Crónica y fotos: Madness y Dead Capo en Noches del Botánico

Aquí estamos otra noche más, escapando del calor y del bullicio del foro madrileño, esperando a que empiece otro de los conciertos de las Noches del Botánico

Hoy toca día bailón… los encargados de abrir son Dead Capo, una veterana banda instrumental que mezcla con mucho gusto diferentes estilos como el jazz, surf, punk, rockabilly… la verdad es que son unos teloneros idóneos para Madness y es una lástima que mucha gente venga directamente al artista principal. Ya sabéis que en Rock Culture apostamos siempre por los teloneros y esperemos que, a base de evangelizar, consigamos que cada vez más gente llegue a las primeras bandas. 

Como el público llegaba con ganas de fiesta, Dead Capo aprovecharon para hacer un concierto bastante surf, y los surfistas de agua dulce que andábamos por allí lo pasamos en grande. Sobre el escenario: Álvaro Pérez (Saxo alto), Javier Díez-Ena (Contrabajo), Javier Adán (Guitarra) y Santiago Rapallo (Batería). Desde luego si yo fuera Tarantino me plantearía contratarles para una película. Temas como Sunny Garcia  o Carnaza suenan estupendamente en directo. Fat Dog Mendoza puso un cierre muy western al concierto, y de regalo nos encontramos con una maravillosa versión mojo-tiki-surf-texan-billy del tema de los títulos de crédito de Blade Runner. Si os preguntabais como sería Blade Runner dirigida por Robert Rodriguez y protagonizada por Danny Trejo, sería exactamente así: 

Por megafonía anuncian 20 minutos de descanso para preparar el concierto de Madness, así que decido darme una vuelta… me voy a la zona de food trucks, agarro algo de comer, busco una tumbona a la sombra, una Alhambra fresquita en la otra mano… Este trabajo también tiene sus cosas buenas… ¡Ojalá fueran así todos los festivales!

Con más pereza que un lunes a las 6 de la mañana, me levanto lloriqueando de mi tumbona, cargo las cámaras y me dirijo hacia el foso. El panorama ha cambiado… no cabe un alma. Otra noche que cuelga el cartel de todo vendido. Muchos gorros tipo Fez entre el público identifican a los incondicionales de Madness mientras un “run run” entre el público que se preguntan si tras 40 años seguirán a la altura. Se encienden las luces y Graham “Suggs” McPherson lidera la salida al escenario con la mano en alto y sin pensarlo mucho arrancan con One Step Beyond, un himno ska por derecho propio. Cualquier posible duda sobre el estado de la banda londinense de Candem queda disipada, Lee Thompson sopla su saxo como nunca, o mejor dicho, como siempre, y se planta en primera fila provocando al respetable que empiezan a bailar de inmediato. Cuando una canción es un himno, se convierte en algo inmortal que suena con la misma frescura que cuando salió, esto pasa pocas veces, pero este tema suena ahora tan bien como lo hacía hace 40 años. 

Os dejamos el tema para que lo escuchéis mientras seguís leyendo, queremos empezar a hacer crónicas más inmersivas y qué mejor que escuchar de fondo algunos temas que sonaron para intentar transportaros al concierto de ayer: 

Con Embarrassment, Suggs agarra el micro que ya no soltará en todo el concierto. 11 músicos le hacen la tarea mucho más fácil al cantante, que permanece algo estático, pero mostrando su sentido del humor habitual, dejándonos titulares entre canción y canción como “oh dios, 40 años tocando, es un milagro que sigamos vivos” o “¡Cuánta gente! ¡Gracias por venir! Lo deben haber anunciado como que tocaban las Spice Girls”… My Girl, One Better day, el set list es un greatest hits, y es que la banda británica es la que más días ha estado en las listas de ventas. Ahora suena House of fun, ¡Imposible no bailar!

El concierto se nos está pasando muy rápido, eso siempre es buena señal. Comienzan los primeros acordes de Our House, su mayor éxito, y es síntoma de que esto está llegando a fin https://www.youtube.com/watch?v=rXuvdeEC5y8, el hecho de que la siguiente sea It must be love (su segundo single por derecho propio) sólo hace confirmar lo que ya sospechábamos… Para los bises dejan su tema homónimo Madness y Night Boat to Cairo

Abandono el recinto con la sensación de haberlo pasado muy bien, pero también ese sentimiento de viejoven al haber escuchado tantas canciones que nos han acompañado toda la vida y que nos recuerdan que ya estamos en el descanso del partido… ahora nos toca la segunda parte ¡Que es la buena! Si me tengo que ceñir a lo visto, Madness deberían comprar todos zapatos nuevos porque tengo la impresión de que todavía les quedan muchos años de bailar sobre los escenarios. 


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