¡Hola! Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. Antes de nada, me gustaría que
nos contaras ¿Cómo han sido tus inicios en la industria musical? ¿De dónde nació el interés por este sector?

Los inicios realmente fueron duros, supongo que como le ocurre a todo el mundo: se resume en colaboraciones gratuitas, o con pagos muy pequeños para ir creando currículum y ganando experiencias profesionales y de vida también.

Pero si echo la vista atrás al 2010, que es el año en el que abrí online Distrito Uve, la verdad es que fue emocionante prepararlo todo, con una ilusión enorme y una ignorancia entrañable importante que me llevó a mantener idealizado el sector varios años jajajaja. También generó que me atreviera a explorar diferentes lares profesionales, así que los inicios, aunque duros fueron también emocionantes.

En relación al interés por este sector realmente siempre he estado vinculada a la música, primero de pequeña, desde que tengo uso de razón, porque se escuchaba en mi casa variedad como hard rock de los 70, Mike Oldfield, Triana, clásicos de los 80, etc.

Además, desde la adolescencia estuve también ligada al plano musical de los directos porque el que hoy es mi marido, cuando tenía él 15 años y junto a cuatro amigos más de la pandilla montaron grupo de punk rock americano en Valladolid (Opposite Way).

Todos los directos que dieron me tuvieron enganchada a conciertos desde los 15 años, aprendiendo a amar la música en vivo. Todo esto fue dejando un poso importante en mí. En 2004 acabé estudios (Ciclo Superior Integración Social) y no pude ejercer de ello. Me puse a currar en una tienda, al poco me pusieron de encargada dependienta y estuve hasta 2009. Esos años mi unión con la música fue clave, y a cada directo que iba pensaba “joder, cuánto talento, no entiendo que no salgan en medios conocidos”. Ese gusanillo fue creciendo dentro de mí.

Al final llegué al año 2009 y dejé el trabajo fijo porque sentía que tenía que hacer algo y porque era el momento personal idóneo, (sin cargas) para intentar apostar por lo que siempre me ha gustado: música y redacción (escribo desde que tengo 8 años).

En 2010 monté de manera autodidacta la web de Distrito Uve en Wix, y así empezó todo.

Cada vez podemos ver más la presencia de mujeres en carteles de festivales y otros eventos, pero aun así sigue predominando la presencia masculina en este ámbito ¿A qué crees que se debe?

Los cambios nunca son de la noche a la mañana, llevan décadas. Estamos en las primeras fases, y de hecho creo que ya hemos pasado por poner el foco de atención en lo que falla y ahora creo que nos encontramos en el plano de concienciación, aportar soluciones y herramientas.

Obviamente todavía queda la ejecución y que la concienciación sea efectiva, porque aún no lo está siendo del todo, pero sí se han dado muchos pasos y se debe a la preciosa e intensa labor de muchas partes: asociaciones y colectivos visibilizando y reivindicando, medios aportando importantes granitos de arena como el vuestro con esta sección, programadores/as que empiezan a trabajar con programación inclusiva o que llevan años haciéndolo.

Curtcircuit es un ejemplo maravilloso, gente apostando por reeducarse y cualquier entidad apoyando desde la sinceridad y compromiso verdadero.

Realmente es complicado que inmediatamente la presencia femenina aumente considerablemente por la falta de referencias, por un sistema complejo donde el sistema de dominio masculino sigue latente, etc.

Pero sí es hermoso comprobar los cambios y pasos adelante que se están dando, y se debe sin duda a todos los granitos de arena que están generando una montaña cada vez más grande.

¿Qué medidas piensas que deberían tomarse para ayudar a que esta situación
cambie?

Reeducación en personas de 20 años en adelante hace mucha falta, y por supuesto educación en las bases desde infantil para que las nuevas generaciones vean raro que no haya presencia femenina en eventos, por ejemplo, o que les suene extraño el término discriminación por género, techos de cristal, etc.

Otra medida interesante, ya a nivel de estado y entidades públicas de todo tipo, es cuidar la programación inclusiva, que para eso hay herramientas como el propio Censo Riot Girl  ahora permitiendo segmentar búsquedas a través del buscador en Linkmusic  fruto de un acuerdo en la propia plataforma y el censo.

Si tienes en bandeja la posibilidad de buscar por estilo, localización, etc. opciones con integrantes femeninas pocas excusas hay que se puedan dar para justificar que en carteles de festivales, programas de radio, prensa, etc. no aumente considerablemente la presencia femenina.

Y en cuanto a medios alternativos es clave también que se impliquen y nos impliquemos, integrando contenido, cuidando equidad en presencia femenina, porque si los medios lo hacen el público conoce, abre mentes y se van normalizando nombres.
Por último, el público también tiene responsabilidad: salir de circuitos de mismos nombres y no poner en duda ciertas cosas en bandas con integrantes femeninas que en bandas con integrantes masculinos ni se cuestionan.

Al final [email protected] tenemos nuestra parte de responsabilidad en el cambio, no solo hay que mirar a la gente de arriba: el cambio nace en [email protected] [email protected]

Lo bueno es que sí hay evolución en positivo, lo malo es que hay bastante papel interpretado

¿Cuáles son las principales diferencias que encontraste a la hora de introducirte en el mundo musical siendo mujer?

Entonces, cuando empezaba en 2010, no era consciente de que algunos episodios eran machismo puro y duro, o situaciones normalizadas eran en verdad micromachismos, así que creía que eran trabas normales de los inicios. Pero recuerdo escribir en 2011 sobre música extrema para la extinta webzine La Crítica Musical y encontrar comentarios de un chico diciendo que “qué hacía una chica escribiendo sobre ese tipo de música”.

También en mi ciudad, ante una crítica constructiva en una crónica sobre un directo de una banda que fue lamentable (desafinando lo que no está escrito) hubo integrantes de esa banda que me pusieron por privado “nos da igual lo que digas porque al fin y al cabo no te conoce nadie, no eres nadie”, algo así, subestimando y que dudo que dijeran a un colega masculino la verdad.

O bien, ante críticas de conciertos en positivo llegué a leer comentarios de colegas de la banda “la tienes loquita”, todo por alabar méritos compositivos e interpretativos…
Eran cosas que entonces me jodieron pero no identificaba como lo que realmente son:
machismos y/o micromachismos.

Hubo un tiempo que me planteé llegar a crear un seudónimo masculino porque sentía que firmar con mi nombre generaba perder credibilidad en las crónicas o reseñas, como que se les diera menos valor que las de un compañero masculino, por ejemplo. Esa sensación sigue existiendo, no lo voy a negar.

¿Ves un crecimiento de presencia de miembros femeninos en esta industria en los
últimos años? ¿En qué ves que haya cambiado?

Sí, hay aumento y es esperanzador, me encanta. Ha cambiado el tratamiento en algunos medios, que sí apoyan más a bandas con integrantes femeninas y aportan contenido visibilizando etc.

Y en la Industria Musical empieza a haber más concienciación de que somos muchas mujeres formando parte, tanto sobre escenarios como entre bambalinas, aunque aún las oportunidades profesionales remuneradas siguen mermadas, consciente o inconscientemente a muchos niveles.

Lo bueno es que sí hay evolución en positivo, lo malo es que hay bastante papel interpretado: lo pongo y digo a menudo, que cada 8M y 25N los muros se llenan de apoyos, pero luego el resto del año no se traduce en más contrataciones, por ejemplo.

¿Por qué mujeres te sientes inspirada? ¿Hay alguna con la que te haría especial
ilusión trabajar?

Voy a mencionar a varias mujeres de diversas zonas geográficas, y con algunas ya he trabajado o bien coincidido, con otras no he trabajado directamente pero con todas ellas me encantaría seguir uniendo fuerzas, sin duda, y todas inspiran:

1. Todas las que conforman Rockin’ Ladies, desde el núcleo hasta participantes me parecen imprescindibles: han creado un tejido hermoso de sororidad, de intentar florecer la unión por encima de la competición, de promover un neofeminismo efectivo desde la acción y generando un necesario tejido estatal en el que entran medios, profesionales, mú[email protected] y público [email protected] con la causa: fascinante como poco.

2. Patty Castro de Mulleres Galegas Kañeras es otra referencia imprescindible. Igual te digo de todas las Mariantonias (Campo de Criptana y alrededores).

3. Monty Peiró y Begoña Urmeneta en Comunidad Valenciana que son dos apasionadas de la música, la primera también ejerciendo sobre escenarios haciendo investigación antropológica de músicas de la zona que difunde en programas, y la segunda divulgando bandas con Urmemetal (podcast y asociación), además de estar visibilizando el papel de la mujer camionera.

4. Mis compañeras del Colectivo Sonidos de Mujeres en Oviedo (María, Rachel y muchas más)

5. Todas las compañeras de Asociación MIM (soy socia)

6. Eva Gutiérrez (compañera y amiga que ha montado Animal Records)

7. Susana González (grupo de investigación sobre mujer y metal en el que estoy metida junto a más personas imprescindibles)

8. Paz Madrid que es una periodista increíble.

9. Ana Laballo que admiro muchísimo su labor en comunicación y creo que es referente imprescindible, al menos lo es para mí.

10. Cristina Garrote porque su voz radiofónica es única y ama la música a tope.

11. Marta Apátrida e Irene (Subterráneo webzine) por su tremenda labor durante años.

12. Nuria de Larubia Producciones apoyando bandas con integrantes femeninas.

13. Elisa C.Martin porque es pionera en el metal y referente por méritos propios.

14. Oihana Alberdi por su gran labor.

15. Mis queridas Penadas por la Ley (Naty y Fabi), cracks con las que he trabajo dos veces desde la agencia y he confirmado que lo artistazas que son es equivalente a su grandeza como personas.

16. Maritxu de Uterzine visibilizando mujeres en el punk de una manera fascinante, igual que mi excompañera Pepa Ferreiro de Zapatilla/Bandera Negra RTVE/Radio 3 Extra.

17. Y, por supuesto, cualquier mujer en medios como tú, Virginia, o bien cualquier mujer sobre el escenario merece mi respeto y admiración.

¿Cuáles son las artistas que ves dentro del sector que sirven como referencia para
nuevas generaciones?

Todas y cada una, tanto sobre el escenario como entre bambalinas: el mero hecho de verlas ahí ya genera la posibilidad real de que otras niñas, chicas y mujeres sientan que pueden llegar al mismo punto profesional y es clave.

He escrito mucho sobre la importancia de crear referentes precisamente por este motivo que comento.

Aprendí mucho delante de la cámara, pero me costaba mucho también a nivel psicológico.

Siendo mujer siempre se juzga más la apariencia, algo que en los hombres parece no ser tan relevante ¿Ha influido tu aspecto físico en algún sentido a la hora de trabajar en este sector?

Como mi trabajo realmente es de creación de contenido no me he sentido juzgada por la apariencia física, salvo cuando me tuve que poner frente a la cámara en el programa audiovisual Zapatilla (RTVE) que dirigía Rami Mctersse y que estuvo en parrilla una temporada (2020-2021). Una vez al mes intervenía con sección Distrito Uve mostrando contenido musical que cuidada implementando programación inclusiva.

Realmente no recibí comentarios de ningún tipo, lo dejo claro: eran complejos míos que me auto boicoteaban y generaron cierta ansiedad, fruto posiblemente de la presión social que existe en torno a la imagen personal…

Me bloqueaba cada vez que me tenía que grabar, era frustrante. Dando vueltas a qué me pasaba llegué a la conclusión de que la presión social está ahí: si no cumples con cánones de belleza, peso, estilismo, etc. que está inmerso en publicidad y medios se genera una presión estúpida capaz de calar incluso en personas que somos aparentemente fuertes de carácter.

No me veía perfil para cámara, y eso seguro que son inseguridades porque al final me acababa grabando y no me veía tan mal, jajaja. Aprendí mucho delante de la cámara, pero me costaba mucho también a nivel psicológico.

Aún así fue una etapa enriquecedora, una oportunidad de aprender sobre ámbito audiovisual, y con eso me quedo. Me quité muchos miedos y adquirí cierta experiencia para poder hablar frente a la cámara. Ahora lo hago en reels para Instagram o Tik Tok, y ciertamente antes de esta experiencia profesional no me hubiera creído capaz.

¿Hay alguna situación que hayas vivido en esta industria por ser mujer que te haya marcado?

Varias. Realmente duras han sido como 3 puntos de inflexión muy importantes, porque aprendí de cada situación jodida y me reinventé. La situación más brutal fue en 2018: sufrí un impago a los pocos meses de haberme dado de alta como autónoma. Recibí emails con contenido estilo “Si hablas voy a hacer que no trabajes más en este sector”.

En enero 2019 denuncié a esta persona vía monitorio. Un día en Twitter difamó todo lo que quiso y más. Fue horrible, pero fue el impulso también para abrir Agencia VB comunicAction

Hay más situaciones, pero son menos tochas. Sí van dejando huella y dejando claro que hay que seguir reivindicando y luchando mucho: hay machismo en la música, tanto sobre el escenario como entre bambalinas, y quien lo niegue es cómplice de que siga existiendo.

Creo que ha funcionado muy bien hacer creer que las mujeres somos malas entre nosotras, pero mi experiencia hasta ahora con compañeras y músicas es muy buena

¿Piensas que en este sector prevalece la sororidad ante la envidia o al contrario?

Prevalece la sororidad, sin duda, y me he sentido siempre muy arropada por mis compañeras, tanto músicas como profesionales del sector.

No he tenido prácticamente nunca problemas. Alguna excepción hay, pero ¿Dónde no? Aprendes de ello, y si vuelves a coincidir con quien tuviste alguna historia procuras ser lo más profesional evitando que te vuelva a ocurrir lo mismo porque ya no te pilla de nuevas.
Lo que hay que hacer es seguir adelante en vez de quedarte anclada en situaciones que no funcionan. Hay que luchar por anteponer la unión y no permitir que casos aislados manchen la realidad mayoritaria.

Un apunte: dime algún trabajo en el que no haya trepismo, que se da en hombres y en mujeres… Creo que ha funcionado muy bien hacer creer que las mujeres somos malas entre nosotras, pero mi experiencia hasta ahora con compañeras y músicas es muy buena, de hecho muchas han sido un apoyo indispensable en momentos duros, y siempre que he necesitado colaboraciones he obtenido apoyo máximo. Esto, a mi entender, dice mucho de la sororidad que hay en el sector.

Ha pasado ya bastante tiempo desde que comenzó la pandemia del Covid-19 y que tanto ha afectado a la cultura, especialmente a la música en directo. Poco a poco se van dando pasos hacia una vuelta a la normalidad, pero aún sigue habiendo riesgo. ¿Cómo lo has llevado todo? ¿De qué manera ha afectado a tu actividad y cómo has conseguido seguir adelante con tus proyectos?

Lo he llevado como he podido, con mucho esfuerzo, incertidumbre, momentos jodidos… En 2020, ese verano, se me terminaron prácticamente todas las fuentes de ingresos derivado de la crisis por la pandemia, y solo conservé Linkmusic.

Gracias a las ayudas por disminución de ingresos siendo autónoma pude sobrevivir y seguir con oficina abierta. Desde ese verano 2020 hasta ahora he aprovechado para integrar servicios adaptados de cara a la Transición Digital, y he ido centrando actividad de creación de contenido en proyectos propios que tenía en mente y que no había podido poner en marcha: blog Sopa Frita en mi Cabeza en agosto 2021 y podcast Distrito Riot que ideamos mi compa Elros Alcarin y yo hace ya más de un año (por mayo 2021 empezamos en silencio) y que estrenamos el 21/9/21.

Él ambienta y produce cada episodio y yo presento, dirijo y creo guiones, hago selección musical desde Distrito Uve, cuido programación inclusiva desde Censo Riot Girl y me encargo de la comunicación digital.

No me han faltado encargos mensuales sueltos de bandas o sellos que han querido trabajar conmigo promoción, o creación de dossier de prensa, auditoría y asesoramiento para la presencia digital, etc.

Gracias a estos ingresos y ayudas he podido mantenerme. Y en Valladolid me concedieron una ayuda directa por tener oficina abierta. No me puedo quejar porque me consta que mucha gente tuvo que echar persiana, así que me siento afortunada. Sigo luchando duro para continuar en activo como autónoma. Mi intención es seguir adelante cueste lo que cueste, a ver cómo se da lo que queda de este año.

¿Qué opinas sobre esta sección de mujeres en la industria? ¿Piensas que ayuda a
destacar la presencia de la mujer y sus circunstancias en el rock y el metal; ¿o, por el contrario, crees que puede transmitir algún mensaje negativo?

No concibo que pueda suscitar opinión negativa una acción de visibilización hecha desde el cariño, apoyo y reeducación. Otra cosa es que haya entidades subiéndose al carro una vez al año, que no hace daño y el resto de año no contratar y pasarse por el forro normativas y leyes de igualdad.

El mensaje negativo solo se lanza cuando no hay buenas intenciones detrás, y secciones curradas como esta que muestran realidades y testimonios son imprescindibles dentro de las acciones reivindicativas.

Para ir finalizando, ¿Te gustaría dejar algún mensaje a los lectores de Rock Culture?

Gracias por ser mentes inquietas, por leer hasta aquí, por mantener viva la llama del underground musical y recordad que sí hay muchas mujeres en la música de una calidad incuestionable tanto sobre los escenarios como entre bambalinas. Sigamos trabajando conjuntamente [email protected] para lograr igualdad real. Gracias por contar conmigo para esta sección, ha sido un honor.