En un golpe doble, los belgas de Amenra han compuesto dos EP que continúan dos líneas musicales diferentes que se desprenden de la misma fuente. El EP De Toorn sigue la línea de su antecesor De Doorn, lanzado en 2021, dando un cierre a lo que comenzó con ese disco, mientras que With Fang and Claw iría en la línea de su saga Mass, reconectando con su pasado, como mostrando los caminos que han elegido seguir con De Toorn, entregando así una espectacular muestra de los horizontes y del universo sonoro que es Amenra.

Los EP serán lanzados oficialmente el 28 de marzo de 2025 bajo el sello de Relapse Records, y actualmente ya han sido publicadas tres canciones, Heden y De Toorn (Talisman) de De Toorn (la segunda lanzada el 20 de marzo) y Forlorn de With Fang and Claw, todas con sus vídeos oficiales, disponibles junto a las canciones en las principales plataformas de streaming, como también en el Bandcamp de la banda.

Y como si fuera poco, además del lanzamiento de estos EPs, este año Amenra se presentará el 11 de mayo en la sala Apolo de Barcelona, en un show imperdible que, si te interesa esta reseña, más aún te interesará presenciar. Revisa esta noticia de Rock Culture para más información.

En esta reseña, se relatará la experiencia de escuchar ambos discos a través de sus canciones, para luego observarlos de manera conjunta.

De Toorn

Este EP consta de 2 canciones, la primera lleva el nombre de Heden, con una duración de 13 minutos y medio, mientras la segunda se llama De Toorn (Talisman) y dura poco más de 12 minutos. El vídeo oficial de Heden lo puedes ver haciendo click aquí.

Esta publicación, como comenta Colin H. Van Eeckhout, cantante de la banda, es una continuación de lo que hicieron en De Doorn, mientras que el guitarrista Lennart Bossu, menciona que esta canción fue la primera canción de la saga que compusieron, y la que marcó el precedente para De Doorn y De Toorn, mientas que el guitarrista Mathieu Vandekerckhove se refiere a la exploración de emociones profundas como la rabia, tristeza y también sobre transformación.

Al igual que en De Doorn, ambas canciones cuentan una historia, donde encontramos un desarrollo dinámico entre silencio y caos, con distorsiones repentinas pesadas y saturadas, con mucho ruido, y reverberaciones que generan ambientes tormentosos que acompañan el tono melancólico del disco. Las voces hacen de lo suyo, con juegos articulados entre el discurso hablado, con cantos limpios, suaves, dulces, que repentinamente cambian a gritos de dolor. Y es este un punto que resalta en general en la discografía de esta banda, las temáticas referentes a las emociones, al sufrimiento, a la esperanza, las que son perfectamente transmitidas tanto desde lo vocal como en lo sonoro. Los tiempos, los efectos y los juegos de intensidades crean una atmósfera perfecta para conectar con el mensaje.

Heden

Un silencio ensordecedor, donde solo se escucha un latido que se sincroniza con el oyente, como si la banda quisiera calibrarnos para poder seguir una historia, como una meditación que llevará a un trance mental y sonoro, a un viaje misterioso. Se crea tanto relajo como incomodidad, y bien en el fondo se escuchan sonidos leves, generando un aire misterioso. Una voz comienza a hablar muy suavemente a la distancia, la cual se acorta poco a poco, como si estuviéramos en la oscuridad acercándonos hacia algún lugar más familiar. Es una voz que nos invita a avanzar, como si fuera quien nos guía en la penumbra absoluta. Es una voz familiar, la misma que escuchamos en De Doorn.

El tono de la canción comienza a hacerse más claro, melancólico y misterioso, calmo pero inquietante, como si estuviéramos siendo alentados por el guía a ir a la batalla, jugando con el miedo, la alerta, y la paciencia. A medida que crece la canción hacia su final, la voz hablada cambia por un bello canto, que, acompañado de una suave melodía de guitarra, un bajo potente pero tenue, y una percusión que marca el latido, de manera hipnotizante nos hace seguirlo para luego callar en el más absoluto silencio, donde solo queda el sonido de nuestro corazón que se dispara al oír un grito que parece un sollozo de un alma en pena, alguien que sufre cada momento, alguien perdido que no sabe donde ir. Los instrumentos cobran una intensidad explosiva, atrapante, como una arena movediza sonora que nos absorbe de lleno en esta historia.

De alguna manera como dice el nombre de la canción, Heden (en castellano, presente), el escucharla nos genera esa sensación de ser guiados desde las profundidades del sufrimiento para enfrentarlo, a dar cara a los pensamientos que surgen a raíz de las emociones sentidas, la rabia, la tristeza, las cicatrices que se cargan, repitiendo como mantra lo que nuestro guía nos dice, como si fuera el terapeuta que te ayuda a enfrentar la realidad y te acompaña en el proceso de aceptar y superar el pasado para vivir el presente, donde se debate la lucha entre el control y la incertidumbre, sobre no saber controlar la ansiedad de qué ocurrirá, los pensamientos catastróficos que nos comen la cabeza. Son gritos de alguien a quien lo han dañado mucho, que lo han traicionado, y que quizás se debate entre la necesidad de dejar atrás y la rabia que le hace no poder olvidar o perdonar, en una pugna entre la esperanza y la desolación, mostrando la luz de sanar, pero siendo requisito fundamental el sufrir.

De Toorn (Talisman)

Similar a su comienzo, pero más al grano que Heden, esta canción (que significa la espina en castellano), continúa la historia armándose entre unos tambores suaves que marcan una lenta marcha, acompañada de melodías que dan una sensación de estar caminando luego de haber sanado, seguro y confiado, pero con cicatrices. Conectamos con una persona que ha madurado, que se ha endurecido a golpes, pero que ha encontrado un camino para transitar la vida. La voz habla, de la misma manera que en Heden, y nos guía nuevamente junto a un bajo que resalta en la niebla que generan la guitarra y la batería, tomando protagonismo en marcar la tónica con el sonido profundo, mientras escuchamos esa seria voz, que se potencia a momentos por una celestial voz, quizás recordándonos un mensaje importante, apoyándonos en el proceso de vivir. Poco a poco la voz se calla y un clima de misterio invade el aire, los instrumentos se mantienen en líneas simples y repetitivas, pero que son fundamentales para el relato, en este caso transmitiendo una paz frágil, misteriosa y que asusta.

La paz dura poco, cuando esos instrumentos limpios se acumulan hasta explotar en distorsiones fangosas que van acompañadas del mismo sufrimiento que vimos en Heden. Quizás, por más que esta persona haya podido superar el pasado, el presente también viene con problemas, y nunca estaremos libres de ellos. Quizás es creer que el sufrimiento de la vida se puede acabar para siempre, cuando en realidad el sufrimiento existirá y la clave no es buscar que se acabe, si no cómo vivir con el y lidiar con la incertidumbre y las emociones dolorosas.

El final épico de esta canción nos inspira la idea de una resolución, de un momento final de paz, pero sin saber de qué paz hablamos. Como si todo hubiese explotado y esperáramos a ver qué quedo de esa explosión. Se escucha una voz gutural de alguien que no sabemos si se está rindiendo, o si está respirando luego de estar sofocado por sus pensamientos, mientras la batería revienta, el bajo reverbera brutalmente y la cruda guitarra poco a poco se apaga.

With Fang and Claw

Este EP consta de 2 canciones, Forlorn y Salve Mater. La primera, que cuenta con un vídeo oficial que puedes ver aquí, tiene una duración de 8 minutos, mientras que la segunda dura casi 6 minutos, teniendo el disco una menor longitud que De Toorn.

With Fang and Claw correspondería a la línea del sonido de la saga Mass, como comenta Vandekerchkove, es volver a la esencia de Mass I, a lo que definió sus primeros años, pudiendo encontrar parecidos a las publicaciones iniciales de la banda, acercándose a un sludge más clásico, con esa viscosidad atrapante y agresiva característica del género, pero con los detalles que hacen el sonido de Amenra.

A nivel general se nota una estructura más intensa y acotada, quizás más fácilmente digerible pero no por eso menos cruda. Es una expresión más libre, intensa, explosiva, quizás menos confusa y más agresiva.

Forlorn

Luego de un silencio inicial, en un comienzo devastador, como una película que empieza en la escena del máximo drama, suenan distorsiones saturadas con mucha reverberación que generan un cortocircuito auditivo, pero que sin embargo generan un gran impacto emocional, desde la incomodidad de sus vertiginosas guitarras que no dan tregua para respirar, hasta los gritos sin respiro de Van Eeckhout, solitarios y tristes (significado del nombre de la canción) desgarradores y melancólicos que intercalan con momentos de mayor tranquilidad, dejando de manifiesta la lucha emocional que combate épicamente en nuestras cabezas, representando la más cruda humanidad, el sufrimiento, la esperanza, pero expresados con la mayor agresividad emocional posible. Esta temática, como se mencionó en De Toorn, está presente como línea transversal en los discos de Amenra, que exploran las profundidades del sentir humano.

La voz predominantemente consiste en gritos desgarradores, recurso utilizado por Van Eeckhout a lo largo de su historia (como también por muchos en el hardcore y el sludge), los que intercala con breves momentos de voces limpias, como también juega en algunos momentos con guturales profundos. Los instrumentos siguen una línea similar, bastante repetitiva a ratos, pero que a lo largo de su duración tiene momentos que juegan con silencios y limpieza, que dan la sensación de calma en la tormenta. Los tempos pegajosos y distorsiones como siempre están presentes, poniendo uno de los sellos de Amenra, fiel a su sonido.

Salve Mater

La tristeza y el desamparo se sienten desde el primer segundo con gritos perdidos buscando salvación, un poco en la misma línea que va mostrando el disco, generando cierta congruencia con el discurso que se percibe en la canción anterior. Con una instrumentación pesada y densa, guitarras espeluznantes y oscuras que hipnotizan, un bajo que rebota en el craneo y una batería que aplasta el cerebro. Gritos desesperados hechos canto eventualmente pasan a una suave voz, casi un susurro, en momentos que nos recuerdan al estilo de Maynard James Keenan de Tool, generando esa calma inquietante. Sin embargo, ese breve momento es interrumpido por intensidad extrema, oscura y tormentosa, como si atravesáramos el ojo de un huracán. Guitarras viscosas y densas acompañan la crudeza de la voz, bajos pegajosos y baterías lentas vibran dando forma a la atmósfera tempestuosa que rodea la canción, la que a su final nos deja atónitos y confundidos, como quedando en shock con el final de una película, sin entender qué ocurrió.

Análisis general

Definitivamente Amenra es una banda profunda, es directamente arte, expresivo, experimental, crudo. Ambos discos representan la amplitud creativa de la agrupación, como también la versatilidad a la hora de hacer música en dos líneas que, si bien calzan con la base de la banda, expresan de maneras diferentes sus horizontes musicales, retomando sonidos del pasado para dar paso a creaciones que presionan los límites de la creatividad.

Amenra – © Stefaan Temmerman

A modo general, en With Fang and Claw se nota una estructura más intensa y acotada que en De Toorn, lo que se refleja en la diferencia de la duración de sus canciones. Quizás es más fácilmente digerible pero no por eso menos crudo. Es una expresión más libre, más breve, agresiva, intensa, y explosiva, con un sonido asociable a un sludge más tradicional y con una línea más fácil de seguir, con la pegajosidad de sus instrumentos que como fango bajan nuestra velocidad al avanzar y nos marean, nos aturden, y que con los desgarradores gritos de Van Eeckhout nos llevan a un universo emocional que nos atrae y nos invita a conectar con nosotros mismos, como una purga emocional intensa y catártica que no tiene mucha tregua.

Por otro lado, De Toorn es como una ópera, un relato que requiere mayor concentración y dedicación para poder ser digerido, pero una vez que uno se decide a escucharlo nos atrapa y sumerge en un universo tanto oscuro como luminoso, en un viaje emocional donde los instrumentos crean la banda sonora perfecta para un ambiente que representa el debate entre la locura y la sanidad, alternando entre distorsiones aplastantes y reverberaciones vertiginosas, con silencios y sonidos limpios, convivimos con la luz y la oscuridad, y abrazamos el sufrir, siguiendo de alguna manera lo que comentaba el psicoanalista Carl Gustav Jung, el abrazar a la sombra y no correr de ella, lo que parece finalmente ser una de las claves para la superación personal. Los momentos de calma presentes en el disco nos permiten reflexionar, aprender, meditar, con largos periodos de una serenidad misteriosa que es opacada a ratos por lamentos desesperados, pero todo para poder aprender a dejar el pasado atrás y avanzar.

Los dos EP son obras maestras que como menciona la banda, son el cierre que prepara un nuevo comienzo en su carrera. Si bien comparten cosas en común muestran dos líneas creativas diferentes, una que se enorgullece de su pasado, y otra que desea experimentar para el futuro, creando y dejando un legado auditivo vasto e influyente para el género y la música en general.