Con la sala Copérnico enganchada al saber hacer de la banda navarra Tahúres Zurdos desde antes de empezar, salía la dama de rock estatal al escenario acompañada por sus músicos.

Esa Fender amarilla es historia y Miss Hyde suena a gloria, todo encaja, nada apabulla, iba a ser una noche de esas. Voluminosa armonía general de la banda, nada de opulencias rimbombantes, sólo música, de la que necesitamos para sanar nuestras psiques.

Saluda a todos, reconoce caras y confiesa que habían venido a Madrid por nosotros y por no perderse esto. Esto era un público deseoso de recibir en forma de canciones el mismo cariño que iba a dar con su agradecido comportamiento. Ellos sí saben dar valor a una actuación musical real y Lujuria vino de seguida con ese toque blues que te hace dar golpes con tus pies sobre el suelo.

Las historias entre canciones de Aurora son excelencia, Mis Hijos, nos cuenta, salió de cuando ella trabajaba limpiando casas, su elegante forma de despotricar es envidiable, cómo sonó el tema. Aurora toca desde las entrañas de una fémina convencida, todo es sincero y creíble, la versión Princesa Hada una de las que se siguen necesitando, por desgracia, hoy en día.

Arde Europa nos dice que se grabó cuando todo esto del digital estaba empezando. Que pocos artificios se necesitan en escena cuando lo que sale de dentro es tan puro, otro momento de bar de carretera.

Si nos pregunta en qué color soñamos, todos cerramos los ojos y pensamos en Azul, no creo que sea consciente la pedazo de artista de la carne de gallina que nos provoca con estos temas tan viscerales. Manteniendo esa dicotomía entre la aparente fragilidad de su voz y la firme garra de sus letras, entre el frío de Nieve negra nos perdemos en otro tema.

Si para cambiar algo que no te gusta e intentar ser feliz hay que dar un paso, pues se da, tal cual nos presenta su tema nuevo que da nombre a la gira, Redención, sonó igual de compacto que los clásicos de siempre.

Tocaba que se colgara la acústica y sola en el escenario, repito, cuando se lleva todo dentro no hace falta mucho fuera,  nos deja en el recuerdo unos buenos temas. Afiladas palabras y Horas nos erizan piel, qué magia despendre joder.

Vuelve la banda con ella, el bajo nos raspa el cráneo en Las botas pateando nuestros culos con amable elegancia. Seguimos con ese mismo rollo en La tormenta. Aurora para un instante y busca entre el público a alguien especial para la banda, el productor Nigel Walker, con el que trabajaron en la grabación del tema que venía a continuación, Que entre la luz, en nuestras almas, lo logra compulsivamente.

Alientan, cabrean y conmueven a la vez con sus letras. Esta iba para todas las que nos congregamos para compartir pasión, Chicas fuertes, otra de estremecerse, sin más. Ojalá la hubiera escrito yo, pero me la llevé a mi terreno y no quedó mal. La versión de su versión americana Patti Smith tenía su momento, sin gritos pero con sentimiento, cantamos La noche es entre todos, conmovedora.

Habéis estado a gusto? Me da pena que se acabe esto. Tocaré fue uno de los momentos de la velada, las canciones sobre la música las siento especiales y esta es una de las que están en nuestra vida de siempre.

Satisfecha nos saluda y juntos a sus chicos abandona el escenario, nada, ni un minuto pasa y Daniel Lizarraga acapara la atención y nos enseña por qué Aurora le ha elegido para acompañarlos. Impresionante a las baquetas.

Os tocamos otras cuatro venga, es un gustazo alimentarnos de su aura. Resaltó el empeño que pone cuando toca El chico de la mirada asustadiza, cuánto necesitamos de eso que a ella le sale solo en las canciones para vivir.

El bueno de Lolo nos pide que hagamos el ridículo moviendo nuestros brazos al son del momento nana en Planeta ruido. Nos quedó muy chulo os lo aseguro y el rollo punk final es de lo mejor. Noche de amor, la destaco también porque seguro que si Patti Smith la conociera, desearía haberla escrito ella, mucho amor había en esa sala.

Esto ha sido una puñetera fiesta, espontánea y natural, alaba al gran Serrat y nos deja con una sonrisa en el espíritu. Fiesta acaba por todo lo alto dentro de una imprescindible noche de buen rock.

Saluda y presenta a la banda y los nobles aplausos no paran. Espero se hayan llevado de Madrid, la mitad de lo que nos han dejado. Aurora hace latir a los Tahúres Zurdos y al resto a su manera, pero que no lo deje nunca de hacer.