Viernes de rock & roll y teclistas. Hoy os contamos de un pionero del género, declarado por Elvis como “el auténtico rey”. Fats Domino falleció en 2017 a los 89 años, dejando tras él un extenso legado.

Fats Domino

Antoine Domino Jr, nació en Nueva Orleans, Luisiana, el 26 de febrero de 1928, siendo el más joven de ocho hijos. Tenía ascendencia criolla francesa, e inglés fue su segundo idioma. Varios en su familia eran músicos y alrededor de 1938 su cuñado, un guitarrista de Jazz, comenzó a darle clases de piano.

Con catorce años tocaba en varios bares de la ciudad y en 1947 conoció a Billy Diamond, el líder de una banda llamada Solid Senders. Domino tocó con ellos durante unos años, donde ganaría 3$ a la semana tocando en el Hideaway Club, y el apodo Fats.

En 1949 Fats conoció al compositor y productor Dave Bartholomew, un año después escribieron juntos “The Fat Man” basándose en la canción “Junker Blues”. “The Fat Man” es considerada la primera canción de rock and roll en conseguir un millón de ventas en su primer año.

“Lo que ahora llaman rock ‘n’ roll es Rythm and Blues, y llevo quince años tocándolo en Nueva Orleans.”

Entre 1949 y 1962 estuvo contratado por Imperial Records, colaborando frecuentemente con Bartholomew en temas como “Ain’t that a shame” o “I’m Walkin”. A lo largo de su carrera colaborían otros músicos como Earl Palmer, Lee Allen, Reggie Houston entre muchos otros.

“Ain’t that a shame” llegó a entrar en el top diez de canciones pop del momento, debutando en el puesto 14 en su primera semana. Debida a la segregación racial de la época, muchas estaciones de radio no reproducirían sus canciones, y fue una versión por Pat Boone quien pondría esta canción en el Nº1.

En total durante su carrera con Imperial tuvo 36 singles que entraron al top 40, aunque solamente uno en los años siguientes con ABC-Paramount. No obstante permaneció activo durante décadas y en 1986 fue una de las primeras personas en entrar en el Rock and Roll Hall of Fame.

Fats vivió el resto de su vida en su mansión en lo que era principalmente un barrio obrero de la ciudad. Siempre aceptaba visitas, y era considerado una persona humilde pese a que le gustaban los trajes brillantes y conducía un Cadillac rosa.

En 2005, mientras se acercaba el Huracán Katrina, se negó a abandonar su hogar ya que su mujer se encontraba en mala salud para viajar. Se pensaba que había muerto, ya que pasó varios días incomunicado, pero él y su familia fueron rescatados el 1 de septiembre. Finalmente falleció de causas naturales en su casa a los 89 años en Octubre de 2017.