Ya lo dijo Spotify con su Wrapped 2023: este año he escuchado muchísima música nueva, pero también le he dado vueltas a los mismos discos obsesivamente. Aunque mis horas de escucha han oscilado entre todo tipo de géneros musicales, es cierto que mi top 5 discos convergen sobre un mismo punto. Aún así, las diferencias entre todos son notables y os las cuento a continuación:

5. Éramos felices y no lo sabíamos – Comic Sans
Con un título que no podría ser más acertado, el segundo disco de la banda donostiarra se ha colado en mi top 5 casi por los pelos, pero tengo que reconocer que me han conseguido atrapar con sus letras y sonidos que tanto me recuerdan a grupos como American Football, La Dispute o Thrice. El ritmo que marcan a lo largo del álbum es muy equilibrado, alternando entre géneros y composiciones donde los temas más melódicos como Costuras contrastan exquisitamente con el screamo de Edwin y los Amigos. A pesar de lo aparentemente frívolas que lucen sus canciones, con títulos como Gogeta Super Sayan 4 o Pro Evolution Soccer 6, lo cierto es que los temas que se tratan no son superficiales y guardan un sentimiento generacional que nos queda cercano a muchos. Con tan solo 8 canciones Éramos felices y no lo sabíamos es un trabajo que, con cierta frescura, personifica un sentimiento universal dentro de un género que está bastante saturado y, además, lo hace despuntando.
4. Sanguivore – Creeper
Hay que tener las cosas muy claras para empezar un disco con una opereta de casi 10 minutos de duración. Pero qué grandioso y magnífico cuando sale bien. Further Than Forever te pone en situación: te toma de las manos, te pinta el eyeliner negro y los labios con purpurina y de un empujón te saca al escenario donde Creeper está interpretando la obra de su vida. Y es que este disco es todo teatralidad. Es un despilfarro de talento, una exageración constante de guitarras pesadas, voces dramáticas, pianos tristes y letras difíciles de olvidar. Hay tiempo para bailar (con la oscura y frenética Sacred Blasphemy), amar (con The Ballad Of Spook & Mercy, el crossover definitivo entre My Chemical Romance y Pesadillas Antes de Navidad), dejarse llevar por el erotismo (con el sensual hard rock de Lovers Led Astray) y llorar (con More Than Death, donde la voz se luce con el increíble rango y maestría en cambiar de registros). Sanguivore es un viaje donde los sentimientos están a flor de piel, todo se vive con una intensidad desmesurada pero que no puede ser de otra forma considerando la envergadura que tiene este trabajo. Siendo fan del rock gótico, sería muy complicado no caer en su embrujo.
3. Rat Wars – Health
¿Cómo puede ser que mi top 3 sea un disco que salió el 7 de diciembre? Así de bueno es. Para alguna gente es época de villancicos, para mí es el momento perfecto para escuchar lo que probablemente sea uno de los mejores trabajos de HEALTH: una sinfonía destructiva de guitarras pesadas y letras terriblemente crudas. Lo violento y vulnerable se contraponen en una montaña rusa de emociones, arañando lo más profundo en UNLOVED y sobrevolando el éxtasis de la más pura electrónica en HATEFUL. Coquetean sin vergüenza alguna con diferentes estilos musicales y les sale demasiado bien, aunque era de esperar después de DISCO4, que también es un perfecto frankenstein. Con una voz –que en más de una ocasión me imagino que es Brian Molko el que está cantando– y la cadencia de algunos de los temas, se siente como si nos estuviésemos adentrando en un ritual hipnótico, donde los sonidos industriales y las numerosas capas meticulosamente ensambladas nos transportan a escenarios de ensueño que rápidamente se convierten en pesadillas. No me parece extraño que se hayan ganado un sitio como teloneros de Sleep Token en su reciente gira ya que hay sonidos que residen en ellos (y que quizá por eso me gusten tanto) y también en otros grupos menos evidentes como Loathe (quienes, por su parte, tiempo atrás colaboraron con los británicos).
2. Casa Linda – Cala Vento
Es extraño pero escuchar este disco se siente como estar en casa. Quizá no sea extraño y aunque sea intencional, aún me sorprende que sea un sentimiento generalizado. Ya lo conté cuando vi a Cala Vento en directo hace unas semanas, pero sé que no soy la única que se siente así. Musicalmente hablando, Casa Linda hace un excelente trabajo en hermanar los diferentes sonidos que lo conforman, donde las armonías y melodías juegan cada una por su lado pero dentro de un cierto equilibrio (de hecho, la canción que se titula así mismo es claro ejemplo de ello). La energía les desborda por los versos en una sobrecarga que ya en su tercera canción, Ferrari, siento que lleva a su clímax para no bajar de ahí hasta el final. Las letras se alejan de sentimentalismos baratos y se centran en realidades, llevadas con ritmo y cara dura como hacen en No hay manera o Teletecho. Entre tanto guitarreo y percusión hay hueco también para dejarse querer con los suaves acordes de Casa Linda y desmoronarse con el agridulce adiós que nos regala Conmigo. Sin guitarras ni platos, solo un sintetizador y las dos voces en armonía: el cierre perfecto para un álbum perfecto.
1. Take Me Back To Eden – Sleep Token
Quizá el podio más evidente, pero es que los británicos han conseguido conquistar mi corazón y hacerlo suyo sin mucho esfuerzo. A estas alturas no me quedan muchas palabras que dedicarle a este disco que las que ya escribí en la reseña. Pero conforme más lo escucho, más me gusta. El subtexto que rodea a TMBTE es tan rico como el lore de la anónima banda y las especulaciones y el misticismo hacen de su música una experiencia aún más interesante. Su sonido, probablemente, no sería el mismo sin todo lo que hay detrás. Aún me asombra la fuerza que tienen sus letras, incluso cuando hacen referencia a seres que desconocemos, fantasmas de un pasado que ni siquiera nos pertenece. Me pierdo en sus teclas, en sus armonías, en sus solos estridentes y en la percusión que a veces siento como el latido de mi corazón. No hay ni una canción mala, ni una que no quiera escuchar con los ojos cerrados. Y cuando toda la emoción ha pasado sobre mí como una gran ola y me han inundado los sentimientos, llega la última canción del disco (que es para mí la mejor de toda su discografía, exagerando y con razón) y te rompe en mil pedazos. Euclid cierra el círculo tan bien que da hasta pena que lo haga porque se siente como un adiós tan grande, como el portazo de una puerta que lleva mucho tiempo entreabierta. Pero estoy segura de que este no será el último podio para ellos.






