Reseña: Reckless Love – Turborider

Reckless Love electrizan con Turborider

Quede claro que esto no es una reseña al uso de un disco, sino mi sentir al escucharlo. Descubridlo.

Quinto trabajo largo de la banda finlandesa, futurista, tecno, programado y arreglado, que locura de ritmo, no esperéis sencillez, las guitarras van cuál montaña rusa, todo es electrónico en Turborider, su single de presentación es así.

Eye of a Maniac, es tan artificial, sintetizada y exagerada como adictiva, no apto para oídos clásicos puristas. Experimentan con todo alejándose de acordes y riffs y bases machaconas rockeras. 

Outrun contiene algo más de guitarra y estructura rock, pero todo es muy disco con mucho sonido de baile rock ambiguo y vivificante jugando con otros sonidos.

Estos chicos tienen claro que el futuro está en este camino que han tomado, si están en lo correcto o no, esperemos a que ese virtual presente inmediato lo decida, Kids of the Arcade parece que te he metido en un videojuego, que cyber que neón visualizo todo, muy preparado. No vamos a menospreciar el trabajo de Pepe a las seis cuerdas, que para algo de nuestro rollo auténtico que nos dejan escuchar, habrá que disfrutarlo.

Este disco es especial, o te entra a la primera o no vas a llegar a la tercera canción, la curiosidad me puede y yo sigo a pesar de saber que no voy a encontrar esos guturales que me salvan en la música de Amaranthe por ejemplo.

Bark at the Moon, me hace que me pregunte si esto es una sorpresa, un vacile o puro marketing, pero hacerme reaccionar lo ha hecho. Engatusándome con unas voces graves y un bajo machacón, ¿pero esto no era una fantasía animada hecha por un programa de esos modernos? El tema con más alma y el más heavy del álbum. Tampoco es que vaya a convertirse en un clásico del hard, pero su punto tiene. ¿Ozzy la habrá escuchado?

En Prelude (Fight with the Cobra) me pasa algo curioso, para ser algo modernito, esto cuadra perfectamente en ser justo, la vuelta de un vinilo o un cassette. El mix de música clásica con lo que venían ofreciendo hasta ahora tiene hasta su punto y me ha roto de nuevo mi esquema. A estas alturas del disco, casi doy gracias a mi curiosidad por haberme hecho insistir.

Like a cobra es sibilina y seductora, que no es «lo mío» cierto, pero aquí sigo, esperando a ver que más va a pasar. El caso es que los solos van saliendo de entre el resto de cosas raras y vienen bien.

Leo el título For the Love of Good Times y pienso, venga ahora sí, seguro que se refieren a esos buenos tiempos que estamos pensando. Las cuerdas me dan algo de razón, pero la balanza se tambalea para el lado modernito, ya que he llegado hasta aquí, voy a acabar como sea, aunque se me quede aniñado este tema.

89 Sparkle, de nuevo me enganchan con dos simples palabras, que dicotomía estoy viviendo, el dibujito de las seis cuerdas y un bajo, que al fin siento, casi me hacen sucumbir, innegable es que todo está bien organizado y mezclado.

Esta vez el ritmo lo lleva un teclado que trae más de lo mismo, Future Lover Boy, otro canto al electrosleaze. Pero ya voy a acabar lo comenzado, que lo mismo la rara soy yo y el futuro es este de verdad, me están empezando a hacer dudar.

Tras tantas sorpresitas, no tengo no idea de cómo van a acabar, pero ya podría ser de forma inesperada, una distorsión me hace soñar, pero nada, las luces de neón se van apagando al son de una guitarra en un solo solitario, Prodigal Sons hace honor a lo que pueden ser ellos. Pero total si van a ser criticados de todas formas, pues al menos, espero que hayan hecho el trabajo que de verdad les apetecía hacer.

Resumiendo, si quieres escuchar rock, pasa de largo, si te apetece algo diferente, prueba a ver, la producción es limpia y clara. Lo que no se, es como van a afrontar los directos, lo mismo hasta me dan ganas de ir por descubrirlo, al final han cumplido su misión, hacerme sentir algo.