Nitrate se podría definir como el bebé malcriado del bajista y compositor Nick Hogg. Con Renegade, su tercer álbum, distribuido por el sello alemán Aor Heaven, vuelve a reinventarse y adaptarse con notables fichajes. Esta vez han sido los hermanos Martin, James y Tom, los que han sumado su arte tanto a los teclados y a la guitarra como aportando letras y composiciones. Siendo amigos han estado años intercambiando demos y consejos, el covid ha ayudado a que se propiciara esta unión al contar con más tiempo libre debido a la ausencia de giras.

A la voz, la otra gran sorpresa, Alex Strandell cantante de bandas como Art Nation o Crowne; Nick se declara fan y cuenta que al grabar alguna demo con Issa creyó imposible encontrar una voz que llegara tan alto, hasta que Dennis de Cruzh le sugirió a Alex, que por su versatilidad encajaba, se lo propuso, probaron y alcanzaba los tonos sin problemas, el sueco aceptó, lo cual ha sido un acierto absoluto.

El resto de la nueva formación la componen a la batería y producción Mikey Wilson y a la guitarra solista Dario Nikzad. Masterizado por el omnipresente Alessandro del Vecchio, que también ha hecho algún guiño a los teclados y coros.

Nick explica que el proceso de grabación ha sido diferente esta vez a las dos anteriores debido a la situación, ya que se hizo de forma separada en estudios caseros, pero en contacto estrecho, compartiendo ideas entre todos.

Se dice que el tercer trabajo de una banda es su punto de inflexión en su carrera, en este caso las comparaciones son innecesarias pero palpables, es evidente que el sonido se ha visto influenciado por la mano de Mikey, me resistía a caer en el tópico de decir que suenan a Def Leppard pero el crédito es innegable. La evolución se percibe de igual forma en la frescura y velocidad de las partes trabajadas por los componentes de VEGA, como seguidora de la banda, soy casi capaz de discernir entre estos once temas, los compuestos con Rob Wylde de los escritos con los Martin, siendo clave el giro hacia el AOR.

Desgranando las canciones sentimos que, evidentemente, se han vegadizado aun manteniendo su apuesta por los sonidos melódicos de la escena clásica. La estructura de los temas sigue en la acertada línea de versos ágiles, puentes contundentes y estribillos comerciales, con el dinamismo de sus clásicas progresiones armónicas. Sorprende la autoridad de la batería muy audible en casi todos los cortes. Los teclados van medidos, en este caso no soy capaz de intuir dónde ha puesto su toque Alessandro.

Big City Lights fue el acertado single de presentación, un juguetón teclado se compacta a la perfección con una voz sexy que hace que sea reconocible como Nitrate, es como una masterclass de todo lo que una canción melódica debe contener técnicamente.

Alex ha conectado con la idea de Nick y se le intuye cómodo tanto en la partes más graves y tranquilas, como en los momentos más exuberantes donde sus agudos han quedado brillantes, destacando sobre todo en la balada Why Can´t You Feel My Love alcanzando tonos altísimos, escudado por un teclado y una guitarra. Cuantas veces hubieran pasado este video en ese añorado canal en aquellos años…

Danger Zone abre con ese bajo imprescindible marca de la casa, estribillo comercial como manda el estilo, al igual que los efectos que la acompañan, es perfecta para abrir conciertos por el buen rollo que transmite. Renegade, aportada por parte de los chicos de VEGA sale como un medio tiempo, no desentonando con el resto, lo cual dice mucho del eficaz trabajo de producción.

Los temas con la participación guerrera de Rob me hacen sentir justo como esperaba, Children Of The Lost Brigade tiene la esencia de su primer trabajo, con ese ritmo de banda sonora de película de los ochenta y un Alex en modo gamberro. Alibi parece, en partes concretas de la armonía, un plagio curioso de Danger Zone pero la fuerza del estribillo hace que no caiga en el aburrimiento por repetitiva.

Los graves controlados por parte de Alex son la constante en la emocional casi balada Lay Down Your Arms, el estallido en los estribillos de agudos la completan. El balance entre su personalidad y la canción en sí, le dan como ganador en Edge Of Surrender, que suena a Art Nation sobre todo en las estrofas, esta vez su carisma si ha prevalecido. En contrapunto, en el otro medio tiempo fuerte y elegante You Think You´ve Got It son los instrumentos y los coros de fondo los que reclaman más mi atención ganando la batalla del protagonismo.

La melosa Addicted parece estar estancada en la era dorada del estilo, y sí, suena a Def Leppard, pero con personalidad propia y sin nada que envidiar a Hysteria. Perfecto para finalizar en todo lo alto, resuena Take Me Back con el sabor inconfundible de ese hard melódico rozando el AOR fashion bien hecho.

Según van cayendo los temas y me adentro, me voy sintiendo más cómoda y convencida. No creo que sea su mejor trabajo ya que, sin perder su hechizo, me falta vigor, empuje y velocidad en algunos momentos, siento que no alcanzan esa explosión de pasión y sentimiento que sacie las ganas de más.

Andaban buscando batería, los rumores de una posible gira se dispararon, Nick confirma que de momento no hay nada, pero las cosas se están moviendo en la dirección correcta ya que por primera vez tiene una banda permanente y han ensayado en varias ocasiones, así pues, los planes son hacer conciertos el año próximo. Si te gustan los sonidos ochenteros y eres fan de aquellas bandas míticas, dale una escucha, tu melancolía te lo agradecerá.