Reseña: Buckcherry – Hellbound “Esto es Rock and Roll y dosis de adrenalina en vena”

5, 4, 3, 2, 1, Y… BUCKCHERRY, GO!

Así despega y nos explota en la cara Hellbound, noveno trabajo de estos californianos hardrockeros, con una cuenta atrás que da nombre al primer tema 54321 y que podríamos asociar a la salida en explosión de la pandemia, después de estar cocinando en confinamiento estas piezas. Pero sobre todo, a la expectación del resurgir de una banda que ya muchos habían empezado a enterrar en sus cenizas, sin pensar que seguían on fire. ¡Yo es que hasta veo en la portada a un ave fénix!

En cualquier caso, abren repertorio con tema-advertencia de la que nos va a caer, trallazo que juguetea con el punk y ante el que no podemos permanecer inmóviles. Al parecer quieren reflejar la locura de estos tiempos que hemos estado viviendo, y ellos en particular en USA, y no veo mejor modo de transmisión que éste. Y así nos abren las puertas al inframundo al que nos desciende esta secuencia de eso que llamamos Rock, como ya anuncia el propio nombre del disco.

Enlaza ágilmente con la primera pista este So Hott comenzando con la misma potencia y rapidez, un tema cuya temática ronda las redes sociales y que, como todos al fin y al cabo, busca básicamente divertir sin trascendencias mayores, impregnado de riffs clásicos e incombustibles que envuelven los gritos modo himno de Josh Todd.

Y aquí engancha, lo que para mí es, el tema más Buckcherry del álbum, tema que bautiza al disco y cuyas letras hablan sobre el primer concierto de la voz que lo canta. Y es que es empezar y en ese ritmo no vemos otra cosa que a nuestro frontman tatuado saltando y con sus típicos bailes sobre el escenario. Esto es Rock and Roll y dosis de adrenalina en vena. Energía elevada a la máxima potencia en cada acorde e inspiración directa y reconocida en AC/DC, e incluso veo dejes de la mismísima Satisfaction de Rolling Stones en riff del estribillo. Tema fresco y directo donde escuchas las voces de la demo sin arreglos, … y a darlo todo!

Nos tomamos un respiro del espídico huracán por donde danzábamos, de la mano de la magistral Gun, donde se marcan un tema con un rollazo blusero muy particular, al que ayudan gratamente las armónicas. Fácil de asociar a Aerosmith, aunque el propio Josh dice que no es intencionado esa referencia, ya que se inspiró en la melodía del estribillo en el tema Rock Superstar de Cypress Hill (si! Hip Hop). Mención especial a los falsetes con que se cubre de gloria Josh en el estribillo, que nos muestran un registro distinto de su voz del que sale muy bien parado. Tema cuyas letras están inspiradas en “Bonnie and Clyde”, la cosa promete…

En No More Lies continúan dando algo de tregua a la caña con la que empezaron, y bajando a un más medio tiempo de feeling setentero vacilón.

Sin aviso previo vuelven a sacudirnos bien cargados con Here I Come y sus ritmos tan marcados, repleta de contundentes golpes de batería enredados con los riffs acedecianos que aparecen en el disco en más de una ocasión. Final contundente.

Junk retoma el toque blusero rescatando estribillos pegadizos típicos del lugar donde nos movemos cuando oímos a este grupo, y yo en pre-chorus oigo incluso a Guns’N’Roses.

Y la trackyectoria continúa con la melancolía de Wasting No More Time, donde vuelve un medio tiempo sentido y con una letra profunda que, haciendo ese uso de melodía y solos te hace vivir la emoción de lo que cuenta. Pegadiza y con un bonito mensaje sobre cómo debemos avanzar en la vida. La veo como una nueva Everything, salvando las distancias.

No podía faltar la balada, donde Buckcherry siguen moviéndose en su elemento. The Way nos relaja sin perder la intensidad del álbum con un tema de melodía muy ponible para momentos románticos. Otra mención a la voz con que Josh inicia a cantar donde deja ver su evolución y trabajo. Obviamente, no llega a lo que transmitió Sorry, pero ahí queda un bonito estribillo y veo incluso homenaje a aquella con sus repetidos “I’m sorry” en la letra.

Como guinda del pastel se coloca esta barricada de tema: Barricade cierra el álbum de forma contundente y sin fisuras. Sellado por una batería magistral que nos deja en plan no-comment. Cerrando disco y bocas.

Y esto es todo amigos, casi 36 minutos de lo que mi estómago califica como Rock and Roll puro y duro; sucio, pero limpio; intenso y emocionante; enérgico hasta en lo más tranquilo; aderezado con punk, trazas de soul y sleazy por doquier. Esto es Buckcherry y su esencia nunca muere, sus riffs clásicos, sus tempos marcados, los solos sucios y nada pretenciosos y las melodías pegadizas y enérgicas. FUN-tástico.

Han cosido y compactado las grietas que se pudieron crear en el anterior Warpaint, que tal vez fueran sólo tema de producción. En cualquier caso, salen triunfales con estos 10 cortes elegidos de entre los más de 25 que tenían compuestos Josh y su compañero de batalla Stevie D, con la ayuda del también productor del álbum, Marti Frederiksen, al que le debemos mucho por su gran trabajo en esta creación.

Dejamos de lado tanta crítica por los cambios en la alineación de la banda, y prefiero dar la enhorabuena por el nuevo fichaje, el Jetboy Billy Rowe como segundo de a bordo a la guitarra, no puede más que aportar buenas vibraciones a este grupo, a la vista está y a las cuerdas suena.

Buckcherry

A los fans de Buckcherry os gustará, incluso a los que perdisteis la fe en ellos. Dadle una segunda vuelta, si a la primera no entra del todo.

A los nuevos, haced retrospección a 1999 cuando empezaron a patear culos, escuchad, y entended que temas como el magistral Lit Up no se pueden superar, pero sí asemejar y hacernos vivir el Rock de esa misma manera.

Gracias por seguir rockeando a lo Buckcherry. Además de una banda, ya sois un adjetivo calificativo, de los buenos.

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