Frank Carter & The Rattlesnakes: Una Noche de Éxtasis en Razzmatazz
Hay noches que van más allá de un show, y el concierto de Frank Carter & The Rattlesnakes en la Sala Razzmatazz 2 fue una de ellas.
La jornada comenzó con una explosiva apertura a cargo de Kid Kapichi, la banda británica, que se encargó de calentar el ambiente con su sonido crudo y enérgico, Artillery dio inicio al show y Jack Wilson, el vocalista, no tardó en conectar con el público, mostrando una actitud descarada y desinhibida, mientras compartía su mensaje de crítica social y rebeldía, A lo largo de su breve pero intensa actuación, Kid Kapichi mantuvo un alto nivel de energía mientras animaban a la audiencia a saltar y a dejarse llevar con canciones como Can EU Hear Me? Y 999
Sobre las 20:35 hrs con luz de penumbra vimos a Frank Carter salir al escenario en su característico outfit: camisa blanca , que alcanzaba a vislumbrar sus tatuajes, pantalón negro y unas Adidas samba.
![]()
Mientras las luces se iban iluminando tenuemente, Frank sonrió y saludo al publico, llevándose ambas manos al corazón y dando una vuelta por el escenario observando la emoción y energía que se transmitía en el recinto, mientras recibía una gran ovación del publico; empezó a sonar el intro de Can I Take You Home en ese momento pudimos ver a los demás integrantes del grupo quienes compartían el mismo outfit: camisa manga corta negra, pantalones de traje y mocasines. La atmósfera se sintió cercana y romántica, todos estaban conectados con la melodía y letra de la canción “And i’m begging to know, can I take you home?”
![]()
Honey y self love fueron las siguientes en la lista, aumentando la energía y dando paso a uno de los momentos de la noche, en The Drugs Frank bajo al centro de la sala, e incentivo a hacer un circle pit alrededor suyo, todos se enloquecieron, la euforia estaba en su punto limite, como estar viviendo una escena de una película, mientras tanto vimos a Dean Richardson y los demás miembros del grupo sobre el escenario contagiados de la misma euforia tocando y moviéndose de manera desenfrenada, Kitty Sucker siguio con el circle pit, luces azules y rojas parpadeantes mientras se escuchaba al unisono “Fast fuckers, slow lovers, we fit together like no other, oh yeah” para rematar el momento de éxtasis uno de sus himnos Devil Inside Of Me, Frank se paro sobre la barra mientras recibía ovaciones, todos estaban sonrientes y expectantes por ver que mas sorpresas caían durante la noche.
Ya sobre la tarima fue el turno de Wild Flowers, una canción que celebra la autenticidad y espontaneidad, en este momento Frank incentivo a las mujeres a hacer un mosh pit, my Town y Juggernaut le dieron el toque cañero lleno Rock and roll y distorsiones a tope.
![]()
Al terminar Lullaby el ambiente se puso nostálgico, Frank dio un discurso sobre la importancia de la salud mental y la lucha interna que muchas personas viven, sin embargo hubo un momento de tensión ya que parte del publico no estaba escuchando su mensaje lo cual notablemente le molesto; la sala se tiño de azul y comenzó Angel Wings una canción que explora el lado oscuro de las emociones humanas y el sentimiento de estar atrapado en ciclos destructivos, lo cual podemos sentir en su instrumental con sintetizadores ambientales, melodías lentas, tonalidades bajas y una voz lúgubre. Un performance que realmente nos sumerge en el sentimiento, nos desconecta de la realidad y nos hace cuestionar diversos aspectos propios y de nuestro entorno.
![]()
Al terminar la ultima nota todas las luces se apagaron y vimos al grupo salir del escenario lo cual genero un poco de confusión, al pasar un rato volvieron a salir para regalarnos 3 últimos temas Man of the Hour, CrowBar y el tan esperado I Hate You cantada por la multitud a pleno pulmón, como si todos compartieran el mismo anhelo de catarsis.
Fue un cierre tan emotivo como crudo, con un toque de tristeza al saber que la despedida era definitiva por un tiempo. Pero, mientras las luces se apagaban y el eco de las últimas notas se desvanecía, el sentimiento que quedó en el aire era de gratitud. La satisfacción de haber compartido ese último momento de furia y vulnerabilidad fue palpable.
Frank Carter & The Rattlesnakes lograron algo excepcional, cada persona en el recinto fue parte de una experiencia colectiva que quedará grabada en la memoria.
![]()


