Crónica Between the Buried and Me en Madrid

“Somos Between the Buried and Me y estamos aquí para haceros volar con una sesión de más de dos horas de metal progresivo. Tengan ustedes muy buenas tardes.”

Tras traeros la crónica del estelar grupo de metal progresivo Between the Buried and Me a su paso por Barcelona, hoy hacemos lo propio con su concierto en Madrid. Además, esta es una ocasión especial, puesto que hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Dustie Waring, guitarrista rítmico de la banda. La entrevista estará disponible en los próximos días.

Ya bastantes horas antes del show, una larga cola se formaba en los alrededores de la Sala Mon. Nadie quería perderse este show tan especial en el que rememoraban toda su discografía. Y, por supuesto, era de vital importancia conseguir un buen sitio para estar en estrecho contacto con la banda encabezada por Tommy Rogers.

Con cuarenta y cinco minutos de espera entre la apertura de puertas y el comienzo del concierto, el público seguía igual de estático que a la entrada. Cosa que se agradece porque en estos periodos tan largos puede ser susceptible de generar cierto cansancio que repercute en la forma de vivir el concierto.

Primer Set

Pasando ya a la materia, el concierto inició puntual excepto por un par de minutos de retraso causados por problemas de ordenador, que lanzaba ciertos soundscapes y presumiblemente se encargaba de coordinar las luces. Sin importunar al público, la banda estadounidense salió al escenario dispuestos a disfrutar. La canción de apertura fue Astral Body, que puso a todo el público en pie ya que constituye toda una declaración de intenciones. Si tenemos en cuenta que enlazaron esta canción con Lay Your Ghosts to Rest, esta declaración se hace más patente si cabe. Parece que dijeran: “Somos Between the Buried and Me y estamos aquí para haceros volar con una sesión de más de dos horas de metal progresivo. Tengan ustedes muy buenas tardes.” Con una sonoridad espectacular no veíamos mejor manera de iniciar un concierto.

Tras estas canciones del Parallax II, disco señero donde los haya, tocaba hacer el verdadero repaso por su discografía y poner en escena temas que llevan años sin tocar. Por si esto resultara insuficiente, había un mínimo de una canción por disco. Y es que si por algo se caracterizó el primer set fue por la inmensa variedad de sus temas. Continuaron con Alaska, de su álbum homónimo. Luego sorprendieron con una canción de su primer disco, More of Myself To Kill para, seguidamente, continuar con una de sus más recientes, el archiconocido single The Coma Machine. Por si esto fuera poco, no podían dejar fuera Mordecai, de su segundo álbum y una de sus canciones más icónicas. Respecto al público, había de todo en la sala, por un lado, gente muy consciente de lo raro que era tener la suerte de escuchar este tipo de canciones en directo como otras que disfrutaron más con sus trabajos más recientes. En cualquier caso, fue algo increíble para ambas partes del público.

Between the buried and me madrid
Foto: Paloma Sanchez Luna

Para cerrar este set y dar por finalizada una hora que se nos hizo cortísima, escogieron volver a uno de sus discos más míticos, The Great Misdirect. Pudimos escuchar una emotiva Mirrors seguida de la poderosa Obfuscation, que dio pie a una tremenda ovación que despidió al conjunto hasta dentro de 15 minutos. A mi juicio, esta fue una de las partes más emocionales del concierto. Resultaba sobrecogedor ver como toda esa rabia y crudeza que transmiten sus composiciones desembocó en algo tan maduro y preciosista como son estos temas del The Great Misdirect.

De nuevo, esa espera no congeló los ánimos. Cuando los estadounidenses aparecieron en el escenario volvieron a llevarse una ovación tremenda. Es sábado y el cuerpo lo sabe, como quién dice. Queríamos disfrutar de buena música, la teníamos delante de nuestros oídos y lo sabíamos. Quedaba un set más y tocaba volvernos locos.

Segundo Set

Al igual que el set anterior, volvemos al Parallax II. Centro y eje de la discografía de BTBAM. Esta vez empezamos con algo más tranquilo pero que se va enlazando tema tras tema, casi sin tiempo para respirar y digerir lo vivido. Una tranquila The Black Box evoluciona a una caótica pero espectacular Telos para seguir con Bloom, uno de sus temas más divertidos.

Between the buried and me
Foto: Paloma Sanchez Luna

La segunda parte del segundo set está compuesta por su nuevo álbum, Automata. Por fin podíamos escuchar algo nuevo en directo. La excitación por oír los nuevos temas se hacía patente. Arrancaron con la ecléctica pieza de 13 minutos llamada The Proverbial Below, seguida de la transición Glide para desembocar en Voice of Trespass. Hay que puntualizar que esta canción ya había tenido la oportunidad de escucharla en directo. Más concretamente en su gira europea con TesseracT, en la cual tuve a bien de irme a París

Foto: Paloma Sanchez Luna

para no perdérmela. Si por algo se caracteriza Voice of Trespass es por la capacidad que tiene para levantar al público. Hasta esta canción, el público estaba exaltado, cuando sonaron los primeros acordes, esa exaltación desbordó hasta la completa locura. La gente cantaba desbocada, saltaba como loca e incluso se formaron unos cuantos pogos por todo el recinto. Sin duda alguna, era el momento de moverse. El concierto estaba llegando a su fin y no hay mejor tema para concluir el set que este.

La ovación de nuevo fue enorme. Aunque no había tanta gente en la sala como debiera (en parte a causa del concierto de Perturbator en la Sala Caracol) el público reaccionó a la perfección. Suficientes personas como para aportar el calor necesario a la banda que, llegando ya al final del tour, necesitaban más que nunca ese particular apoyo. Tras unos cuantos minutos de cánticos futboleros que dejaron impresionados a la banda, salían de nuevo dispuestos a cerrar el concierto como se merece.

No podía faltar otra de sus canciones predilectas Selkies: The Endless Obsession. Admito que el concierto fue totalmente una montaña rusa de emociones. Desde plena alegría por estar viendo canciones tan míticas y difíciles de escuchar en directo, hasta rabia o tristeza con otras, sentimientos tan particulares como insignias de la banda. En concreto, Selkies es de esas canciones que no puedo recordar sin que se me erice el vello. Totalmente increíble. Pero lo que venía después desde luego que no se quedaba atrás. ¿Echáis en falta algún disco hasta ahora? Seguro que sí. No han tocado nada de su disco predilecto, Colors. Era hora de despedirse definitivamente, y qué mejor forma de hacerlo que enlazando Viridian, esa composición que sirve como nexo que enlaza el corpus del Colors con su apoteósico final, White Walls. Podría decir más cosas sobre el final, pero sería inútil. La experiencia fue absolutamente inefable.

Between the buried and me
Foto: Paloma Sanchez Luna

Conclusión

A modo de conclusión, podemos decir que lo vivido hoy se podría categorizar como uno de los conciertos del año. Esto se debe a tener delante a una de las bandas estelares del metal progresivo, con una discografía muy extensa que roza la perfección. Por si fuera poco, no es una banda muy dada a venir por Europa. Cuando hicieron el tour del décimo aniversario del Colors todos nos tiramos de los pelos cuando vimos que sólo iba a ser por Estados Unidos. Para volver a ver un concierto completo de BTBAM en Europa nos tenemos que remontar a la época del The Great Misdirect. Hace la friolera de 10 años. Desde entonces sólo han pasado con sets de una hora en el Be Prog My Friend Festival o de cuarenta y cinco minutos, teloneando a Devin Townsend. Además, el tour europeo del Automata junto con TesseracT no pasó por España. Así que cualquiera que haya seguido mínimamente a la banda es consciente de lo importante de sendos bolos (Madrid y Barcelona). Conciertos de más de dos horas en dos de nuestras ciudades y escuchando temas por primera vez tras años de obviarlos por completo. Además de hacer un repaso extenso a toda su discografía, por lo que nos dejaba un gran sabor de boca respecto de lo que musicalmente significa la banda.

Between the Buried and me
Foto: Paloma Sanchez Luna

Por comentar otros aspectos, el sonido de todo el bolo fue espectacular. Quizá pecan de un mal de muchas bandas, que consiste en, dada la fuerza con la que toca su batería, el sonido se ve algo tapado en las primeras filas. Esto se soluciona dejando algo de distancia para que el sonido acústico de la batería se diluya y se oigan a la perfección el resto de los instrumentos. En especial la voz, que es lo que más perjudicado se ve.

Por otra parte, la energía derrochada por los chicos de BTBAM es increíble. Teniendo en cuenta el cansancio terrible que supone llevar bastantes conciertos sin casi días de descanso, además de un set de dos horas y de hacer un show sin ningún tipo de banda de apertura. Es plenamente meritorio. Bravo por ellos. Sólo nos queda rezar para que vuelvan pronto.

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