Crónica: Acústico de Danny Vaughn en la sala Jendrix

Supo a poco su actuación la anterior semana en el IV Puente Rock Fest, Danny Vaughn nos sorprendió anunciando otro acústico, esta vez en solitario, en Madrid el viernes 10 esta vez en la Jendrix con un público más especifico y centrado.

Este tipo de apariciones empujan a desnudar el alma artístico, vaya si lo hizo. De nuevo Lay Your Body Down sirvió para tomar contacto con la sala casi llena, agradeciendo nuestra presencia en estos difíciles momentos. No por perder el efecto sorpresa para los que presenciamos días antes su otro show, la emoción se vio sesgada, el ambiente fue más cálido y cercano, los instintos estaban a flor de piel.

Esta canción es la historia de mi vida, fue su frase para presentarnos A Million Miles Away, seguida por otro tema de su banda Tyketto, Rescue Me, dedicada a su guitarrista Chris Green el cual lo ha pasado bastante mal al contagiarse de COVID-19

Danny Vauhgn

La generosidad musical del compositor nunca ha requerido un feedback cargado de egocentrismo, cuando algo llega, la saciedad no es una opción. Lograr la perdida de la noción del tiempo de forma tan espontanea es el más preciado logro que cualquier músico pueda tener, el, lo consiguió de sobra las caras en las primeras filas así lo confirmaban.

Is That All There Is de su álbum en solitario Myths, Legends and Lies, puso algo de calma en nuestras pulsaciones. La modesta naturalidad con la que nos avisaba de los cambios de tono en su guitarra daba paso a Seasons, corte leal a su estilo e infravalorado por las masas.

Se disculpaba de su español de mierda, palabras que pronunció en perfecto castellano, mientras acercaba su chuleta en forma de atril, para rescatar, Falling Down un tema de Burning Kingdom, la banda de su otro gran amigo Manuel Seoane.

En Reach, dedicada a su mujer, tiró de unos frágiles agudos para rematar. Bromeaba anunciando una buena noticia, que esta vez no había venido a vender nada de merchan, pero nos invitaba a visitar su web y comprar por ejemplo el disco en el que aparece el tema The Good Life que nos tocó a su modo gipsy.

En pie con la guitarra en mano, nos cuenta por qué es su preferida, el pasado julio cumplió sesenta años y un grupo de seguidores y amigos se la regalaron. Cambió de instrumento mentando a Jorgelito, Salan, el cual le había prestado la guitarra recién cogida para hacernos una brillante intro de End of Summer Days.

Una de las canciones más coreadas, Wings caía a mitad del concierto, de nuevo la historia de cómo llegó a la añorada sala Ritmo y Compas a hacer su primer acústico en España de mano del fallecido José Herrera fue el momento de mayor carga emocional de la velada.

La noche seguía cargada de pasión y realidad, con su comentario acerca de su actual estado de salud, mentando la palabra depresión y dando gracias a la música, que era lo que le estaba salvando hasta del dolor físico que en sus manos estaba sufriendo estos días. Cierto es que de forma extraña su último streaming desde el salón de su casa, fue cancelado, ahí teníamos la razón. Ánimo Danny, mucha fuerza en esta recuperación.

Monkeys With Money and Guns nos explicaba que trata sobre la gente que a veces puede llegar a odiar, que imposible parece ese sentimiento en su persona. De nuevo nos avisa de un cambio técnico y retoma la época de su banda recordando cuando su guitarra trajo la melodía de Letting Go y a él le pareció de las más bonitas que había escuchado jamás. Standing Alone contuvo los más altos agudos de la noche, con la gente conteniendo los coros para dejar el protagonismo a quien de verdad lo merecía, uno de los temazos de la noche sin duda.

Volvíamos a ver el atril el primer plano para disfrutar de otro tema de Burning Kingdom, From On High, míster Vaughn esta vez nos cuenta sonriendo de forma casi maligna como llegó a la banda tras la espantada del cantante original, Manuel ama está canción, dijo al empezar.

El single de su disco en solitario nos transportaba a Irlanda, donde llegó desde Nueva York antes de recalar en el sur de nuestro país, y a ese castillo donde The Shadow of King John tiene lugar en su cabeza.

Esto puede ser un terrible error porque mi español sigue siendo muy malo, pero como lo canto mejor de lo que lo hablo voy a ello, fueron sus palabras para presentarnos su particular versión de la canción cubana Veinte Años, el momento más divertido del acto.

Con The Last Sunset su mirada se pierde en un imaginado horizonte que seguro le sirvió como terapia personal. Mirando hacia la esquina, donde se encontraba Israel, preguntaba por como iba de tiempo, lo cual confirmaba que aquello estaba llegando a su fin. Educadamente pidió disculpas por no quedarse a saludarnos a todos, pero las circunstancias obligan a seguir manteniendo las distancias, con un be safe prometía que, para la próxima, nos abrazaría a todos.

Casi explosiva fue la versión desenchufada de Burning Down Inside, que acabó de quemar nuestros corazones. Inevitablemente cerraba con su eterno himno Forever Young, es la guinda perfecta para todo pastel de música salida de lo más profundo de un bonito corazón.

Danny, gracias por compartir tu arte y tu mundo interior con los allí presentes, vuelve pronto, como sea, pero vuelve.