Metallica demuestran que «menos es más» en su segundo concierto en el Civitas Metropolitano de Madrid.
El domingo 14 de julio de 2024 será recordado por muchas cosas: A primera hora de la tarde, Carlos Alcaráz ganaba su segundo Wimbledon haciendo historia mientras se abrían las puertas del estadio Metropolitano de Madrid. La tarde empezaba bien…
A esto le sucedería uno de los conciertos más espectaculares que ha dado Metallica en España desde aquella gira del Black Album en Vallecas y un gol que nos daba nuestra cuarta Eurocopa mientras sonaban los acordes de One al tiempo que el estadio al completo cantaba «Campeones, Campeones». Como dicen en mi pueblo: «Para ver cosas hay que estar vivo» y ya lo creo que sí. Una tarde rara, rara, rara, pero maravillosa donde las haya. Pero dejadme remontarme a las cinco de la tarde, hora en la que llegábamos al Estadio Metropolitano…
Tengo que confesar que este concierto tenía un aura especial para mí. Aquí fue donde vi a Metallica por primera vez, en un casi desparecido Estadio de la Peineta, entonces en mitad de la nada y con una sola grada. Yo era un pipiolo con mi primera cámara jugando a ser fotógrafo y al salir del foso me metí en un pogo donde acabé con un dedo roto que no me importó porque les seguí por toda España en esa gira.
Era un 22 de septiembre de 1996 y el cartel lo formaban: Corrosion of Comformity, que presentaban Wiseblood, Soundgarden, presentando el Down on the Upside, y los más controvertidos Metallica, presentando Load, un disco muy maltratado en el momento que, a día de hoy, para un servidor ocupa el puesto de obra maestra, le pese a quien le pese, y sin ánimo ninguno de controversia. Recuerdo que se quejaba la gente de aquel disco… Si hubiesen sabido entonces del St Anger o del Death Magnetic igual lo habrían apreciado más. O igual no…
Han pasado 28 años de aquel concierto donde Metallica salieron a demostrar que «ni eran más blandos por el Load» ni «estaban mayores», así que aquel día empezaron con So What! como diciendo «si critican, que critiquen» y terminaron con Overkill de Motorhead, y todo lo que sucedió entre medias fue maravilloso. Si queréis conocer más de aquel concierto podéis echar un vistazo aquí https://www.metallica.com/tour/1996-09-22-madrid-spain.html
Aquel día de 1996 tocaron con una fuerza y potencia descomunales, una rabia nunca vista, como diciendo «aquí mandamos nosotros». Y es que Metallica es una banda a cuyos fans les acusan de haberse «ablandado» desde que sacaron Fade to Black en su segundo disco. Los fans les queremos con locura y, al mismo tiempo, les maltratamos continuamente con críticas desproporcionadas, algo así como lo que la banda le hizo a Jason Newsted en su día y de lo que tanto nos quejamos… En el fondo somos todos iguales.
Disculpadme que haga esta introducción de hace 28 años, pero es necesario entender lo ocurrido en este mismo lugar hace más de un cuarto de siglo para entender gran parte de lo sucedido tal día como hoy. Pero eso será dentro de unos párrafos…
Ice Nine Kills
Copyright Pedro Hernández @picfromthepit
Al entrar al estadio, el nuevo escenario circular y las pantallas 360 cobraban todo el protagonismo. Con un estadio medio vacío les tocaba la dura tarea de abrir la velada a Ice Nine Kills. Los de Boston mezclan Metalcore con películas de terror, pero aquel escenario no les favorecía en absoluto: La batería en la zona más hundida del mismo, sin telón, la vista se perdía entre el escaso público que se encontraba en el estadio a primera hora… Tuvieron tiempo para ocho temas donde no faltaron Hip to be Scared (inspirada en American Psyco), A Grave Mistake (inspirada en la película El Cuervo) o The American Nightmare (inspirada en Pesadilla en Elm Street). Algunos temas acompañados de una performace de película de serie B con motosierras, enfermeras y demás parafernalia del género.
Five Finger Death Punch
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Tras una pausa, tocaba el turno a Five Finger Death Punch. Mother de Danzig servía de intro. Tuvieron algo más de suerte de en el reparto del escenario porque la batería «tocó» en una parte alta y se le podía ver más fácilmente. En lo personal, es una banda que no me engancha. Tampoco les favorecía el escenario circular, al menos desde la pista, muy difícil tener una referencia visual. Salieron con fuerza, pero no estaban en su elemento. Seguramente en una sala de conciertos ganen bastante.
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De lo más destacado fue su versión de The House of the Rising Sun, popularizada por The Animals. Un concierto correcto que sirvió para que la gente fuera llenando el estadio. No nos engañemos, allí la mayoría de gente había ido por Metallica.
Metallica
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Un descanso algo más largo se interrumpía por It’s a Long Way to the Top (If You Wanna Rock ‘n’ Roll) de AC/DC. Si ya has visto a Metallica sabes que esto significa que lo bueno viene en breve y, cuando digo lo bueno, no me refiero al concierto (que con Metallica a veces es bueno y a veces no, nunca se sabe), me refiero al Ecstasy of Gold, la intro del Maestro Morricone de la banda sonora de El Bueno, El Feo y El Malo que hace que se te erice la piel al escuchar a miles de almas cantarla al unísono. Seguramente, el momento más mágico de todos los conciertos de Metallica desde que la usaron por primera vez.
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Whiplash abría el concierto, con una demostración de energía, For Whom The Bell Tolls la segunda y Ride The Lightning la tercera. Y aquí empezaron las comparaciones con aquel concierto de 1996 y vimos resurgir a una banda que «no estaba muerta estaba de parranda» que decía la canción de Peret versionada por Metallica en su última gira. Han pasado 28 años, para ellos, para mí y para todos.
Entre el público había gente que ni había nacido en el 96, pero los viejos del lugar vimos «el truco de la bolita». ¡Que tipos más listos! En sus últimas giras se les veía «atropellados por el compás» no llegando a la velocidad de algunos temas o sufriendo en exceso, pero estos «zorros viejos» han sabido adaptarse y hacer del «menos es más» su leitmotiv.
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Ahora hay menos golpes de púa en los temas, pero no se notan, lo hacen muy bien, y los temas han ganado con estos «trucos» respecto a sus últimas giras. Ya no suenan arrebatados, vuelven a sonar frescos y te hacen mover la cabeza como antaño. A Lars se le ve más cómodo también y el resultado es excepcional. Y es que no es fácil tocar thrash metal con 60 años, esto no son temas de los Stones, y requieren una energía y técnica que, a partir de cierta edad, se hace muy cuesta arriba.
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El escenario sigue siendo el protagonista y el resultado es curioso (no sé si es el esperado por la banda y por el diseñador). Me explico: Desde pista tienes dos opciones, si estás pegado al escenario tienes una experiencia perfecta: es un escenario con poca altura y tienes literalmente encima a la banda. Por el contrario, si estás en pista pero lejos, difícilmente distingues a los músicos entre el público y las pantallas quedan tan altas que te rompes el cuello para ver algo. Además al ser circular nunca hay una referencia clara y tienes que ir «buscando» al músico entre el público, siendo Lars la única referencia clara y fácilmente localizable.
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A mitad de concierto subimos a grada y, como dicen ahora, «oh Mamma». Este escenario donde funciona es desde grada. Aquí puedes ver a todos los músicos moverse en el círculo, ver el icónico Snake Pit en el centro y las pantallas 360 caen a la altura de los ojos. Una experiencia totalmente distinta.
Foto Móvil
The Memory Remains tiene un efecto parecido al Ecstasy of Gold con todo el Civitas Metropolitano coreando a Marianne Faithfull. Lux Æterna y Too Far Gonne? entran con un poco de azúcar, cual jarabe que te tienes que tragar, y llega el momento de Kirk y Rob que en esta ocasión rinden homenaje al bueno de Miguel Ríos cantando el himno Bienvenidos en un spanglish muy gracioso de un Trujillo que se defiende como puede con el idioma.
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Wellcome Home (Sanitarium) y Wherever I May Roam nos recuerdan los mejores años de la banda. Suenan poderosas. Estos sí son «mis Metallica» de siempre. «Han vuelto» me gritaba en la oreja un veterano sentado a mi izquierda. «Ya lo creo que sí» (pensaba para mis adentros mientras recordaba como si fuese ayer cuando la tocaron en este mismo recinto en el 96, con la mitad de medios, la mitad de años y la misma energía).
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Ahora una sorpresa, The Call Of Ktulu, y luego Unforgiven con un Hammett desatado interpretando uno de los mejores solos de su carrera. «Ahora vamos a tocar un tema muy largo que no tocamos nunca» dice James por el micro y algo se retuerce dentro de mí pensando que pudiera tratarse de The Outlaw Thorn (seguramente de sus mejores canciones), pero cual coitus interruptus suena Inamorata, para mi gusto, totalmente innecesaria.
Fight Fire With Fire pone remedio al tedio. «Ahora seguro que tiran fuego» pensamos todos, pero no, esta vez es Fight Fire Without Fire, pero porque se lo han guardado todo para Moth Into Flame que es un auténtico incendio provocando un espectáculo inigualable, demostrando que siguen siendo «los jefes del cotarro».
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One y Enter Sandman apetecen y no. Si es tu primer bolo de Metallica y no las tocan seguramente salgas con una sensación de que te falta algo, pero los que llevan ya unos cuantos las perdonarían a cambio de otros temas. Pero como Metallica son capaces de lo peor y lo mejor y en sus conciertos siempre pasan cosas raras, a mitad de One todo el estadio canta «GOOOOL» como si estuviera jugando el Atleti. «Darkness imprisoning me, All that I see Absolute horror» canta James Hetfield, «Campeones, Campeones oe, oe, oe» canta todo el estadio. Esto es una auténtica locura, y es que más de uno y más de dos estaban en el estadio con el pinganillo y la radio escuchando como la Selección Española de Futbol ganaba su cuarta Eurocopa dejando para el recuerdo un momento irrepetible.
Foto Móvil
Sandman cierra el show, con los típicos balones gigantes que vienen usando años. Se encienden las luces, la banda se despide de su gira europea.
Lars, que está a todo y sigue siendo el amo del marketing, agarra el micro de James, lo limpia con la camiseta y se dirige al público: «Enhorabuena a Carlos Alcaráz» por ganar su segundo Wimbledon dice el baterista con mucho criterio, pues recordemos que de joven fue tenista profesional. «Y enhorabuena a España por la Eurocopa de futbol» y ahí es cuando se monta una fiesta en el estadio con un Trujillo cantando «yo soy español, español, español» mientras Hetfield observa todo aquello sin entender nada y Hammett con su cara de felicidad, porque Kirk es un señor feliz.
La gente se queda en su sitio. Piden otra. Metallica siempre fueron de bises, pero esta noche no había bises. Hubiese sido genial terminar con Overkill como en el 96, pero se les perdona. Metallica son capaces de lo mejor y lo peor, siguen siendo la mayor banda de garaje de todos los tiempos. Son humanos. Hay veces que ha salido cruz, pero esta vez ha salido cara y nos vamos con el recuerdo de una noche perfecta, una noche histórica que permanecerá en el recuerdo de todos.
Copyright Pedro Hernández @picfromthepit
También nos gustaría recordar que éste ha sido el segundo concierto de Metallica dentro del mismo fin de semana. Diferentes teloneros, diferentes setlist. Al parecer el primero no fue tan bien, pero así son Metallica y eso les hace humanos. También es de agradecer a Live Nation España el haber hecho posible este fin de semana mágico para los fans, el montar la tienda itinerante en pleno centro de Madrid, la conferencia de Ross Halfin en el Teatro Eslava junto con Kirk y Rob y todo el elenco de actividades que convirtieron a Madrid en la capital del metal ese fin de semana.
Por ultimo, una reflexión: Hace unos meses entrevistamos a Ross Halfin, fotógrafo oficial de la banda desde finales de los 80, donde nos decía que los Metallica actuales son una corporación similar al «Bank of America». Y mucho de eso hay, queda poco lugar a la improvisación. Pero, por otro lado, vemos que en el fondo siguen siendo una banda de colegas que tienen un grupo.
Copyright Pedro Hernández @picfromthepit
Cualquiera que haya tocado en un grupo en su adolescencia puede sentir ese espíritu, esa complicidad entre los miembros, esas miradas cuando se equivoca alguno de ellos, esa forma de tapar el error por el resto, esa forma de seguir adelante, o de terminar los temas con «chim pon» que tiene Lars y que es típica de bateristas noveles cuando Lars no lo es, y esas risas de complicidad cuando ven que el concierto está saliendo bien. ¡Y tan bien!
Concierto para la historia de Metallica en España.
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