Azkena Rock Festival 2019 – Crónica Viernes

Para los que cada año asisten al Azkena Rock Festival esto trasciende más allá de la música y convierten los días en los que transcurre el mismo en una comunión de  emociones y sensaciones muy difíciles de explicar si no se está allí.
La ciudad de Vitoria se vuelca completamente para dar cobijo a todos los asistentes destilando RocknRoll hasta el último rincón de sus preciosas calles. Una ilimitada oferta de ocio con actuaciones paralelas al festival y la oportunidad de conocer de cerca uno de los rincones más bonitos del País Vasco seducen inevitablemente a todos sus asistentes. Ésto unido a un cartel siempre muy variado en cuanto a bandas que actúan en el marco del festival y una organización del mismo acorde a las circunstancias siempre invita a repetir edición tras edición.

La jornada del viernes arrancó como siempre en la Plaza de la Virgen Blanca del centro de Vitoria con la actuación gratuita de la canadiense asentada en Nueva Zelanda Tamie Nelson y su banda a las 13:30 del mediodía. Con media docena de álbumes ya publicados

Foto: Azkena Rock Oficial

y varios galardones a sus espaldas como mejor cantante femenina country del país oceánico exhibió en el escenario de la plaza vitoriana un talento fuera de toda duda. Con una voz con registros soul llenos de garra y feeling dejó impresionado a todo el público asistente. Sonidos country, soul y de rock’n roll clásico hicieron las delicias en algo más de una hora de actuación como perfecto aperitivo de todo lo que quedaba por venir en una larga tarde-noche de Festival.

Inglorius era la primera banda que teníamos marcada en rojo para ver con interés en esta primera jornada. Con un sonido muy irregular arrancaron su actuación en el escenario Love donde pudimos apreciar la transformación de una banda que ha dejado en el camino a todos sus componentes excepto al vocalista y líder de la misma Nathan James. Una actuación muy plana donde sonaron temas como Taking the Blame, Freak Show, Ride to Nowhere o la innecesaria versión de Uninvited de Alanis Morissette. Nos dio la impresión de ver a un grupo que se ha estancado en un punto muerto y que aunque contó con el entusiasmo de algunos de sus seguidores ha dado un paso atrás prescindiendo de músicos que le daban otra dimensión musical a la banda.
En el escenario Respect arrancaron Deadland Ritual, una superbanda compuesta por los archiconocidos Geezer Butler (Black Sabbath), Matt Sorum (Guns´n Roses, The Cult, Velvet Revolver), Steve Stevens (Billy Idol) y Frankie Perez (Apocalyptica). Un setlist cargado de versiones de Black Sabbath y Billy Idol  del que solo vimos 3 temas porque se solapaban con Lucero de los que no queríamos perdernos ni un segundo de su actuación.

Volvimos al escenario Love donde los Lucero del gran Ben Nichols desplegaron una actuación llena de feeling y suaves melodías sureñas que nos cautivaron de principio a fin. Arrancaron con Among the Ghosts, tema homónimo de su último trabajo de estudio del que también sonaron Cover Me, Everything Has Changed, la maravillosa Loving (que el

Foto: Cristina Martinez Ortiz

propio Ben nos confirmó que tocarían mientras charlamos con él antes de la actuación) y For the Lonely Ones. Slow Dancing, Texas&Tennessee, No Roses no More o The last Song fueron otras de sus grandes canciones que nos pusieron la carne de gallina. Lucero no son una banda de Southern Rock al uso, se refugian mucho más en las melodías que en la contundencia de las guitarras y de ahí radica su éxito porque se acercan mucho más al estilo de la música de raíces norteamericana. En USA son una banda que goza de mucha salud y éxito en sus giras llenando grandes recintos y solo deseamos que se prodiguen más por Europa y sobre todo por nuestro país.

Tras el éxtasis musical de Lucero nos trasladamos por primera vez al escenario principal (God) a por el cabeza del cartel de este primer día que eran los recientemente reunidos  Stray Cats. Han aprovechado su 40 Aniversario para sacar disco y girar presentando nuevas canciones y un setlist plagado de éxitos de su extenso catálogo. Lo que a primera vista nos llamo más la atención es el excelente estado físico de todos a pesar de estar rondando los 60 años (Brian Setzer los ha cumplido este año). Con algún problema en el volumen del sonido (es un mal ya casi endémico con algunas bandas en ese escenario desde que casualmente se cambió del formato de 2 a tres escenarios en el festival) arrancó el trío norteamericano dando una lección magistral llena de clase de lo que es el RocknRoll clásico. Sonaron un total de 21 canciones donde destacaron Runaway Boys, Stray Cat Strut, Cry Baby, Gene&Eddie, When Nothing´s Going Right (con Lee Rocker a las voces), Blast Off o la fantástica Rock This Town. Para los bises guardaron Built For Speed Rumble in Brighton para poner colofón a un fantástico concierto.
Foto: Azkena Rock Oficial
En el escenario Respect teníamos cita con una banda que nos ha dado con el paso de los años momentos sublimes y otros menos buenos. Blackberry Smoke a día de hoy cuentan ya  con un bagaje bastante importante y han alcanzado un alto estatus dentro del Southern Rock. Quizás son excesivamente fríos en directo y se  comunican poco con el público pero su calidad musical es innegable. Creo que ya partían con la ventaja de conocer el festival por haber actuado en la edición de 2016 justamente en el mismo escenario y en aquella ocasión no dejaron excesivamente satisfechos a sus fans. En esta ocasión salieron con las pilas puestas desde el principio y comandados por un genial Charlie Starr a las voces y guitarra dieron un muy buen concierto que consiguió esta vez sí conquistar a la audiencia. Arrancaron con Nobody Gives a Damn y la coreada Six Ways to Sunday alcanzando sus mejores momentos con Rock and Roll Again, Sleeping Dogs Lie y un medley con el Come Together de los Beatles, Ain’t Got The Blues y la magníficaOne Horse Town. Para cerrar un excelente show Ain’t Much Left of Me con el When The Leeve Breaks de Led Zeppelin. Se les espera pronto de vuelta con una gira por salas que es donde su cercanía se multiplica.
La gira de despedida de los míticos B-52s se dio cita en el escenario God a las 00:40 de la madrugada. Pese a ser otro de los nombres importantes en el cartel de esta edición no respondieron a las expectativas ni por sonido ni por ritmo en su actuación. Solo canciones como Private Idaho Summer of Love parecieron despertar del letargo a los que se agolpaban junto al escenario principal. Una banda legendaria que no está llevando excesivamente bien este tramo final de su carrera pero que no puede empañar una trayectoria impecable. Siempre se les echará de menos.

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