Wormrot – Hiss

Hiss es el nuevo trabajo de Wormrot, artífices de la revitalización del grindcore a finales de la primera década de los 2000. No es una novedad cualquiera; desde su primer y aclamado álbum Abuse, la banda singapurense jamás ha publicado un disco que bajara el listón. Pero no todo podían ser buenas nuevas. Además de esperado, este es un regreso infausto ya que llega junto al anuncio de la despedida de su vocalista Arif Suhaimi. Los que seguimos la trayectoria de Wormrot sabemos que Arif es difícil de reemplazar y puede que este álbum sea la mejor prueba de ello.

Hiss sigue la estela – siempre evolutiva – del resto de referencias de Wormrot. Más aún: coge el estilo expansivo de su anterior álbum Voices y lo hace añicos con un enfoque desacomplejado y poliédrico. La clásica paleta sonora de Wormrot (grindcore con elementos de hardcore, crust y powerviolence) ya venía ampliándose desde su primer disco pero esta nueva entrega la expande hasta lo inimaginable. Las buenas gentes que se aventuren en Hiss hallarán los típicos elementos del género – como blast beats, d-beat y berridos – pero también algunos violines, pasajes atmosféricos que rozan el post-black metal, arreglos progresivos y ráfagas de free jazz y speed metal. Sin embargo, a pesar de tal despliegue de recursos, los 21 temas condensados en 33 minutos no deberían dar lugar a duda; este es un mazazo de puro y visceral grindcore. Wormrot siguen siendo ese power trio sin bajista capaz de derrumbar todo lo que se le ponga por delante. Cualquier fan de Ässuck, Insect Warfare, Pig Destroyer o Napalm Death debería sentirse como en casa.

Los primeros temas del disco dejan claro que Wormrot van a por todas. Broken Maze, un tema en la onda de los últimos Napalm Death, nos reserva la primera sorpresa con estribillos melódicos que parecen salir de la nada, cortesía de un Arif pletórico y con ánimo exploratorio. Pero esto podría quedar en una anécdota dentro del contexto hiperconcentrado de Hiss: en cuanto nos vamos adentrando en el disco los arreglos melódicos, progresivos o experimentales campan a sus anchas desbordando los patrones del post-hardcore o del noise rock tan presentes en Voices. Sirvan como ejemplo Hatred Transcending, con su atmósfera blackened, o Grieve y Weeping Willow, cuyos violines bajo una mandatoria tormenta de blast beats acercan a Wormrot a territorios colindantes con el terror cósmico black/death de Sxuperion.

Aunque se pueda parecerlo, no estamos ante autocomplacientes artificios sino ante una entidad libre, sin lazos ni compromisos, que ha encontrado nuevas maneras de crear la tormenta perfecta. Eso es Hiss, una devastación sonora moldeada por incontables ángulos y contrastes. Canciones como Behind Closed Doors, Your Dystopian Hell o, especialmente, Voiceless Choir son una muestra perfecta de ese ataque tan furibundo como intrincado, atravesado por múltiples subgéneros y atmósferas. Más allá de retorcimientos y extenuación, guardo en mi corazoncito When Talking Fails, It’s Time for Violence, una tema muy directo con un tremendo breakdown inspirado en el New York hardcore que dan ganas de saltar, de botar, de dejarse las cuerdas vocales coreando. La ortodoxia grindcore – por supuesto – también tiene lugar en temas como Doomsayer, Shattered Faith o Unrecognizable. Los 33 minutos de este disco son inacabables.

Y si Arif Suhaimi está en un estado de gracia, qué decir de Rasyid Juraimi y Vijesh Ghariwala. No oía nada parecido desde los tiempos de Rob Marton y Dave Witte de Discordance Axis. Palabras mayores. Rasyid, exultante, hace lo que quiere con la guitarra y Vijesh tal vez sea uno de los mejores baterías de grindcore que hayamos visto en mucho tiempo. Sin lugar a dudas, en Hiss nos encontramos a unos Wormrot elevados a su máximo exponente. A estas alturas se me ocurren pocas bandas con las que compararlos y una de ellas son los mencionados Discordance Axis. Insisto, palabras mayores.

Si tuviese quince años menos estaría diciendo que esto, más que grindcore, es arte. Gracias por este disco, Wormrot. Gracias por todos estos años, Arif. Te echaremos de menos.

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