Napalm Death, figuras del grindcore por excelencia y acompañados por Escuela Grind, daban por concluida la gira Resentment Is Always Seismic – A Final Throw Of Throes en la capital vizcaina como última parada a su paso por la Península tras visitar Madrid, Murcia y Hospitalet. Teniendo la sala Santana 27 como punto de encuentro, los británicos rozaron el sold out pese a la gran oferta cultural que presentaba Bilbao la pasada noche del 25 de noviembre, coincidiendo con los conciertos de Marea o La Fuga, entre otros.

Pese a que este cartel tan solo lo protagonizaban ambas bandas, fue más que suficiente, ya que la maestría y larga trayectoria de Napalm, junto con la frescura y los rasgos novedosos a caballo entre el grindcore y el hardcore de Escuela Grind, lograron un show de lo más completo.

Con un ligero retraso respecto a los horarios programados, los primeros en salir al escenario fueron los norteamericanos natales de Nueva Inglaterra. Capitaneados por Katerina Economou, llevaron a cabo un inicio de show aplastante y arrollador defendiendo a la perfección su segundo trabajo publicado en septiembre del año pasado: Memory Theater. Pese a su corta trayectoria, ya que su álbum debut, Indoctrination, se publicó en 2020, Escuela Grind dio toda una lección de cómo en tan breve tiempo están abocados a convertirse en todas unas estrellas del género.

Con temas como All Is Forgiven, Punishment Ritual o Meat Magnet dejaron boquiabiertos a un gran porcentaje de los asistentes, logrando como ningunos y más aun cuando se atrevieron a homenajear a los propios Hatebreed interpretando Filth.

Adelante sin Embury

Tras casi cuarenta minutos de actuación y el pertinente intercambio entre banda y banda, llegaba el turno de la banda más aclamada por el público: Napalm Death. Con Narcissus como ritmo inicial y marcando la jornada, Mark Greenway saltaba sobre la tarima con energía desbordante que mantuvo de principio a fin.

Continuaron con Blacklash Just Because y Fuck The Factoid, tema tras el cual, el bajista Shane Embury desapareció del plano sin mayor explicación.

La gran mayoría de los asistentes concluyó que se trataría de alguna circunstancia temporal, pero a Embury no se le volvió a ver en todo el show y Greenway junto con John Cooke (guitarra, que además tuvo que apoyar con los coros) y Danny Herrera (batería) se apañaron hasta el final pese a la ausencia de Embury.

Pese a la confusión existente y la ausencia del bajo notable, Napalm consiguió mantener el nivel durante todo el show, aunque bien es cierto que el sonido permanecía bastante bajo para un bolo de este género. Si bien a mitad del concierto, tras interpretar otros temas como Contagion, Everyday Pox o Scum (tema donde los fans más auténticos se mostraron sobresaltados ya que este es un himno dentro de los inicios de la banda), Greenway -conmocionado- aprovechó para recordar que Napalm Death llevaba 30 años sin visitar el País Vasco, lo cual pese a los problemas técnicos sirvió al público para valorar con entusiasmo la cita.

Sin bajar el ritmo un ápice, también interpretaron You SUffer, Deceiver o la cover del grupo Dead KEnnedys, Nazi Punks Off; donde Greenway aprovechó para lanzar a los asistentes un conmovedor discurso sobre el fascismo, sobre la historia reciente de España bajo su manto, y sobre su combate; a la vez que aprovechó para ir despidiéndose de sus acólitos vascos. Finalizando con Siege Of Power, Bilbao se despedía de Napalm Death, deseando que pasen menos de 30 años para recibirlos de nuevo en la capital vizcaina.