Crónica y fotos Mad Cool 2019

Parece que fue ayer cuando estábamos en la presentación a medios del Mad Cool 2019 y, sin darnos cuenta, ya ha llegado el día de la fiesta de presentación… Este año he decidido escribir un pequeño diario a modo de crónica y contar la experiencia desde un punto de vista personal. 

Querido diario…

Miércoles es un día arriesgado para empezar un festival, aunque en breve saldríamos de dudas sobre la idoneidad de esta fiesta de presentación. Pero no nos adelantemos… Son las cinco de la tarde, me termino el café con hielo y me dispongo a abandonar la comodidad del aire acondicionado de la oficina. Cargo las cámaras, que en esta ocasión son tres, ya que Nikon me ha encargado una review de la nueva Z6 y, ante la duda de que tal funcionará, me llevo las dos de siempre también. 

Primera impresión del día… ¡Esta mochila pesa como si fuera llena de plomo! De mayor quiero ser redactor, que con una libretita y un boli ya van bien… (Anda, espera… Si me toca hacer de las dos cosas este año… ¡Ay madre!).  Me pongo bien de protector solar, tapones para los oídos (¡¡¡Siempre!!! ¡¡¡Salva tus Oídos!!!), me subo al coche y me dirijo al recinto de Valdebebas/Ifema. Como prefiero quitarme de encima las cosas malas lo antes posible, voy a indicar lo único malo que ha habido para mí en este Mad Cool 2019… ¡No hay parking para prensa! Ojo que estoy a favor del transporte público, pero no cuando tienes que echar jornadas de más de 10 horas de trabajo con cerca de 15 kilos cargados a la espalda. Llego a Valdebebas, veo el recito del festival, aparco en Mordor y empiezo a caminar cuesta arriba a 40 grados. Afortunadamente, la organización ha habilitado una puerta para prensa justo detrás del escenario principal, también han cambiado la ubicación de la carpa de prensa detrás del escenario principal… ¡Bravo! ¡Excelente noticia! El año pasado estaba demasiado lejos de todo…. Pero sigue sin compensar el parking… Esperemos que el año que viene sí habiliten uno para los que vamos a currar, seguro que si porque Mad Cool aprende de los errores de años anteriores y siempre mejora como festival en cada nueva edición. 

Entro en la carpa de prensa y veo con alegría a los compañeros del año pasado. ¡Qué buen rollo! Los festivales son siempre una ocasión de reencuentro y ver a amigos y compañeros de toda España. Incluso hay amigos fotógrafos de USA y México, y es que Mad Cool es una especie de Coachela español donde nos juntamos gente de todos los rincones del mundo. 

Decido darme una vuelta por el recinto a ver que encontramos… Una enorme barra de Mahou y otra de Brugal junto a los escenarios principales. Se puede pagar con tarjeta o efectivo, nada de andar con pulseras de pago ni inventos raros, lo cual se agradece ¡Mucho! Un 10 para Mad Cool.  Sigo caminando y me encuentro varias zonas para combatir el calor… Sillones, ventiladores con aire frío… Hasta hay una zona de “El Rey León” donde te puedes tumbar en una cama elástica gigante con “aire acondicionado”. Veo puestos de comida de todo tipo, puestos de ropa donde destaca el de Levi’s , un stand de HBO, Sephora, Apperol, Mercedes Benz, helados de Häagen-Dazs… Aquí hay de todo… Pero, ¡Qué ven mis ojos! ¡Una pista de coches de choque! Sólo espero tener tiempo para poder disfrutar de toda la oferta de ocio que tiene este Mad Cool 2019… Por cierto, ya os lo adelanto, uno de los momentazos del festival fue cuando aparecieron en los coches de choque ¡Los Chichos!. 

El primer concierto del día es Metronomy, un grupo británico de pop electrónico con un single muy potente en las emisoras… Sinceramente no sé si no era su día, o no era el mío, pero la actuación pasó sin pena ni gloria… Tampoco podemos culparles en exceso ya que el público del miércoles se dividía en dos bandos… Incluso podíamos hacer una especie de paralelismo con West Side Story con los “Sharks” de Rosalía y los “Jets” de Bring Me The Horizon, no había más opción. Aunque para ser sinceros, el entusiasmo y la energía no era precisamente las señas de identidad de Metronomy, ni con su single The Look consiguieron animar a la gente. 

Llegaba el turno de Rosalía, la “sensación” del momento… Si os soy sincero, tenía mucha curiosidad por este concierto y ver si realmente es tan buena como dicen o si es todo un producto como afirman otros… He de reconocer que en circunstancias normales no iría a verla en su gira, no es mi estilo… No es que no me guste el flamenco fusión… ¡Claro que sí! Pero como decía un amigo “¿Fusión con qué?” Porque no es lo mismo mezclarlo con Blues como hace Raimundo Amador o con rumba como hace Kiko Veneno que con el “Trap” que a mí no me entra ni con hielo… 

Rosalia Mad Cool

El caso es que en mitad de una ovación irrumpe en las tablas Rosalía, dos palmeros corista a un lado, un cuerpo de baile y un técnico de sonido en el escenario disparando las pistas de sus complejos temas a golpe de pendrive. La primera impresión me deja frío, llámame tiquismiquis, pero me gusta ver músicos encima del escenario… puedes llevar samplers, ¡Claro que sí! Pero habría lucido mucho un guitarrista flamenco, una guitarra eléctrica, un teclista y un DJ, aunque suponga un reto intentar reproducir todos los detalles de sus temas en directo… Michael Jackson lo hacía, Jamiroquai lo hace, Bruno Mars lo hace… creo que Rosalía también podría hacerlo porque el escenario se quedaba demasiado grande, y medios parece ser que tiene. El caso es que canta bien (pensaba para mis adentros…) y tiene un descaro y una forma de mirar a la cámara que sabes que estás ante una gran artista. A mitad del concierto bajó al foso a cantar con sus fans, algo muy acertado por su parte. Quizá tanta promoción en medios le ha hecho más mal que bien, esperemos que pueda mantenerse, porque talento tiene y tiene muy bien estudiado todo lo referente al show. Mira a los fotógrafos y pasa lista, como Paul Stanley de Kiss, y se asegura que todos tengamos “la foto”, algo poco habitual en artistas con tan poca experiencia, y se agradece. Veremos qué tal la trata el tiempo (y los medios). Los Fans quedaron encantados, los no fans había de todo… Personalmente no me disgustó y creo que tiene un gran potencial si invierten más en el directo y menos en promoción.

Rosalía Mad Cool 2019

Como Mad Cool es un festival de contrastes, el siguiente grupo eran los británicos Bring Me The Horizon (BMTH), la única banda de “metal” del festival… Y entrecomillo lo de metal porque el grupo ha evolucionado de un metalcore emotivo a una especie de pop rock alternativo electrónico que ha hecho que algunos de sus fans renieguen de ellos, pero que también les ha hecho ganar nuevos fans. El escenario era justo lo contrario al de Rosalía. Contaba con una bonita escenografía a base de todo tipo de amplificadores y altavoces vintage, músicos por todas partes y proyecciones muy llamativas en las pantallas.

Su frontman, Oliver Sykes, vestido de traje rojo y con una lentilla a juego tenía un look a mitad de camino entre el Marilyn Manson de Mechanical Animals y el típico adolescente EMO. Deciden empezar con Mantra de su último disco. Sus seguidores se daban cita en las primeras filas y llevaba ahí desde las 6 de la tarde y acompañaron a la banda en cada canción hasta el final del concierto. Parecía un concierto de su gira más que de un festival por lo que se les perdonaría todo y, como son conscientes de eso, centran todo el concierto en su último trabajo, dejando Drown y Throne para cerrar el bolo. 

La fiesta de presentación termina con un aforo cercano a las 40.000 personas, buen ambiente, buena organización, sin problemas de accesos para el público, sin retrasos en las barras… parece que todos hemos aprendido cosas de la pasada edición y hemos mejorado… este Mad Cool pinta muy bien. Me voy a casa, ahora toca editar algunas fotos, dormir es de cobardes. 

Día 1, jueves

Querido diario de Mad Cool 2019, lo de dormir poco no ha sido buena idea… “Pedro, ¡idiota! tienes 40 años” (me dice esa cosa horrible que se llama sentido común y que me acompaña desde hace apenas 10 años…) “¡Vivía mejor sin ti!” (Le respondo). Una ducha y una pizza aclaran mis ideas y revitalizan cuerpo y mente. Los dos cafés con hielo que me bebo después también ayudan. Hoy llevo algo menos de peso porque la Nikon Z6 que me dejaron para hacer review funciona de maravilla, así que “sólo” cargo con dos cámaras. Me subo al coche, aparco en Mordor… Y ahí está mi querida cuesta arriba a 40 grados… Pero esta vez voy armado con un Calippo. ¡Ja! ¡Chúpate esa maldita cuesta! El cuerpo me arderá, pero la boca la llevo fresquita (el que no se consuela es porque no quiere…), pese a ello tengo la sensación de andar caminando encima de la vitrocerámica… 

Hoy es un día que me apetece mucho, tengo curiosidad por Tash Sultana, me voy a reencontrar con Iggy Pop 20 años después. Por si fuera poco, también tocan Perry Farrell y el hermano calmado de los Gallagher y The Hives… Y con esa idea en la cabeza salgo de la carpa de prensa. Hace un calor muy serio, pero por suerte el césped artificial ayuda, caminar por el asfalto como en otros festivales sería la muerte, otro punto a favor de Mad Cool. 

Todavía queda mucha gente por llegar cuando comienza el concierto de Tash Sultana. La artista australiana tiene mucha vida dentro pese a su juventud, y es que 24 años pueden ser muy intensos según como los vivas… Tash se ha educado en la escuela de la calle y ahí desarrolló su talento, entre sustancias psicotrópicas y una dura adolescencia encontró su refugio en la música.

La australiana salió al escenario sola, descalza, en el centro una plataforma con un par de samplers, teclados, una Fender Stratocaster preciosa en color Surf Green, una trompeta y ya. ¿Os acordáis que ayer comentaba que a Rosalía el escenario se le quedaba un poco vacío pese a llevar un cuerpo de baile? Pues no me preguntéis por qué, pero a Tash se le quedaba pequeño y eso que iba ella sola… 5 minutos fueron suficientes para ver que estábamos delante de alguien muy especial, una guitarrista de un gran talento, con fuertes influencias de Hendrix y capaz de mezcla riffs psicodélicos propios del Verano del Amor de San Francisco con melodías más reggae e indie. 

La verdad es que me pasé el concierto con la boca abierta… A esta chica no le hacen justicia sus discos, en directo es otra cosa, es una bestia poseída por el groove capaz de sumergirnos en unas atmósferas maravillosas. En el momento del concierto yo todavía no lo tenía muy claro, pero ahora que escribo estas líneas desde mi habitación soy consciente de que vimos algo muy especial y para mí ha sido la gran revelación de Mad Cool 2019.

Intentando asimilar lo que acababa de ver, me dirijo al escenario 3 a ver a Iggy Pop. Por el camino me paro para hacer unas fotos a Ms. Lauryn Hill. Me esperaba ver una big band de soul pero sólo salió una DJ y allí nos quedamos en el foso, viendo a la DJ, esperando que saliera la banda… Pero 20 minutos de espera fueron demasiados, así que seguí mi camino hacia Iggy Pop

Veinte años hacía de la última vez que vi a la Iguana. La duda razonable era ver qué me contraría… Si yo estaba hecho polvo comparado con mi yo del 98 que andaba por el pirineo en el Doctor Music Festival… ¿Cómo estaría Iggy Pop? (Me preguntaba minutos antes de empezar) ¡Pues como una rosa! (Afirmo a los 10 segundos de salir al escenario) Rosa arrugada, sí, pero rosa. Y es que bicho malo nunca muere, y este tipo es de los que les disparas 10 veces y todavía sigue bailando… Antes de salir debió informarse que había mucho millenial y mucho influencer y “como sabe más el diablo por viejo que por diablo” metió todos los hits al principio para “atar” a todo el público, en un concierto que comenzó en lo alto, siguió en lo alto y terminó en lo alto. I wanna be your dog, The Passenger y Lust for LifeEso “pa” empezar… Así, a lo bestia… ¡Patada al micro y “palante” que eres la Iguana!

Ahí estaba yo alucinando desde abajo mientras Iggy corría hacia el provocador del escenario, oteando el horizonte, saludando a las primeras filas y también a las últimas. Espera que baja y saluda de cerca… ¿Pues no que va el tío y se tira al público a sus 74 años? (En el sentido de lanzarse… Especifico porque con Iggy podría tener más de un significado lo de “tirarse al público”). Y baila y salta y vuelve a bailar y corre y… Está claro que este tío es de otra pasta y en 20 minutos había puesto Mad Cool patas arriba y había arrastrado a la mayoría del público al escenario 3. Hoy hay fiesta en Mad Cool. 

Aprovechando que estoy cerca de la zona de restauración me acerco a comer algo. Pensaba que habría una cola interminable, y había cola, pero algo muy razonable. Está claro que el límite para un festival de estas características debería ser las 50.000 personas que deben haber hoy, una cifra mucho más acertada que los más de 90.000 del año pasado con Pearl Jam. Hamburguesa y cervecita fría “pal cuerpo” … ¡Con esto nada puede ir mal! Y con la panza llena regreso al escenario 3, también conocido como “Escenario de la comunidad de Madrid” … Vamos… ¡El 3! Para ver al siguiente grupo. 

mad cool 2019

La última vez que vi a Perry Farrell fue en Rock in Rio con Jane’s Addiction en 2010. Ahora venía con su proyecto personal, acompañado de una gran banda y de su mujer Etty Farrell. Si hay alguien en el cartel de Mad Cool 2019 que sepa de festivales ese es, sin duda ninguna, Perry, ya que fue el creador del concepto de festival de rock moderno tal y como lo conocemos gracias a su mítico Lollapalooza. 

Con la mente abierta me disponía a presenciar algo distinto, más teatral y conceptual que el rock alternativo con matices grunge a los que nos tenía acostumbrado Perry. El escenario muy elegante, con la banda distribuida a distintos niveles y creando una especie de jardín mágico, algo así como un Edén en mitad de Valdebebas. El concierto muy intimista, pero lejos de caer en lo aburrido, Perry pasea por el escenario caminando como si flotase, repartiendo la atención entre Etty y él (beso incluido). En el set list algunos temas de Porno for Pyros como Pets y de Jane’s Adicction como Jane Says y Stop! Una lástima que justo cuando empezaba a disfrutar de verdad, me suena una alarma indicando que debo correr hacia el escenario 2 (Escenario Madrid Te Abraza), porque tengo que fotografiar a Noel Gallagher. Es lo que tiene el ser “chico para todo” … Que o tienes la capacidad de desdoblarte en un plano astral o tienes que hacer muchas renuncias… Lloriqueando por perdérmelo, echo a correr hacia el escenario 2.

Como ya adelantaba unos párrafos más arriba, toda la diversión se estaba repartiendo entre los escenarios 2 y 3, dejando el 1 para los nuevos cabezas de cartel más mediáticos, pero mucho menos divertido. Noel Gallagher venía acompañado por su banda, los High Flying Birds, el chascarrillo era inevitable porque los dos pájaros más pájaros de Manchester son su hermanísimo y él. (Un poco más pájaro el primero que el segundo). El escenario elegante, unas cortinas, luz de ambiente, una banda madura, una corista de ensueño, una Fender Jazzmaster de los 60 y una gran bandera del equipo de fútbol de sus amores, el Manchester City.

La mitad del concierto fue a cargo de temas propios mientras que la segunda mitad fue lo más cercano que podemos estar hoy en día de un concierto de Oasis. No faltaron Little by Little, Wonderwall, Stop Crying Your Heart Out, Don’t look Back in Anger y, como colofón final, una maravillosa version del All You need is Love de los cuatro de Liverpool.  En un festival tienes que darle al público lo que quiere escuchar, sabiendo que compartes público con muchas otras bandas y que muchos conozcan sólo tus grandes éxitos, y Noel, que es cualquier cosa menos tonto, lo tenía claro y sirvió ración doble de singles, y el público quedó encantado, 1+1=2 Easy Job!

Estoy mueeerto, y solo llevo dos días. Con más sueño que un perrete cachorro me pongo a caminar con paso de nazareno al escenario 3. Me planteo tomarme una de esas bebidas energéticas, pero me acuerdo que me sientan fatal… En el fondo pienso que no va a ser necesario porque los que vienen ahora debieron caer en la marmita de las bebidas energéticas de pequeños, como le ocurrió a Obelix, y ahora los efectos de dicho brebaje son permanentes… 

Nada más llegar comprobamos que The Hives le han arrebatado la mitad del público a Vampire Weekend. No voy a entrar en opinar sobre qué grupo es mejor, pero en todos los festivales tengo una teoría y The Hives la acaban de reconfirmar: En los festivales la gente quiere fiesta, estamos todos reventados y una banda con energía y rock and roll te pone las pilas. Es sencillo de entender, y si hablamos de fiesta y rock los suecos tienen la fórmula del éxito, la duda no era si los miembros de la banda saltarían al público, la duda era cuántas veces saltarían al público. 

Ataviados con sus ya clásicos tuxedos blancos, pajarita torcida y micrófono plateado en mano tipo años 50 no necesitaron ni 2 acordes para que los asistentes enloqueciesen. ¡Era como si a la banda del baile de graduación del instituto americano de Regreso al Futuro les hubieran echado algo en el ponche y se hubieran vuelto locos! Los Hermanos Almqvist llevaban el peso del show, digamos que son los Angus y Brian Johnson suecos, mientras que el resto de la banda llevaba el peso musical, todos muy en su sitio, en un reparto de papeles claro y que funciona perfectamente. Empezaron con la mejor canción del mundo para comenzar un concierto. Tras ella Walk Idiot Walk y Main Ofender y abandono mi papel de fotógrafo para comenzar el de redactor. El concierto es una patada en la cara, rápido, duro, no lo ves venir, vuelan vasos, sombreros, locura en las primeras filas… Es justo lo que se espera de un grupo que toca de madrugada en un festival. Ahora van a tocar la que, según ellos, es la “canción más rápida de la historia”, Good Samaritan, y más locura… Pelle y Niklas bajan al foso continuamente a abrazar a los fans de las primeras filas, algo que es de agradecer para los que llevan ahí más de tres conciertos seguidos esperando a su banda favorita. Hate To Say I Told You So, su single más universal, anuncia que el concierto se acerca a su fin y Tick Tick Boom lo confirma. Punto final a la segunda jornada de Mad Cool. 

Voy camino a Mordor a ver si mi coche sigue ahí, por el camino intento ordenar mis ideas y hacer un resumen del día: Iggy y The Hives gloriosos. Noel hizo un concierto muy correcto y elegante. Perry me quedé con ganas de más y con Tash Sultana me explotó la cabeza… En todos los festivales me gusta llevarme algo nuevo a casa y esta chica australiana ha conquistado mi corazón de viejo cuarentón y gruñón y me ha devuelto la esperanza por las nuevas generaciones. ¡Gracias Tash! Estoy convencido que si Hendrix estuviera vivo escucharía tu música. Ah… mi viejo coche… ya lo oteo en el horizonte esperándome… Me acompaña a todos los festivales desde el 98 y si pudiese hablar sería mucho más interesante que “KIT”, no lo dudéis… Qué asiento más cómodo, qué fresquito el aire acondicionado, ese hormigueo en las piernas… Qué gustito… Mi “Perdigón” y yo ponemos rumbo a casa, no somos viejos, somos clásicos y llevamos media vida juntos, tenemos nuestros achaques y demasiadas historias que contar… Le paso la mano por el salpicadero como si me entendiese… Buen chico “Perdigón”.

Día 2, viernes

Querido diario de Mad Cool, ya es Viernes. Me levanto de la cama y se me escapa un “aaaaaaaaaayyyyyyy” mientras me incorporo despacito cual Nosferatu del IMSERSO. Tengo cuerpo de que me hubiera atropellado un camión ayer… Parece que piso cristales al andar… Fenomenal, una ampolla en la planta del pie derecho… Café con leche doble de café, tostada con tomate y un ibuprofeno, el verdadero “desayuno de los campeones”. Me paso la mañana descargando y editando fotos. Me llega un e-mail de Mad Cool donde me informan que nos han concedido entrevista los Prophets of Rage para mañana (¡Toma! ¡Toma! ¡Toma! ¡Así da gusto empezar el día!). Sin darme ni cuenta ha llegado la hora de comer… Ola de Calor = gazpacho, esto es así. Una venda en el pie, calcetines de trekking mulliditos y zapatillas cómodas. Me subo al coche y aparco, esta vez no es en Mordor, porque Mordor está lleno, es justo en el terreno desconocido que hay detrás de Mordor. Me siento como Livingstone explorando África y, para colmo, se me ha olvidado mi Calippo… Llego a la carpa de prensa, pero esta vez no me siento (si me siento no me levanto), así que recargo agua y me voy al primer concierto del día. 

Sharon Van Etten espera en el escenario Mad Cool (escenario 1). Tiene dos fotos: una de frente y una de perfil… Poco más a nivel fotográfico. A nivel musical no lo veo como un concierto de escenario 1… Lo veo más como concierto para una carpa más pequeña, un rollo muy tranquilo. Hago serios esfuerzos para no dormirme. Reconozco que tiene talento y una gran banda, pero a las siete de la tarde y con el sol pegando fuerte en lo alto se me hace muy cuesta arriba su concierto. Su música la etiquetan de soul, de folk, incluso rock…

Qué queréis que os diga… Para mí es mucho más cercana al chill out… No le veo nada de Soul… no me imagino a Donald Duck Dunn, Otis Redding, Sam and Dave, Rufus Thomas o Isaak Hayes haciendo esto… No hay sombra donde refugiarse, no hay “chill”, así que me quedo sólo con el “out” y me voy al escenario 2… La pobre Sharon lo tiene todo en contra. 

Miles Kane hace un concierto festivalero. Vestido cual guiri en Benidorm con gorrito playero incluido y sabedor del bajonazo de Sharon, decidió agitar un poquito el festival mientras se ponía el Sol en Valdebebas (en otro momento os hablaré de lo bonitas que son las puestas de sol desde aquí… No sé por qué, pero el cielo toma unos colores preciosos).

Silverscreen abre el concierto y, de repente, toda mi atención se va hacia la baterista, es de esas que golpean fuerte y seco y nos está haciendo bailar a todos. La afluencia de público es mucho mayor, pero en las primeras filas veo muchas camisetas con la palabra “ZERO”… Ni que Smashing Pumkins tocasen después… Rearrange o Cry On My Guitar suenan especialmente bien en directo cuando Miles decide sorprendernos a todos con una versión de Hot Stuff de Donna Summer y saca nuestro lado más bailón. Y con este buen rollo nos vamos a ver que hacen The National en el escenario 1, cedo la conexión a nuestro corresponsal en el escenario Mad Cool… Anda, ¡pero si soy yo también! A correr Pedro que no llegas…  

A The National les bastaron 10 minutos para bajarnos todo el buen rollo que nos había transmitido el colega Miles. Y es que seguramente no fuese un concierto para un festival… Cubata en mano Matt Berninger saluda al respetable… Lleva un paso todavía más lento que el de mis agotados pies… En el escenario más gente que en la guerra… Lleva de todo. El batería marca los tiempos: Y uno, dos, un dos tres y… Bajonazo al canto. ¿Os acordáis de los Walkman cuando se iban acabando las pilas? Pues algo así. La puesta en escena es elegante y él se esfuerza, a su manera, incluso baja al foso a mezclarse con el público, pero no como Iggy Pop o The Hives, no, Matt se limita a pasear por encima de la barandilla como luciéndose… Y ojo, no lo hace mal, y seguramente en otras circunstancias el concierto me habría gustado… Por ejemplo en una sala, con mesas, sillas, unos frutos secos en la mesa y un whisky en vaso ancho con un hielo, y luz tenue, y aire acondicionado…

Antes de que termine su concierto vemos un pequeño movimiento migratorio hacia el escenario 2 y no es para menos, pues una de las bandas más esperadas (por no decir la más esperada) de la edición 2019 de Mad Cool estaban montando el escenario tras un telón negro, que ocultaba lo que se desvelaría como el escenario más bonito de todo el festival con diferencia. 

Llego el día y llegó la hora. La formación original de The Smashing Pumpkins (a excepción de D’arcy Wretzky con la que no fue posible llegar a un acuerdo) estaba preparada tras el telón. Su último disco: Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun. (sí, todo eso junto) nos recuerda mucho a su obra maestra Mellon Collie and The Infinite Sadness en sonidos y producción, lo cual es algo excelente ya que siempre he dicho que Mellon Collie debería ser de escucha obligatoria en las escuelas de música moderna. Al caer el telón vemos un precioso escenario lleno de color, con tres enormes muñecos, o tottems o robots de inspiración SiFi (según a quien le preguntes) y, delante de ellos, Jeff Schroeder, James Iha, Jimmy Chamberlin y William Patrick Corgan (nuestro Billy Corgan de siempre).

Siva, de su álbum debut Gish, es la encargada de abrir y, cuando todavía estamos en estado de shock, nos sorprenden a todos con Zero y todo Mad Cool cae rendido a sus pies gracias a ese atronador de riff de guitarra que sigue sonando como una apisonadora en directo. Es de esos riffs que te hacen apretar los dientes y te erizan la piel y que forman parte de la historia de la música por derecho propio. ¿Os acordáis de las sensaciones que contaba con el concierto de The National? Pues bien, esto es justo lo más contrario que puede haber… Desde el foso veo gente cantando, gente llorando, gente gritando, cuarentones como yo que en algún momento creímos que íbamos a dominar el mundo con nuestras camisas de cuadros y nuestras emociones de adolescentes incomprendidos llenos de rabia. Era todo mucho más puro, sin postureo, aquellos años donde íbamos al instituto y compartíamos el Walkman con el compañero de pupitre llevando cada uno un auricular en la oreja, cuando los selfies nos los hacíamos metiéndonos cuatro o cinco en un fotomatón. Soñábamos con hacer ruido con guitarras, estábamos recuperándonos de la caída del heavy metal de los 80 y lo hacíamos con aquellas maravillosas bandas de los 90… Fuimos testigos de la última gran revolución musical con Sound Garden, Alice in Chains, Faith no More, Pear Jam y los comienzos del metal industrial con White Zombie, Manson y, en medio de todo aquello, había una pequeña gran banda de Chicago que nos dejó canciones para la historia… Eran los años gloriosos de la MTV cuando todavía era una cadena de música, con Beavies y Butt-Head, las tiendas de discos donde tu colega el de la tienda te recomendaba bandas, porque conocía perfectamente tus gustos, y los de los otros 300 clientes que pasaban por allí también…  Y todo eso me viene a la cabeza en tan sólo un segundo, mientras suena Zero. Hoy voy a soltar alguna lágrima, lo sé, porque ahora mismo llevo un huracán de emociones dentro que se remontan a los años aquellos cuando creía que el mundo era mejor de lo que terminó siendo… Por eso estoy deseando terminar mi trabajo en el foso, salir de aquí, buscar un rincón donde verlo a solas y que jamás se me olvide este día. 

Solara y Knights of Malta siguen a Zero, dos grandes temas de su último disco del que no tocaron el single principal. Jeff y James se entienden a la perfección mientras Chamberlain nos muestra lo bien que le han sentado los años, ganando en gusto y clase en la batería. Billy en su línea, con su voz peculiar y tocando con maestría, y es que siempre fue un gran guitarrista a la sombra de los guitar hero de los 90. 

Ya en la tranquilidad de mi oscuro rinconcito, entre el público, escucho The world is a vampire y cuarenta mil almas responden al unísono “Sent to draiaiain” y suena otro himno de juventud: Bullet with Butterfly Wings. Y me acuerdo de los pogos en los bares y de cantar el estribillo como si no hubiera mañana. Los muñecos coloristas que dominan el escenario se van volviendo seres oscuros con luces siniestras, no queda ni rastro de luz ni de color, quizá guardando cierta similitud con lo que le pasó al mundo en el que nos hacíamos adultos y cómo resultó ser un lugar mucho más siniestro de lo que imaginábamos. Disarm, The Everlasting Glaze, Ava Adore… Un set list maravilloso que nos lleva en una nube hasta 1979.

La banda está sonando espectacularmente bien, como si no hubieran pasado los años, es sin duda un concierto memorable que intento valorar dejando de lado las emociones, lo cual es imposible. Cuando estoy recuperándome de 1979 con el estómago encogido, deciden hacernos sentir a todos especiales con Tonight, Tonight y la lágrima que estaba conteniendo durante casi una hora, se me cae entre sonidos de violines, y de algún modo me siento liberado… Todo ha terminado, fue sólo un sueño de juventud, me marcho caminando con paso lento hacia el escenario 3 mientras suena Today… “Hoy es el día más grande que he conocido, no puedo esperar a mañana, podría no tener tanto tiempo, me arrancaré el corazón antes de salir” Joder, eso no se hace Billy…

Y bueno… Aquí estamos… Los fotógrafos que quedamos en pie esperando entrar a Wolfmother y comentando lo extraordinario del concierto de The Smashing Pumpkins con una cierta sensación de sentirnos algo más pequeños que hace una hora. Necesitamos algo fuerte y duro para salir de este estado y para eso Wolfmother puede que sea la banda ideal. Los australianos tienen influencias del rock y hard rock de los 70 y esa energía que siempre tienen las bandas de las antípodas como ACDC o Airbourne. Con el volumen del amplificador al 11, una Gibson SG, pelo enmarañado y un chaleco vaquero, sabes que Andrew Stockdale la va a liar gorda en el escenario 3 (el escenario golfo, el de la juerga y el jaleo por excelencia). El concierto es un decálogo del rock garajero, stoner, en definitiva, rock duro y con actitud donde destacan sus hits Woman y The Jocker & The Thief con la que cierran la penúltima jornada de nuestro Mad Cool. 

 

Ya estoy en casa, me meto en la cama, pero a ver quién duerme ahora después de lo de Smashing Pumpkins… Una noche larga que se empeña en hacerme repasar mil y una anécdotas de juventud, sabiendo que estamos en el descanso del partido, pero con fuerzas para empezar la segunda parte. Cierro los ojos con la ilusión de que todo haya sido un sueño y despertarme en el parque con mis amigos, mi camisa de cuadros, la litrona y la bolsa de pipas, pensando en el siguiente concierto o hablando de los últimos discos que nos hemos comprado. Cierro los ojos muy fuerte… Por si se cumple…

Día 2, sábado

Sábado sabadete… Agarra las cámaras, un Red Bull, y vete. Mordor me parece cerca… Con eso lo digo todo… Hoy va a ser un gran día, lo sé. Vamos a tener el honor de entrevistar a Prophets of Rage (aquí podéis ver la entrevista), voy a conocer a uno de mis héroes de juventud como bajista (el señor Tim Commerford), vamos a ver un conciertazo de los Prophets y además podré ver en directo a The Cult, un grupo que me ponía mi prima de pequeño y que me sirvieron para iniciarme en esto de la música. 

Muy a mi pesar tengo que limitar el número de crónicas ya que estoy en la carpa de prensa esperando que me llamen para la entrevista con Prophets. A las siete y media vienen a buscarme y me llevan a la zona de camerinos, una zona muy VIP en una terraza con vistas al escenario principal… Piscina, barra privada, gente guapa… Maravilla. De repente, veo que sale por la puerta corriendo Chuck D de Public Enemy, que casi me lleva por delante porque es una locomotora enorme de puro músculo… Veo que corre mirando hacia atrás como si alguien le persiguiese y sale Tim Commerford por la puerta con un balón de futbol americano y le hace un pase largo como buen Quarterback que es… Con ese recibimiento sabes que la entrevista va a ser interesante y divertida, pero mejor que contarla os dejo aquí el enlace, nuestro más sincero agradecimiento a Mad Cool y los Prophets of Rage por hacerla posible.

Tras la entrevista me dirijo al foso del escenario 2, somos unos de los 10 medios afortunados que podremos fotografiar a Prophets of Rage, lo cual es fascinante pues hay cerca de 90 medios acreditados. Entre el público vemos algunos que durarán pocos en las primeras y es que son el grupo encargado de repartir caña en este Mad Cool. 

Qué mejor forma de comenzar que con la versión de Public Enemy que da nombre al grupo, Prophets of Rage. Tim y Brad llevan el peso de la canción demostrando por qué son una de las mejores bases rítmicas de la historia del rock, mientras Dj Lord se les une aportando su talento y convirtiendo lo que ya era excelente en algo casi perfecto. Tom comienza su recital de técnicas imposibles de guitarra mezcladas con los riffs setenteros, que son su seña de identidad. Por su parte Chuck D (megáfono en mano) y B-Real (ataviado con su Kufiyya característica cuando canta con Prophets) son los encargados de levantar al personal, aunque casi mejor deberían calmarlos porque la batalla en las primeras filas ha comenzado sacando toda la rabia que llevamos dentro reprimida… vuelan vasos, gorras, peluches, algunas personas también vuelan… todo sigue según lo previsto cuando enlazan con Testify y el público enloquece con el primero de los temas de Rage Against The Machine. 

Me vais a permitir que incida de nuevo en lo descomunal de su base rítmica pero es que suenan perfectos, y algo que siempre ha llamado la atención, Tim pasa todo el concierto saltando mientras toca lo cual entraña cierta dificultad y una considerable forma física, sobre todo porque, pese a ello, sigue teniendo la precisión de un cirujano al bajo, y el mejor sonido que podemos imaginar… entre tanto llega el primero de los solos “marcianos” de Tom sacando la clavija de Jack de la guitarra y haciendo su particular scratch mientras Lord hace lo propio con su platos. 

Guerrilla Radio es otro de los temas más festejados y tras él tenemos el placer de escuchar en primicia mundial en directo su nuevo single Made with Hate, que es el adelanto del nuevo disco que está en proceso y del que habíamos estado hablando antes en camerinos y que suena realmente bien.

El concierto transcurre con la siguiente fórmula: una canción de RATM, una no de RATM, y esa fórmula les conduce al éxito. Hasta que antes de los bises podemos escuchar Bulls on Parade (locura colectiva) y How I Could Just Kill a Man de Cypress Hill. Heart Afire sirve de interludio para cerrar a lo bestia con Bombtrack y Killing in The Name Of,  que el público canta “a la española” como ya viene siendo costumbre. El campo de batalla se despeja, y desde luego han sido lo más real del festival. Un contraste importante frente a los youtubers wannabe que van a lucir palmito por los festivales. Prophets of Rage son como tus colegas de toda la vida, pero que han llegado a lo más alto y, pese a ello, siguen siendo tus colegas, unos tipos auténticos que se dedican a hacer música de una forma extraordinaria y a aprovechar sus micrófonos para soltar verdades incomodas que deben hacernos reflexionar a todos sobre el rumbo que está tomando el mundo y empezar el cambio individualmente desde el interior de cada uno de nosotros. Sería mucho más fácil ignorar lo que ocurre y vivir la vida en una mansión de Beverly Hills, y todos ellos podrían hacerlo, pero lo que les hace grandes es que estos tipos optaron por tomar la pastilla roja de Matrix y seguir luchando. 

Sin apenas tiempo voy corriendo al escenario principal porque los cabezas de cartel, y yo diría del festival, estaban a punto de comenzar. The Cure es una banda de culto de la que casi me da miedo escribir porque cualquier cosa que diga podría ser criticada por los fans… es como hablar de Star Wars… cualquier cosa que digas tendrá mil replicas y opiniones contrarias… El concierto empezaba con algo de retraso y es que a Robert Smith le debió parecer buena idea que un enorme autobús de gira (de esos que llevan dentro habitaciones y seguramente hasta una pista de circo con animales salvajes, acróbatas y un payaso con un monociclo) entrase hasta la misma rampa del escenario… se ve que una furgoneta de lujo no le valía como a todo el mundo… aunque todo el mundo no es Robert Smith… (ay madre… que me estoy metiendo en camisa de once varas y voy a terminar en el ojo de las críticas de los fans… ) El caso es que fue una divertida irresponsabilidad donde el conductor del autobús pudo demostrar una destreza sobrehumana en una maniobra imposible y nos lo hizo pasar muy bien a los fotógrafos que allí estábamos esperando para entrar al foso que le dimos varias ovaciones por semejante espectáculo. 

Con una luz tenue y con cierto retraso por la operación secreta con nombre en clave “Mete el puñetero autobús hasta la rampa del escenario”, Robert hacía acto de presencia… se tomaba su tiempo, oteando al horizonte, arremangándose y mirando uno a uno a los fotógrafos como si estuviera pasando lista… era una situación extraña, no sabíamos si era rostro de sorpresa ante tanta gente o es que le acababan de despertar de la siesta y pensaba “¿Pero qué narices hago yo aquí?”… pero bueno, todos los genios tienen ese punto simpático donde el personaje parece apoderarse de la persona, si es que realmente hay un personaje… que yo creo que no, que Robert es así.

El Set List impecable, un concierto muy para fans, donde destacaban dos partes, la primera para los más en la materia con temazos como Pictures of You, Just Like Heaven, A Forest, In Between Days y unos bises larguísimos que fueron básicamente un “grandes éxitos” para todos los públicos con hits como (y cito por orden): Lullaby, The Caterpillar, The Walk, Friday I’m in Love, Close to me, Why Cant I be You? Y Boys don`t cry. Como veis un set list de en sueño que puso la guinda a este gran festival que fue Mad Cool 2019. 

La última actuación de nuestro festival corría a cargo de los jóvenes Greta Van Fleet. No puedo ocultar que no soy nada partidario de lo que hace este grupo… porque una cosa es tener influencias de otros grupos (algo que todos los grupos tienen) y otra cosa muy distinta es esto que hacen ellos, que clama al cielo.  No obstante, había que hacer el trabajo, así que me arremango y para el foso. Primera impresión, ¡Pero si son unos niños! Si, pasan todos de los 20 años pero parece que tuvieran 16… Josh sale al escenario repartiendo rosas blancas y las fans de las primeras filas enloquecen y gritan como histéricas… y es que no hay duda que el fenómeno fan, sobre todo femenino, es muy importante en esta banda. 

Suenan los primeros compases de The Cold Wind y mi primer pensamiento es “estos tíos son realmente buenos, qué lástima que se dediquen a copiar a Led Zeppelin en todo, movimientos, ropa, voz, guitarras, hasta los solos de batería…” y es que son realmente buenos, en serio, son muy buenos y serían mucho mejores si se alejasen de eso a lo que imitan. Alguien debería decirle a Josh que cante un par de tonos más bajo, se le nota muy forzado y ya han tenido cancelaciones por problemas de voz… seguramente bajando esos tonos estaría mucho más cómodo y, si siguen en activo dentro de unos años, no le quedará más remedio porque no llegara a donde hoy llega con dificultades. 

Del Set List me quedo con Black Smoke Rising y Highway Tune y de la banda me quedo con el baterista Daniel Wagner y con los riffs de Jake. Terminaron con su single más laureado When The Curtain Falls, buen título para cerrar la edición 2019 de un gran Mad Cool. Espero que Greta Van Fleet cambien pronto y se destapen como la gran banda que pueden ser si empiezan a tener un estilo propio, como es el caso de Rival Sons, que son una excelente banda, influenciados por la misma música, pero con un estilo propio que les ha hecho ganarse el respeto de todo el mundo sin parecerse a nada, algo que deberían hacérselo mirar la banda de los hermanos Kiszka y que todos agradeceríamos. Pero oiga… la banda es de ellos, así que ellos sabrán… solo espero que no se conviertan en el enésimo juguete roto de la industria, porque talento tienen. 

Querido diario de Mad Cool 2019, si resucitase Hendrix y tocase ahora mismo, no tendría fuerzas para verlo… con eso lo digo todo… Ha sido algo agotador para hacerlo una sola persona, pero ha merecido la pena. Tenemos fotos, crónica, entrevista, lo hemos pasado bien, el festival ha estado bien organizado, con el aforo correcto, lleno, pero sin agobios, con una oferta de ocio fantástica, con performances artísticas, con zonas de relax, con césped y con todo lo que debería tener el que hoy en día es el festival más grande de España.  Una buena señal es que ya han anunciado una edición 2020, y es que los festivales gozan de buena salud. Mad Cool ha aprendido de sus errores del año pasado y han hecho un festival que podemos puntuar con un 9 y que seguro que en su próxima edición será de 10. 

 

Me subo a mi perdigón, me acompaña mi amigo y compañero Alfonso con el que vamos comentando batallitas de lo vivido, ya que coincidimos en la mayoría de escenarios del festival, cubriendo los grupos más rockeros. Ahora queda mucho curro por delante, edición de fotos, edición de video, la crónica… dejo a mi perdigón en el garaje y le doy una palmadita… “buen chico, otro festi juntos” y me meto en la cama. Antes de dormir me vienen muchos recuerdos… Tash Sultana y su conciertazo, mi reencuentro con Iggy Pop 20 años después, el show de Perry Farrell, Noel y los tiempos de Oasis, la tremenda nostalgia que nos invadió a todos con The Smashing Pumkings y lo bonito que era su escenario, lo encantadores que fueron los Prophets en la entrevista, Robert Smith genio y figura… ¡Qué gran festival!. Gracias Mad Cool por hacerlo posible y nos vemos en 2020.

Cierro mi diario 2019. Gracias por dejarme compartir con vosotros mi experiencia en este Festival. 

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