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Crónica Resurrection Fest 2024 | Sábado

Her Anxiety

Comenzábamos el último día del festival con gran entusiasmo, ansiosos por una jornada que prometía ser espectacular y con la esperanza de un clima más favorable que el del día anterior. La primera parada nos llevó al Desert Stage, donde Her Anxiety se preparaba para dar su concierto. A pesar de la hora, el público era numeroso, lo que ya presagiaba una gran actuación.

El directo de Her Anxiety ha evolucionado considerablemente, y se puede apreciar el esfuerzo y la dedicación invertidos en cada detalle. La combinación de una puesta en escena bien cuidada y un sonido meticulosamente trabajado resultó en un show fantástico. La banda ha logrado crear una experiencia en vivo que se siente tanto pulida como vibrante.

La conexión que establecen con los asistentes añade un dinamismo especial al espectáculo, creando una atmósfera de cercanía y energía compartida. Aida, la vocalista, se destacó con una presencia en el escenario poderosa y carismática. Su voz y su capacidad para transmitir emociones en cada canción fueron impresionantes, capturando la atención de todos los presentes.

Nos quedamos con ganas de volver a verlos en acción. La banda sigue demostrando que su evolución musical y escénica es notable, y no cabe duda de que seguirán ganando seguidores con cada actuación.

Love Bites 

Cuando digo que este día fue el mejor es porque a cada actuación que veía no dejaba de sorprenderme. Antes de que comenzara el concierto, la banda ya estaba en el escenario, tocando con los amplificadores a un volumen bajo, ofreciendo a los tempraneros una dosis extra de música.

La impresionante banda de power metal originaria de Japón, arrancaron el ritual con una presentación llena de elegancia y fuerza. A pesar de su apariencia, su directo desbordó energía y potencia. Desde los primeros acordes, demostraron una habilidad increíble para fusionar melodías pegadizas con una ejecución técnica impecable.

La voz de Asami, junto con la sección instrumental, crearon una atmósfera envolvente que capturó la atención del público al instante. La energía y entusiasmo de Lovebites causaron furor entre los asistentes demostrando de lo que estaban hechas.

Death and Legacy

Los zamoranos salían con ganas y desde el inicio la gente estaba a tope, no es que con los otros grupos no se notase pero la banda se veía que lo disfrutaba tanto que eso marcó el ambiente que se generó, presentaron su reciente trabajo D4rk Prophecies. Trabajo que defendieron con gran maestría.

Su cantante Hynphernia goza de un carisma totalmente atrapante además de una gran energía, la banda ofreció un potente set de los que nos encontrábamos en el chaos no quedamos decepcionados. La actuación no fue sencilla, ya que solapaban con Saluther To Prevail pero aún así superaron sin problemas este contratiempo.

Dream State

Seré franco y directo: con Dream State asistí al que podría llevarse el puesto a mejor directo del festival. Dieron un concierto de esos que te quedan grabados en la retina. A pesar de coincidir en horario con Babymetal, Dream State logró congregar a una gran multitud. La voz de la vocalista Jessie Powell fue impresionante, mostrando una energía única que cautivó a todos los presentes.

Su manera de posar y moverse en el escenario transmitía plenamente la esencia de la música, conectando de manera profunda con el público. Uno de los momentos más memorables del concierto fue cuando Jessie descendió del escenario para cantar entre la audiencia. Este momento creó una conexión íntima y poderosa con los fans, haciendo de este concierto una experiencia inolvidable. Fue una de esas actuaciones que quedan grabadas en la memoria para toda la vida, demostrando por qué Dream State es una banda que no se puede perder.

Knosis 

El nuevo proyecto de Ryo Kinoshita ofreció un directo muy por encima del que dio su anterior banda, Crystal Lake. Rodeado de músicos impresionantes, con Moroishi Kazama en la batería y Kosuke Tano al bajo, Ryo demostró por qué es uno de los mejores frontman que he visto en directo. Verlo sobre el escenario, sabiendo que dejó Crystal Lake debido a su salud mental, fue realmente impresionante.

La conexión entre Ryo y el público fue palpable, los asistentes le dieron todo su apoyo y lo coreaban constantemente. La parte creativa de la banda es fantástica y promete muchísimo. Ya los temas que tienen suenan increíbles, mostrando un gran potencial para el futuro. Este nuevo proyecto de Ryo no solo supera las expectativas, sino que también marca el comienzo de una etapa muy prometedora en su carrera.

Entre sus temas, hubo hueco para un cover de Ten Ton Hammer que desató la euforia de los fans. La despedida fue especialmente memorable: Ryo se lanzó al público entre coros, y la multitud lo recibió con entusiasmo, incluso lo «bautizó» con cerveza. De este directo me marché con una sonrisa de oreja a oreja y con la convicción de que aún hay músicos con mucho que decir.

Electric Callboy

Su actuación se convirtió en una auténtica fiesta, con muchos asistentes disfrazados con extravagantes outfits ochenteros que destacaban entre el color negro del festival, añadiendo un toque de diversión y contraste, y por supuesto, disfrutando de su vibrante propuesta musical. Desde el primer momento, el ambiente fue increíble, demostrando por qué estos alemanes han ascendido a una posición tan destacada en el cartel tras tres años de participación en el festival.

La banda no solo superó las expectativas, sino que también consolidó su posición como uno de los shows más esperados y disfrutados del festival. Su capacidad para mezclar electrónica y metalcore con un espectáculo visual impresionante los convierte en una banda imprescindible en cualquier festival.

Electric Callboy trajo un espectáculo lleno de energía, logrando una conexión inmediata con el público. Desde la primera fila hasta la última, todos estaban entregados a la música y la fiesta. La lista de canciones, basada en parte en su último trabajo Tekkno, garantizaba pura diversión. Uno de los momentos más destacados fue la colaboración con Babymetal para interpretar el tema que comparten, Ratatata, que desató la euforia de los asistentes. Otros temas como Hypa Hypa, Pump It y Spaceman también resonaron con fuerza, todo esto acompañado de fuego y confeti que elevaron el espectáculo a otro nivel.

La energía de la banda y su constante interacción con los fans hicieron que su actuación fuera una de las más aclamadas del cuarto día del festival. Cerraron su espectáculo con la contagiosa We Got The Moves, dejando a todos los presentes con una sonrisa y ganas de más.

Megadeth

El show de Megadeth estaba rodeado de cierta incertidumbre, ya que era la primera vez que los escuchaba en directo desde el cambio de guitarrista y bajista, posiciones que habían sido ocupadas previamente por músicos icónicos. A pesar de estos grandes desafíos, los nuevos fichajes, Teemu Mäntysaari a la guitarra y Jame LoMenzo, quien regresa a la banda después de muchos años, demostraron ser una adición increíble.

Desde la primera canción, los temores se disiparon. Megadeth ofreció un concierto impresionante, y Dave Mustaine, que a menudo puede parecer más reservado, esta vez se mostró muy conectado con su público y permitió que sus compañeros de banda brillaran.

Fue una de las mejores actuaciones que he visto de el líder de la banda, quien parecía estar en excelente forma y en gran sintonía con sus músicos. El espectáculo comenzó con la apertura de su último álbum, The Sick, the Dying… and the Dead!, y poco a poco fueron entrando en calor mientras repasaban grandes clásicos.

Temas como Angry Again y Hangar 18 revitalizaron el concierto, y el solo de guitarra en Tornado of Souls, interpretado magistralmente por Teemu ,hizo justicia al icónico Marty Friedman.

El clímax del concierto llegó con los eternos clásicos Symphony of Destruction, Peace Sells y Holy Wars, provocando una explosión de euforia en el público.

Avenged Sevenfold

Escribir sobre Avenged Sevenfold me resulta complejo. En su momento, fueron una de las bandas que más me impactaron. Su disco Nightmare es uno de mis favoritos, y pasé muchas horas disfrutando de su música. Sin embargo, sus trabajos posteriores a la muerte de The Rev, quien no solo era un gran batería sino también un compositor excepcional, me desconectaron de la banda.

A pesar de esto, no puedo negar que estaba ansioso por escuchar en directo las canciones que tanto me habían gustado. Avenged Sevenfold es una de esas bandas que los seguidores del festival reclaman año tras año (en parte debido a una cancelación anterior), y en esta edición, por fin se cumplieron sus aspiraciones.

El concierto comenzó de manera algo floja con Game Over, pero mejoró significativamente después de Hail to the King. La lista de temas ofreció una variada mezcla de éxitos como Buried Alive o Unholy Confessions. Synyster Gates brilló técnicamente sobre todo en los solos de Nightmare y Afterlife.

Quizás los momentos más especiales fueron So Far Away y A Little Piece of Heaven. El primero, por su significado para los fans, y el segundo, por ser un tema muy querido y poco frecuente en los directos a pesar de ser quizá su mejor composición.

El cierre resultó algo agridulce, con de nuevo temas de su último álbum Life Is But a Dream, que resultaron lentos y pesados en comparación con la energía del resto del show. La despedida fue una de las más sosas que he visto en un escenario. En resumen, Avenged Sevenfold ofreció momentos increíbles, pero también algunas partes regulares que restaron a un directo que podría haber sido grandioso.