Crónica: Wyoming y Los Insolventes en la Sala REM

Wyoming y su banda ‘Los Insolventes’ se dejaban caer por la sala REM de Murcia el pasado sábado 17 de marzo. Con una entrada espectacular (rozando el lleno), unos músicos geniales tanto en lo musical como en lo personal y una sala que, cuando quiere sonar bien, suena a gloria, teníamos todos los ingredientes necesarios para disfrutar de una magnífica velada comandada por el celebérrimo José Miguel Monzón Navarro, conocido por todos como ‘El Gran Wyoming’.

La apertura de puertas fue puntual: 22:30. Ya dentro la sala presentaba una iluminación preparada para el concierto. Esta sala tiene una decoración y disposición muy buenas y, siendo aprovechadas, te consiguen envolver, tranquilizar y meter en el entorno óptimo. Casi más de una hora se retrasó el comienzo de la actuación desde la apertura de puertas; que una cosa es esperar a que la gente venga, pero los que fuimos puntuales nos dio tiempo a comernos los mocos del aburrimiento. Una vez salieron los músicos a escena, las malas vibraciones se disiparon y comenzaron las hostilidades musicales.

Como ya he mencionado antes, la sala sonó especialmente bien aquella noche. Quizá ayudó a ver eso la inmensa calidad de los músicos que poblaban el escenario. Además de saber sonar, sabían moverse y mover a un público que se mostró encantando. Sonaron temas de rock, pop, blues y rockabilly de unas cuantas generaciones y aquello se palpaba (seguramente sería de los muy poquitos en toda la sala que bajaba de los 30 años de edad). Acompañado de guitarrista y bajista de la banda Última Experiencia (Miguel Ángel Ariza y José Alberto Solís, respectivamente), representaron temas míticos como The Letter del mítico Joe Cocker, I Can’t Explain de The Who, Agradecido del compatriota Rosendo e, incluso, cedió los mandos de la voz en algunas canciones a su compañero a las 6 cuerdas Miguel Ángel Ariza, que cantó la mítica I Saw Her Standing There de The Beatles.

Lejos de convertirse en un show para una persona, pudimos ver a un showman disfrutando de sus músicos y de la gente, haciendo chascarrillos entre canciones, un espectáculo que giraba en torno a su persona pero que él hizo saber girar sobre todo el allí presente. No defraudó a nadie. Es en detalles como éstos en los que se muestran la calidad humana y la humildad que siguen desempeñando algunos de los grandes personajes de un país y Wyoming ha demostrado ser, además de un gran presentador y humorista (además es médico), un genial músico y frontman de una banda.

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