Crónica | Cradle Of Filth + Butcher Babies en Barcelona

Los viernes en salamandra ya no defraudan y se hacen notar con los sold out que se han marcado las últimas jornadas de metal. Esta no sería la excepción. Lamentablemente, me toco un retraso y no pude ver las dos primeras bandas: Black Satellite y Metal Cruelty, se ve que dejaron el público en llamas para hacer la entrada triunfal de Butcher Babies. Algo que sin lugar a dudas no nos queríamos perder.

Heidi Shepherd comandando este barco caído y renacido tras la caída de la que fue su eterna compañera Carla Harvey. Poco ha cambiado la situación, quizás algo de potencia en los temas donde los duetos ganaban mucho más, pero la energía y ganar de tirar para arriba de Heidi opacan los recuerdos pasados y dan lugar a seguir con el proyecto a toda costa.

Desde el primer acorde, la conexión entre la banda y el público fue evidente. El pogo se formó casi instantáneamente y no paró hasta el final del concierto. Heidi, con su carisma y su energía desbordante, logró que todos estuviéramos saltando y coreando cada una de las canciones.

La sala se convirtió en un auténtico caldero de metal, con el público entregando todo lo que tenía. La iluminación y los efectos especiales contribuyeron a crear una atmósfera oscura y caótica, perfecta para acompañar la música de Butcher Babies.

Cradle of Filth: Un viaje por el lado oscuro

Tras un breve descanso, llegó el turno de Cradle of Filth. La banda británica, liderada por el carismático Dani Filth, nos transportó a un universo oscuro y lleno de misticismo con su característico sonido gótico y sinfónico.

El setlist fue una mezcla perfecta de clásicos y temas más recientes, como «Existential Terror» y «Malignant Perfection». Dani Filth, con su voz característica y su puesta en escena teatral, se convirtió en el centro de atención en todo momento. Como no, si mantiene la misma voz y look desde 91, es algo admirable y los fanáticos en España lo condecoran dejando sin entradas Madrid y Barcelona. Por otro lado, Marek Šmerda nos deleitó con sus virtuosos solos de guitarra, hipnóticos en todo momento.

Hemos visto el desfile de cantantes en Cradle desde tiempos inmemorables. Todavía viven en mi memoria los tiempos de Sara Jezebel Deva y todo el juego que le daba a la banda. Aun una perdida que se hace notar y poco a poco Zoe Marie Federoff hace lo mejor que puede, pero sin lograr sorprender detrás del piano, como debería haber pasado en «Nymphétamine». La sala se vino abajo con el tema, pero arriba del escenario presentí que se vivía otra cosa completamente diferente. Quizás sean solo impresiones mías.

La banda demostró una vez más su maestría en la creación de atmósferas oscuras y densas, combinando elementos del black metal, el gothic metal y el death metal melódico. La interpretación de temas como «The Forest Whispers My Name» y «She Is a Fire» fue simplemente sublime.