Rage of Order y Empire al completo, más su himno, Queen of the Reich, dejaron claro la pasada noche del martes en la capital que la voz de Geoff Tate sigue estando al nivel de sus discos.

En la puerta de la sala nos anunciaban que uno de los teloneros. Leksi, se caía del cartel, por suerte, el otro, dejó un espléndido sabor de boca, os lo contamos.

Josh Watts es conocido por haber sido  el batería de Geoff en algunas de sus giras, compositor y productor, nos presentó su última aventura con solvencia, afincado en nuestra Costa Blanca, su castellano es tan fluido que se atrevió chapurreando sin temor frases entre canción y canción. Sorprendió gratamente  su más que notable actuación, una acústica, un vozarrón y unos cuantos buenos temas en los que rasgó cuerdas, tanto las de su guitarra, como las de su voz. Nos encandiló de tal forma que acabamos ejerciendo con nuestras palmas y patadas en el suelo de batería para uno de sus temas, Cigarettes. un tema de su nuevo proyecto Ivory Lake. Por cosas como estas, merece la pena llegar pronto a ver las bandas que anteceden al artista principal.

La espera se nos hizo eterna desde que en la pantalla apareciera el logo de la gira de Tate, pero al fin la voz de Queensryche pudo lucirse, numerosos cambios de fechas nos habían generado una brutal expectación. Rage of Order y Empire como reclamos tentadores, ¿qué podría salir mal?

La intro de Walk in the Shadows aparecía en el ambiente. Pocas bromas con la voz de Tate, que llenó cada metro de la madrileña sala Changó. Las guitarras, el bajo, todo se convirtió en una especie de diamante que se iba puliendo tema a tema con una jerarquía impoluta. Resaltar el sonido de la batería, acostumbrados a que en salas pequeñas retumben de más, cada golpe se podía sentir aplicando la atención oportuna, un lujo.

Surgical Strike tuvo su dedicatoria a Ucrania. Cierto es que lleva las frases que suelta entre los temas medidas y guionizadas, y pierde algo de espontaneidad y cercanía, pero sabedores de la que nos iba a caer, dado que el setlist estaba prácticamente cerrado antes de empezar, todo daba un poco igual.

La intro de Neue Regel con los dos guitarras al borde del escenario intercambiando calidad tuvo su punto, cierto es que son dos buenos músicos sin temor a tomar su protagonismo cuando el jefe así se lo permite.

Geoff es un mago de la escena y en London desplegó todo su arte dramatizando el tema hasta el fin. La batería en Screaming daba gusto y aquello se nos pasó en un parpadeo a pesar de los mil detalles vocales que nos dejó Geoff Tate en nuestros tímpanos. Lo fuerte llegaba en nada.

Descanso como en las funciones teatrales para cambio de vestuario de los protagonistas  el cual se hizo eterno, al no haber sorpresas y saber que quedaba el aluvión Empire por caer.

Reconociendo que Best I Can es un himno para mi, esos teclados, esa letra, esos coros que nos marcamos desde abajo en cada I won’t let go, para vivirlo, pocas bromas con el estado de voz del alemán.

En The Thin Line el momentazo saxo roba el protagonismo al resto, ¡cómo brilla el tema entero!. Jet City Woman dió para muchos coros desde el público, para pasitos de baile del héroe de la noche y para recordar tiempos pasados.

El estribillo de Another Rainy Night lo voy a tener palpitando unos días en mi pecho, Geoff se debió sentir tan cómodo que se desprendió de sus gafas de sol para dejar claro el embrujo que siguen teniendo esos ojos. Empire, qué decir, algo para disfrutar, ver ese micrófono boca abajo es un lujazo y punto.

Restrained soportó con dignidad ser la siguiente en caer en la palestra ya que Silent Lucidity estaba predestinada a ser otra para destacar, se hizo un agujero de silencio en la sala y Geoff desplegó su mágico poder, sin más. evidentemente fue el clímax de la noche, qué solemnidad le imprime Tate al baladón que le lleva siguiendo toda su vida como bien nos contaba, sobrecogedora.

Reconozco que Hand on Heart siempre me ha sonado muy a T.N.T. y es una de mis debilidades, en directo me impactó, me reitero, Geoff Tate está en plena forma y lleva una banda de calidad. 

Y llegamos a la sobrecogedora Anybody Listening, de nuevo sin palabras, sólo disfrutar, Geoff es un mago en escena, mis piernas abandonaron la sala temblando por su culpa, una sala que estuvo a la altura de las circunstancias en todos los sentidos.

Aún nos quedaba el impacto final en forma de encore, la mítica Queen of the Reich fue el colofón a una noche especial, a pesar de que nos quedamos sin Eyes of a Stranger que si aparecía en el set list. Geoff, nos la debes.

Con creces ha merecido la pena la espera, Geoff Tate conserva ese halo que hizo de estos dos álbumes homenajeados algo memorable. Si él se siente como cuando grabó estos dos discos, nosotros, como cuando los escuchamos por primera vez. Por mí que vuelva a homenajear todos esos álbumes que tanto añoramos y seguimos pasando por la aguja de nuestro plato.