Los Chichos, los sevillanos se despidieron de una audiencia realmente entusiasmada con el show que se acaban de merendar.

Foto: Alfonso Rock Culture

El ambiente estaba realmente caldeado y fue bien aprovechado por Suzukid DJ con una muy buena selección de temas que nos hicieron menear el bote, mientras se preparaba el set de Carlos Sadness.

Hale Bopp inauguró el concierto de Sadness, el cual se desarrolló complementado con un muy buen juego de luces y proyecciones. El recital estuvo prácticamente basado en presentar el último disco del catalán que, con ukelele en mano y acompañado de su banda, fue desgranando canciones tales como Chocolate y nata, Todo estaba bien, Isla Morenita, Ahorita, Amor papaya, Física moderna, Bikini, Aloha o Te quiero un poco.

Foto: Alfonso Rock Culture
Foto: Alfonso Rock Culture

El extrovertido canta-autor reconoció que hablaba mucho entre canción y canción, y que lo cual podría evitar que tocara algún tema extra, en un festival que respetó muy bien los horarios. El concierto fue muy disfrutado por sus numerosos fans amantes de su propuesta indie-tropical-pop, tanto en lo musical como en los mensajes extra-musicales que fue lanzando.

Foto: Alfonso Rock Culture

Para terminar, la peculiar propuesta de Volante de la Puebla cerró el festival, ofreciendo una propuesta escénica donde se re-mezclaron sin ningún tipo de complejo algunas canciones tradicionales y populares del folclore español con beats electrónicos y ritmos urbanos. Supuso una buena forma de culminar un agradable festival que habrá que seguir muy de cerca.