“I am the inflictor
I am the receiver
I am the architect
I am the builder
My violence”

The Descend, Order

En medio de un panorama global al borde del colapso, en medio de una pandemia mundial que ha venido para quedarse, Order vuelve para traernos su buena nueva, su “gospel” particular. Dice algo así: el sufrimiento es inevitable; más allá de paréntesis y alegrías, ser es coexistir con el dolor. ¡Albricias! Puede que el infierno sean los otros pero, en buena medida, no hay demonio más peligroso que el que vive en nuestro interior.

The Gospel, segundo álbum de Order, es una reflexión angosta y tortuosa sobre una de las caras menos reconfortantes de la experiencia humana. Su narrativa, en clave de un añejo y amenazante black metal, es punzante y no da lugar a respiro alguno. La misión: atrapar al oyente en un tejido de aullidos, desgarros sonoros e inevitables certezas. Los componentes de la banda, antiguos miembros de Mayhem (Manheim y Messiah), Cadaver (Anders Odden) y Gluecifer (Stu Manx), saben de sobra lo que hacen; tienen a sus espaldas más que suficiente bagaje. Y esa puede que sea una de las mayores virtudes del disco. The Gospel está hecho de un black metal que está de vuelta, que no tiene nada que demostrar.

Quien busque en la música nuevas formas de oscuridad y desazón tiene mucho que saborear con este álbum. The Gospel es una obra desafiante cuyo pulso tiene una asombrosa capacidad para crear tensión y desasosiego. La implacable batería, a cargo de Manheim, los riffs de un Anders Odden exultante o los agrios berridos de Messiah (¡y también de Manheim!) aseguran paisajes mórbidos y con aires de pesadilla. Buena mierda: inhóspita y desagradable, como un escupitajo al infinito. Lo malsano de sus atmósferas se ve solo interrumpido – o canalizado – por contundentes pasajes ala Celtic Frost o por las pinceladas de death metal. Este es un sonido puro, que bebe de las fuentes originales (en algún lugar entre el Deathcrush y el De Mysteriis Dom Sathanas de Mayhem, los mencionados Celtic Frost o incluso Autopsy) para formar una bestia que, además de sonar rabiosa y contemporánea, es sorprendentemente atemporal.

Soy muy fan del primer álbum de Order, Lex Amentiae, pero esto está a otro nivel. Con The Gospel, los noruegos han encontrado una voz única en un género que está viviendo unos momentos tan exultantes como sobresaturados. Disco mandatorio para el público de la primera y de la segunda ola o para el público que busque sonidos crudos y crujidores. No sabréis si retorceros por las esquinas o daros de cabezazos contra un mosh pit invisible.

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