Segundo día de Rock am Ring, ya a mitad de camino de este tremendo festival. Nos despertaría un gran sol después de pasar una de las noches más frías de todos los años que he acampado en este sitio. Pero ya con las pilas recargadas tuvimos el privilegio de recorrer parte de las locaciones antes que entrarán los asistentes con cerveza en mano.

Hoy como es de costumbre, los conciertos empiezan un pelín más tarde, así que no habían escusas para llegar a ver algo de las primeras horas.

 

AGAINST THE CURRENT

Partiendo el día desde el Utopia Stage, Against The Current saltaría por todo lo grande. Los americanos saltaron con ese pop rock a despertar a las primeras filas que poco a poco no daban a basto. Su música digerible y pegote de mezclo en nuestros oídos sorprendiéndonos y activándonos para lo que se venia.

THE LAST INTERNATIONALE

Por otro lado, The Last Internacionale abría el Mandoria Stage por todo lo alto. Sus letras altamente políticas nos invadirían desde el primer segundo y la clara performance de Delia Paz paseándose por la pasarela, animándonos a todos. Esa lucha activa de derechos sociales y cambios llevadas al escenario es un grito esperanzador de la mano de este rock tan llamativo, entre mezclado con el blues. Realmente una apuesta.

THE INTERRUPTERS

Seguimos con las chicas a la cabeza con los divertidísimos The Interrupters (¡Por fin me los pillo!) Los hermanos Interrupter característicos de unos show que no paras de saltar en ningún segundo, ni arriba del escenario, como abajo.

Con un comienzo explosivo con «Gave You Everything», The Interrupters establecieron de inmediato una conexión vibrante con la multitud.

La energía contagiosa de Aimee en el escenario fue el corazón de la actuación. Con su voz potente y su actitud enérgica, incitó a la audiencia a cantar y bailar sin descanso. Canciones como «Anything Was Better» y «On a Turntable» resonaron con la multitud, quienes coreaban cada palabra con entusiasmo y dedicación.

DOGSTAR

¡Dónde te hemos venido a encontrar, Keanu Reave! Por solapamiento en el Primavera Sound no llegamos a Dogstar y mira, RAR nos da la oportunidad otra vez caída del cielo de poder tener un pedacito de la banda. Como anécdota, Keanu se estuvo paseando tras el escenario sacándose fotos con todo el que se le cruzará, porque incrédulos todos os tomaban más de 5 minutos el conectar si era Keanu o no, y que estaba haciendo aquí. Muy chistoso todo.

Realmente Dogstar no es un perfil muy Rock am Ring, de esas lentas canciones que solo disfrutarían un par de fanáticos de los 90, nos arrollaría también la otra ola de personas que sólo estaban por el actor.

ROYAL REPUBLIC

KVELERTAK

Una de las sorpresas que nos llevamos fue Kvelertak y esa energia imparable de los noruegos que cautivaron a unos pocos que se asomaron por el escenario más pequeño del Ring. Desde el momento en que Erlend Hjelvik, el carismático vocalista, salió al escenario el público supo que estaba a punto de presenciar algo épico. Por la excentricidad y también por la incógnita.

La banda abrió con «Mjød», un clásico que prendió fuego al ánimo de los presentes. La combinación única de black metal, punk y rock and roll de Kvelertak resonó con fuerza, y cada riff de guitarra parecía cargar de electricidad a la multitud. Uno de los momentos más destacados de la noche fue la interpretación de «Kvelertak». La canción, que comparte nombre con la banda, se ha convertido en un himno para los seguidores y anoche no fue la excepción. Con su mezcla de letras en noruego y una entrega feroz, logró una conexión especial con el público, uniendo a todos en un solo grito.

Si os los encontráis en algún festival, por favor, marcarlo en la lista como imperdible.

PENDULUM

Otro de los momentos que quedará grabado en la memoria de los asistentes al Rock am Ring como una jornada épica, y gran parte de esa emoción se debió a la impresionante actuación de Pendulum. El grupo australiano, conocido por su mezcla única de drum and bass y rock electrónico, atrajo a una multitud fervorosa que estaba lista para dejarse llevar por su energía vibrante.

Desde el momento en que Rob Swire, Gareth McGrillen y el resto de la banda subieron al escenario, el público supo que estaba en presencia de algo extraordinario. Pendulum abrió con «Napalm», una explosión de beats frenéticos y melodías envolventes que inmediatamente cautivaron a la audiencia. La producción visual complementaria, con luces estroboscópicas y efectos láser que cortaban el cielo nocturno, sumó una dimensión adicional a la experiencia realmente de otro planeta.

No fue hasta «Propane Nightmares» donde todo se convirtió en una celebración desenfrenada. Sin embargo, la elección entre Pendulum y Electric Callboy se convirtió en un dilema para muchos asistentes, ya que ambos actuaron simultáneamente en diferentes escenarios. Aquellos que optaron por Pendulum fueron recompensados con una actuación impecable que superó cualquier expectativa. El momento álgido llegó con «Nothing for Free», un himno que resonó en lo más profundo de la audiencia y que consolidó la conexión especial entre la banda y sus fans.

ELECTRIC CALLBOY

Electric Callboy

jugando de locales, qué más podemos escribir sobre esa base la verdad. Si en otros países su show desata una locura, lo que pasó en el Ring no tiene precedentes.

Desde el primer acorde de «Tekkno Train», Electric Callboy estableció su dominio sobre el escenario y sobre los corazones de los asistentes. Con un espectáculo cargado de pirotecnia y efectos visuales impactantes, cada canción se convirtió en una experiencia sensorial. Las llamas que danzaban al ritmo de la música iluminaban la noche mientras la banda recorría un setlist lleno de éxitos.

El público alemán, entregado y entusiasta, respondió con una energía desenfrenada que elevó la intensidad del concierto. Temas como «Hypa Hypa» y «Space Man» hicieron temblar el suelo con su ritmo frenético, provocando mosh pits y crowdsurfing por doquier. La colaboración especial con Babymetal para interpretar «RATATA» fue el punto culminante de la noche, fusionando el metalcore de Electric Callboy con la energía única y el carisma de las chicas japonesas, creando un momento memorable que hizo vibrar a toda la audiencia.

La presencia escénica de la banda era imponente: desde la voz poderosa de Nico Sallach hasta la habilidad técnica de los guitarristas Dennis Diehl y Pascal Schillo, cada miembro aportaba su talento único. La sección rítmica, compuesta por la implacable batería de David Friedrich y el bajo contundente de Daniel Haniß, proporcionaba el sólido soporte necesario para mantener el pulso de la actuación.

El concierto llegó a su clímax con «Pump It» y «Mindreader», dos himnos que consolidaron a Electric Callboy como una fuerza imparable en el escenario internacional. Mientras la multitud coreaba cada estribillo y saltaba al ritmo de la música, la banda se despidió entre aplausos y vítores, agradeciendo a sus fieles seguidores y prometiendo volver pronto.

BABYMETAL

¿Uno de los mejores conciertos del festival? Sin lugar a dudas. BABYMETAL es una experiencia que se tiene que vivir sin escrúpulos y con la mente abierta. Obviamente, no recomendados para eruditos del metal o gente amargada que no tenga ganas de pasarla bien, porque el show que se montan es eso, diversión para todos y todas. Otra cosa, son los músicos que acompañan a las niñas, realmente el poder musical tras las máscaras de loa integrantes nos hace preguntarnos seriamente cuál es el secreto de ese virtuosismo ¿serán que los conocemos? Realmente nunca lo sabremos. Una de las sorpresas obviamente fue la repentina aparición de Electric Collboy para interpretar RATATATA los que nos habíamos perdido la aparición de las chicas en el Utopía, tuvimos nuestra venganza en el Mandoria. Que buen conjunto de voces y un todo en general.

UNDEROATH

Desde el otro lado Underoath nos daría la nota nostálgica de la jornada. Desde aquí (como siempre) todo un poco más personal, ya que, hace más de 10 años tuve la oportunidad de fotografiar a Spencer y compañía, mis primeras fotos reveladas en calidad y que me hicieron decir: realmente puedo hacerlo. Como muchos, la banda fue parte de esa banda sonora emo de MySpace que nos hizo conectar con muchas otras del mismo estilo, algunas que se han perdido en el camino y otras que se han engrandecido postulando a los grandes nombres en los carteles de festivales como este.

En cambio, Underoath a través de los años toma una postura estándar, pero haciendo valer su nombre y prestigio. Un baile de emociones donde no tienen miedo a darnos grandes dosis de su pasado en los cortísimo 50 minutos de presentación. Post hardcore cristiano, una ola de canciones que marcaron a muchos y a la que escribe también, aunque no sean parte de nuestro presente siempre es bueno volver donde uno fue feliz y donde se formaron muchas incógnitas que al día de hoy ya están resueltas.

GREED DAY Y SU REPASO COMPLETO DE AMERICAN IDIOT

A pesar de las grandes restricciones fotográficas de Green Day este año, nos dedicamos al 100% a disfrutar de este show conmemorativo de la banda, haciendo un tremendo repaso de su discografía. Un punto alto fue cuando, en un abrir y cerrar de ojos, se desplegó un inflable representativo de la carátula del «American Idiot», dando inicio a la fiesta. ¿Existe algo más icónico que tocar un disco entero? Sobre todo el «American Idiot», con el impacto que tuvo en 2004 cuando salió, marcando a una generación entera con el himno que le da nombre al disco. Pasando por la extensa y álgida «Jesus of Suburbia», que supera los 9 minutos, para mí, una de las estelares de ese trabajo. «Holiday», «Boulevard of Broken Dreams», «St. Jimmy» y los pogos armándose de la nada, que fantasía la verdad…

Ufff, tantos recuerdos y emociones que, de verdad, es difícil plasmarlos en palabras a estas alturas. Como bien dijimos con unos colegas mientras nos explotaban los confetis personalizados de la banda en «Wake Me Up When September Ends», canciones tan simples pero que nos han marcado de alguna forma sin darnos cuenta. Esas melodías perduran en nuestro subconsciente, al igual que la joven cara de Billie Joe, que parece tener un pacto con el mismísimo diablo. Energía y un tremendo desplante de todos. Tré Cool en su batería de fuego, robando el protagonismo de las cámaras cada vez que podía, y Mike Dirnt en el bajo, desde sus inicios junto a Billie Joe, sin los cuales esto no sería posible.

Recuerdo perfectamente mi primer Rock am Ring junto a estos mismos tres en el Utopia. Encontraba que todo era tan grande que las emociones no me cabían. Sin ser fan ni seguir su carrera, me rodeé de gente que sí lo hizo, que me nutrió de este trío californiano y me contagiaron los sentimientos de otros. Esta noche pasó lo mismo, más fría que la anterior. Muchos de la cancha VIP fueron cayendo mientras caía la noche para retirarse, y los que nos quedamos hasta el final vimos el tarro de baquetas volar por nuestras cabezas. Fuimos realmente felices, como en los 2000.