Reseña Sylvaine – Nova: Un trance emocional que trata de darse forma a través del sonido

El disco de Sylvaine nos propone un viaje por un océano de sonidos entre el neo folk, el post rock y las influencias del black metal.

Reseña Sylvaine – Nova

Históricamente, el folclore se ha valido de la figura de la banshee, como vehículo para anunciar el presagio de una muerte cercana a través de su llanto. La viajera entre el mundo espiritual y nuestra realidad, la dualidad más pura entre la crudeza y la belleza de la vida.

El álbum que tenemos ante nosotros hace, de esta tradición, un símil palpable desde el primer instante. Nova es un renacimiento, una rotura con lo pasado y un abrazo a lo que está por llegar. Un disco que, a priori, parece concebido sin guía, pero que suena completamente cohesionado.

Nos enfrentamos a un híbrido entre Neo folk y Post Rock, base sobre la que se enraízan líneas propias de Black Metal con tintes Depressive y arreglos instrumentales que difuminan el terreno del Progressive. Pero, como finalmente descubriremos durante su escucha, en todos ellos se aleja de su base más pura hacia una línea más experimental o post, sin poner barreras a la experimentación. Con una duración de casi cincuenta minutos, el disco cuenta con tan solo 6 canciones más un bonus, lo que deja intuir temas densos y para nada uniformes entre sí.

Sylvainne nace y toma cuerpo como un proyecto de un solo integrante: Kathrine Shepard, o simplemente Kath. El proceso de composición de Nova, en palabras de la propia Kath, viene de uno de los peores momentos de su vida a nivel personal. Contando con formación musical clásica, y sumando su faceta como multiinstrumentista, queda claro que ningún detalle está en manos del azar. La propia portada deja claras las intenciones, un desnudo emocional, los mayores miedos del ser humano expuestos sin barreras.

Sonoramente, la protagonista indiscutible es la línea vocal. Bajo ella, todos los instrumentos le dan soporte como guía melódica principal, aunque sea en líneas únicamente ambientales y como apoyo al tono. Tanto las pistas de guitarra como el bajo son limpias y cálidas, algo muy propio del rock más clásico. Éstas, aunque entren en apartados distorsionados no llegan a saturar, manteniendo perfectamente audible la melodía vocal. Por su parte, las baterías dan un sonido muy compacto que, aunque en una escucha superficial puedan pasar desapercibidas por falta de complejidad, no es más que una ilusión. Dissolution pone de manifiesto cómo una línea en batería puede ser compleja y a la vez no destacar, dando cuerpo al tema sin ensombrecerlo.

De elegir un tema que represente a la perfección todas las dimensiones de Sylvainne en este disco, sería sin duda por Fortapt. A nivel vocal es imposible que deje indiferente a nadie. Kath juega con su registro vocal desde tonos líricos hasta el gutural más desgarrado, y los cambios de género ocurren dentro del mismo tema.

Conviven junto a estos, la pieza vocal de Nova con los minimalismos instrumentales en ¨ Everything Must Come To An End, a modo de bandera indiscutible del neo folk. Es un curioso detalle que, al no estar pendientes de las letras, se acaban difuminando para terminar guiándonos hacia un cántico ritual como en Nowhere, Still Somewhere.

Haciendo alusión de nuevo al proceso de composición, según Kath parte únicamente de una guitarra limpia y su voz, estructura que debe sostenerse por sí misma sin ningún añadido. Esto gana peso al notar que cualquier tema dentro del disco se presta a ser versionado acústicamente, sin muchos arreglos y conservando su esencia. Everything Must Come To An End es un claro ejemplo de estas últimas líneas.

Con este álbum estamos expuestos a una concepción dual de abordarlo, dos puntos de vista que deben ser entendidos por separado para unificarlos finalmente. Por un lado, cada canción a título individual, se desarrolla utilizando un género como un cuerpo solido sobre el que se desarrollan detalles puntuales de forma gradual y sin escatimar en duración. Por otro lado, como obra global, el disco es un periplo de deriva sonora entre estilos, con una perfecta transición, pero que hacen de su escucha un ejercicio mental denso.

Por todo esto, catalogar el álbum dentro de un único género es complejo, ya que la finalidad propia de la concepción de éste es poner melodía y letra a todas las aristas emocionales propias de una persona con una sensibilidad musical tan alta como Kath.
Esta amalgama de estilos recrea canciones totalmente contrapuestas, no sólo en el propio álbum, sino en sí mismas. La sensación tras escuchar cada canción es que estamos en medio de un trance emocional que trata de darse forma a través del sonido, pero espontáneo, sin seguir una linealidad predefinida. Por lo que, en definitiva, lo mejor es dejarse ir en ese viaje.