POR MARÍA RUIZ-CALVENTE
PERIODISTA Y GUIONISTA
María Zahara Gordillo Campos (Úbeda, Jaén, 1983), conocida como ZAHARA, es cercanía, es humildad y es buen rollo. Nos recibe al otro lado del teléfono en su casa de campo de Castilla-La Mancha, donde se concentra para componer sus canciones en su refugio espiritual. Son las doce menos veinte de la mañana y acaba de terminar una sesión con su logopeda.
Tienes una voz propia incomparable al resto del panorama nacional y la más bonita de mujer cantautora de España, ¿cómo la trabajas?
Acabo de terminar sesión con logopeda, siempre he sido autodidacta, siempre estoy intentando imitar… Desde pequeña he ido a foniatras y mi manera de cuidarla ha sido desde la lesión. Ahora por la edad tengo en cuenta la prevención porque la voz es un instrumento que como viaja con nuestra madurez y experiencias hay que seguir cuidándola. Todas las semanas recibo clases de logopedia y saco siempre cosas nuevas. Y me gusta escuchar música muy diferente.
¿Cuántas personas forman tu equipo y cuál es la función de cada una?
Somos 16 personas, desde Laura, la jefa de producción, que se encarga de todo, es la jefaza de todo: prepara los viajes, los hoteles, las comidas… Y manda en el escenario a todo el mundo. Noe es la técnica de monitores. Fue muy importante para mí por la conexión que tenemos por la parte musical. Sergio es sonido, fue mi novio cuando tenía 20 años y seguimos siendo muy amigos. Llevamos 21 años trabajando juntos. Es una de esas personas súper importantes en mi vida. También está Olga, la coreógrafa, que asiste en el escenario. Tocando están Martí, Xabi, Manuel… Aunque hago electrónica es desde lo orgánico y desde los instrumentos tocados. Y luego muchos técnicos: cámaras, realización, Diego de luces, Iñaki y Richi en el escenario, el backliner… Además, mi amiga Benito me graba los vídeos. Siempre me graba tonterías. No me siento mejor con nadie que con ella. Por ejemplo, me graba vídeos en el camerino haciendo el tonto y estoy muy cómoda. Y es coescritora conmigo. Me organizo muy bien mi entorno.
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Tendrás un equipo que lleve tus redes sociales y sobre todo eres activa en Instagram. ¿Contestas tú a algún mensaje?
La Benito y Guille (de mi sello) llevan Instagram y también yo misma. A veces Alejandro contesta en Instagram pero mi equipo mira casi todas las cosas y me dicen: «Entra en este comentario, que te han dicho una cosa muy bonita». Ellos me hacen la curación.
¿Cómo es una semana de lunes a domingo en la vida de Zahara?
Depende de si estoy con mi hijo o no, porque tengo custodia compartida, una semana cada uno. Una semana vivo en modo madre en Madrid. Entonces lo normal es llevarlo al cole, después ir a mi oficina con Guille y Bea y tenemos reuniones desde cómo va a ser la gira de salas, el diseño estético, la cartelería o el vestuario, marketing, presupuestos o fabricación… Cada día son ocho temas distintos. Por la tarde, cuando recojo a mi hijo del cole intento ser mamá. Jugamos, vemos una peli… Y la semana que no lo tengo me escapo a una casita muy maja por La Mancha, donde estoy ahora… (aparece el gato): «Hola Gengis». «Hola Gengis» (lo saludamos al otro lado del teléfono). Aquí suelo hacer música, tengo el privilegio de hacer solo música, bajar al estudio, estar en la terraza escribiendo… Dejo el móvil en modo avión y me concentro en hacer música que es lo que más feliz me hace en el mundo.
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Si no te dedicases a la música, ¿a qué te dedicarías?
Al cine, me hubiese encantado también ser directora de cine, guionista o script. Actriz no. Script porque me flipa estar pendiente de la coherencia de las cosas, creo que lo habría hecho bien. También me gusta mucho la filosofía y la psicología. Siempre he tenido muchos deseos de tener muchas vidas, quiero estudiar 10 cosas.
Esta canción la compuse a lágrima viva, casi temblando, dejándome la voz…
Hay canciones que se convierten en refugio y en desahogo para mucha gente. En tu caso, ‘Con las ganas’ es una de esas piezas que despiertan lágrimas y catarsis colectiva (emoción extrema). ¿Cómo fue el proceso de creación y qué significa para ti revisitarla tantos años después?
Fui consciente de que estaba asistiendo a algo importante en mi vida. Con el tiempo descubres qué momentos fueron importantes en tu vida. Esta canción la compuse a lágrima viva, casi temblando, dejándome la voz… Recuerdo escribir la letra y que salió todo a la vez. Terminar y quedarme temblando, como si me hubiese poseído alguien. Y en los conciertos, la gente se quedaba sin aplaudir, sin sabe reaccionar. La he tocado en «La Tertulia», en Granada, donde se tocaba sin amplificación y venían 70 personas. No se oía… Recuerdo la primera vez que toque la canción allí, yo medio llorando. Fue un momento de comunión mágica y todo el mundo llorando. Se hizo un silencio sepulcral. Y en salas como «La Riviera», 2.000 personas calladas. Fue algo salvaje y peligroso. Dejé de tocarla porque me exigía ponerme en esa tesitura poderosa. Me gusta porque me muero cuando la toco y también me cabreaba. Soy prisionera de mi propia canción. Llevo casi una década sin tocarla excepto cuando fui a México. Y en esta gira la he recuperado de manera un poco peculiar porque es un momento icónico porque la canto lo justo para quedarme tranquila y en paz. Esta canción tiene más de 20 tantos años.
En tu carrera siempre has explorado muchos sonidos y colaboraciones diferentes. Me pregunto si alguna vez te has planteado experimentar también con otros idiomas del Estado, como el euskera, el catalán o el gallego…
Sí, por supuesto, porque soy de las que cree que ojalá nos hubieran enseñado las lenguas de nuestro país en nuestro colegio: cómo es el euskera, que es fantástico y asombroso, me genera mucha curiosidad… IZARO alguna vez me ha propuesto una colaboración. En la gira «Rave» yo hacía una introducción en la lengua de cada lugar. En Bilbao era un buen texto. Pero cuando me lo han propuesto no me he atrevido a hacer una canción en euskera porque no quiero hacerlo mal. Con el galego no he tenido la oportunidad, y con el catalán sí. Viví en Barcelona y cuando llegas a un sitio, conoces su cultura, su lengua y su manera de expresarse. Leía mucho en catalán y tenía una canción, «Piscinas en verano». Cantaba la primera parte en catalán, la compuse en castellano pero la empecé a cantar en catalán por vivir en Barcelona. Esto tiene que ver con la primera pregunta. Es una canción que le compuse a mi voz porque hace 20 años tuve una lesión en la voz. Estuve dos meses sin hablar, pero me recuperé bien. El otorrino alucinó conmigo. Me recuperé completamente y me sorprende mi disciplina.
Muchas gracias por tu tiempo, Zahara. Nos vemos en el festival Vive Latino de Zaragoza este próximo sábado 6 de septiembre.


