Los suecos la vuelven la liar. ¡¡Y cómo!!
Amantes del Glam Rock Old School, estamos de suerte porque Jesper Lindgren y Jonas Erikson vuelven a la carga. Después de su primer impecable álbum homónimo, ahora lanzan de la mano del sello Wild Kingdom, este Rock’N’Roll Glitter Suit, y es que ya el título promete. No dejéis de poneros este traje brillante a todo volumen!
Han contado con Sulo Karlsson (de Diamond Dogs) para la producción del disco, el cual también ha firmado, junto con la banda, los temas, y así seguimos sumando razones para escuchar la joya.
Aquí se presenta lo que una servidora considera un claro nominado a disco del año. Y es que cuando la música es magia y recurre para decorarse a la purpurina y el terciopelo, transmite unas vibraciones que sólo pueden dar lugar a discos así.
Por ahí los han calificado como la nueva versión de Hanoi Rocks y Backyard Babies, y eso es más que un gran piropo. Tenemos un buen rock sesen/setentero que nos trae de vuelta, aunque modernizados, a T-Rex, Mott The Hoople, Suzy Quatro, Bowie, Cheap Trick… en definitiva, nos trae un discazo sin desperdicio.
Desde el momento track 1, arrancan el disco a la vez que el motor de un coche, que nos lleva Driving Down the Mountain a cargarnos de energía Glam Rocker con estribillos que animan a cantar hasta sin letra conocida, a palmear y bailar con una sonrisa tipo What The Fuck al canto. Y cuando aún estamos saboreando el regusto de ese viaje, nos explota Backstreet Liberace donde cuentan con special feat de los Hellacopters Nicke Andersson y el gran Dregen (también Backyard Baby), ¿y qué podría salir de esta reunión de scandi-rockes? Pues un tema para enmarcar, un tema muy rollo Backyard Babies con armonías power pop, unos coros de los que vuelan cabezas y “guitarras como escarpias” (como la propia banda ha dicho). Hicieron buena elección lanzándola como single y grabando el video con los cameos de honor, y así han triunfado entre los que nos late el corazón con esta música.
Se han marcado un disco repleto de himnos, acompañados de glamour desde la primera pandereta al último teclado, pasando por cada Marcboliano riff, como es el caso de la contundente Jaded Eyes. Y continuando este viaje llegamos a la genialmente bautizada Velvet Tongue, que nos trae a la mente a Hellacopters, entre otras bandas, con esos brillantes teclados. Suavizan aún más el terciopelo con Sound of Sirens, el tema tal vez más popero, que nos traslada a los Beatles, Slade, o incluso a ABBA, con otro chorus de melodía contagiosa.
Con Riding the Skyways nos vuelven a levantar de la silla con riffs de los más duros del disco, recordando a Stones incluso, y volvemos a un estribillo del mismo ingrediente que da color al disco, de palmas y coros glamurosos. Este tema, y alguno más, me trae a la mente aquella banda canadiense tan poco conocida por desgracia llamada Robin Black and the Intergalactic Rock Stars, esperemos que estos tengan más suerte que aquellos.
Las vibraciones continúan en la misma frecuencia añadiendo un homenaje a Kiss en Spin on Crazy Moon, y llegamos a una mención especial en el comienzo y final amandolinado de Sailing on a Thunderstorm, que nos conduce hacia otra tormenta de ritmos marcados y estribillos para corear a gritos.
Al llegar a Midnight Sunshine Serenade no puedo evitar ver en mi mente a un Bowie de los Spiders from Mars, tema tranquilo pero con una guitarra acústica y una voz conmovedora que la llenan de rotundidad.
Space Age DJ se merece un premio sólo por el título, ya teníamos “Space Age Playboys” y el mundo del Glam necesitaba ya un DJ de la era espacial. Una canción que se convierte en un bendito jaleo de sonidos, cuya arrogancia no puede dejar impasible a nadie.
Y ya en la última recta, hiper-revolucionan y finaliza el viaje como el ROCK manda, un tema que para mi es Arte, You’re the Revolution, canción de despedida de las que comparten la melodía para levantar copa al aire con una sonrisa de satisfacción y nostalgia, y así se despiden con esa preciosa guitarra que se pierde fundiéndose con el silencio del final.
Un disco que se mire por donde se mire no le falta cliché glammy, ni en lo musical, donde es un compendio de tantas bandas de Glam Rock desde los sesenta, ni en toda la iconografía al respecto, tipo shooting stars, glitters, space ages, etc… Delicado, con estilo y golpeando con fuerza donde es necesario.
¿Una reinvención del Glam? ¿Un viaje en el tiempo con producción y sonido más moderno?
Whatever… un disco cargado de bailes, energía positiva y buen rollo, adornado con purpurinas y brillos en cada acorde.
GLAM IS BACK, “… and i’m feeling alright!”







