La difusa línea entre la prehistoria y la historia tal y cómo la entendemos surgió a orillas de los ríos Tigris y Éufrates, pero, ¿Qué tienen en común Mesopotamia, Matrix y el último trabajo de Delobos? Hoy, Canciones sobre historia y arte se acerca a los confines de la historia para descubrir más sobre el origen de la escritura.
Mesopotamia: las civilizaciones a orillas de los ríos
Los ríos Tigris y Éufrates, situados en lo que conocemos actualmente como Oriente Medio, fueron claves para el desarrollo de multitud de civilizaciones como asirios, sumerios o babilónicos. Sus verdes orillas suministraban agua y alimentos entre estos áridos desiertos condicionando su desarrollo.
Estas zonas desérticas bañadas por los caudalosos ríos hicieron que estos pueblos alejados de grandes montañas y canteras desarrollasen su arquitectura principalmente con arcilla y adobe, aunque, posteriormente, y con el uso de la hornos trabajaron construcciones de ladrillo cocido, en ocasiones esmaltado y decorado con bellos colores como podemos observar en la Puerta de Ishtar, octava puerta de la muralla interior de Babilonia, construida en el siglo VI a.C. por orden de Nabucodonosor II que destaca por la belleza azul conseguida gracias al lapislázuli.
Sorprende ver enormes edificios como el Zigurat de Ur fueran construidos casi en exclusiva con arena, agua y fuego.
La escritura cuneiforme y el origen de la historia
Gracias a que la arcilla es fácilmente maleable, los sumerios descubrieron hace unos 5.000 años la posibilidad de codificar un lenguaje con el que poder organizar administrativamente sus ciudades estado, lo que permitía gestionar la economía derivada del comercio con agricultura y ganadería.
A través de unos pictogramas que fueron simplificándose y codificándose gracias al uso de una fibra vegetal llamada cálamo que hacía incisiones en la arcilla húmeda en forma de cuña, lo que acabó dando el nombre de escritura cuneiforme.
Posteriormente, con los acadios se comenzaron a utilizar otros materiales como la piedra o el metal para inscripciones.
De la contabilidad a las leyendas
Después del uso administrativo inicial, la escritura cuneiforme fue evolucionando para otras funciones, como los ladrillos fundacionales en los templos, como los que encontramos sobre Gudea de Lagash o Nabucodonosor II; también han servido para transmitir historias y leyendas como el poema de Gilgamesh. Gracias a la escritura cuneiforme hemos podido descubrir mucho más sobre las culturas mesopotámicas, sus creencias religiosas, sus mitos, su historia y su política.

Nabucodonosor II, el rey de los sueños y la licantropía
Uno de los dirigentes políticos más destacados de Mesopotamia ha sido el soberano babilonio Nabucodonosor II, quién reinó entre el 604 a. C. y el 562 a. C.
Este monarca es conocido por su carisma militar, conquistando Judá y Jerusalén, llegando a destruir el Templo de Jerusalén, pero también fue conocido por sus construcciones en la ciudad de Babilonia, donde destacan sus murallas con la famosa puerta de Isthar o los jardines colgantes que eran una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Heredó el trono de su padre, Nabopolasar, quién liberó a su pueblo del yugo asirio. Tras su muerte, Nabucodonosor II trató de conquistar Egipto, pero las revueltas en el levante complicaron la situación, por lo que el monarca decidió acabar con ellas tomando Jerusalén, llevándose al rey y deportando a Babilonia a mucha de la población.
En la tradición judía, Nabucodonosor II aparece en el Libro de Daniel, el profeta que interpretó los sueños del monarca como visiones de la caída de los imperios.
También se cuenta que el monarca perdió la cordura comportándose como un animal y vivió alejado de los hombres, descuidando su higiene corporal y alimentándose de la caza. Esto dio pie al mito de que pudo ser víctima de un trastorno de la personalidad conocido como Licantropía, germen de lo que conocemos como los mitos de los hombres lobos, aunque estudios más contemporáneos apuntan a la posibilidad de que Nabucodonosor II pudiese padecer algún tipo de demencia senil al final de su vida. Así lo representaba el artista británico William Blake.

Delobos, Cabal
El cuarto trabajo discográfico de Delobos esconde una sutil referencia a toda esta cultura mesopotámica y un homenaje indirecto a este monarca.
Delobos es un proyecto musical liderado por Kantz, vocalista único del panorama quien lleva años militando en bandas como Coilbox, Serpiente Orión, Tenpel, De la cuna a la tumba, entre otros, donde comparte formación con Luis Fuentes al bajo, Raúl F. Mingorance a la guitarra y Nacho Romero a la batería. Su estilo está a caballo entre el rock alternativo y la experimentación sonora, con letras duras y críticas.
En la portada de Cabal, diseño de The Braves Chuch nos encontramos una enorme libélula roja sobre un fondo negro y breve, sutil en la esquina inferior derecha del disco el nombre de la banda y título del disco, junto a un breve texto que dicta así «El baile cósmico y decadente no nos da permiso, retuerce nuestros brazos colectivos. Si la dulzura puede vencer y vencerá, seguiré aquí mañana para darle la mano ayer, mi amigo, paz.«

Entre medias, aparece un texto escrito en escritura cuneiforme que se puede traducir directamente como Nabucodonosor.
La razón de la aparición de este texto está íntimamente relacionada con la canción Disociar que cierra el disco, una canción que habla de la evasión de la mente haciendo constantes referencias a la película The Matrix, escrita y dirigida por las hermanas Wachowski y estrenada en 1999.
En su estribillo se menciona la Nebuchadnezzar, nave capitaneada por Morfeo y en la que viaja Neo, el Elegido, y que se traduciría como Nabucodonosor, homenaje al soberano babilónico. Además, a lo largo de la misma se hacen varias referencias al Agente Smith, villano de la misma, a las pastillas azul o roja o al esquivar las balas, una de las escenas más reconocidas de esa película.
Y es que, tanto The Matrix, como el resto de la trilogía beben mucho de diferentes tradiciones y culturas, como el cristianismo, judaísmo, el taoísmo, los mitos clásicos grecolatinos y filosofías como el platonismo.






