Crónica de Frank Turner en el Americana Music Madrid

Le habíamos entrevistado un rato antes, y aunque sabíamos que venía con las energías cargadas para levantar Madrid, siempre existe el miedo de cómo puede ser un concierto en butacas para alguien que está acostumbrado al ajetreo constante del público. Desde una hora antes al concierto ya empezaban a llegar al Teatro Fernán Gómez de Madrid decenas de personas y eso que los asientos eran numerados. Sorprendía la cantidad de ingleses que había, pero podía ser por dos motivos: coincidencia entre visita de turismo y concierto esporádico, o los ya conocidos “Always on Tour”, legiones de fans que recorren el mundo acompañando a Frank Turner a cualquier lugar.

Prácticamente a nadie le dio tiempo a sentarse en sus butacas cuando se apagaron las luces y una voz grabada anunciaba el inminente inicio. Iban apareciendo los músicos (Ben Lloyd, Tarrant Anderson, Matt Nasir y Nigel Powell), los ya conocidos Sleeping Souls. Inmediatamente empezaron a sonar los primeros redobles de Out of Breath, que levantaban a todos aquellos que aún estaban sentados hasta tal punto que el espacio que divide el escenario de la primera hilera de butacas se llenó de decenas de personas. Le siguieron con Photosynthesis, 1933, Recovery e If Ever I Stray, lo que significa que no dejó pausa a nadie para descansar.

frank-Turner

El repertorio fue seguido de hits perfectamente adaptados al ritmo que puede soportar un concierto en un teatro. Algún que otro breve monólogo al estilo inglés, bailes en Little Changes, pero la sorpresa de la noche llegó cuando empezó a hablar de su próximo disco, que podéis leer en la entrevista que le hicimos antes del concierto. Empezó a arrancar de la guitarra los acordes de I believed you William Blake con todo el silencio del teatro acompañando a su voz. Otra sorpresa vino después, St. Christopher is coming home; un auténtico himno para aquellos fans acérrimos. Tanto que, durante la canción, en toda la sala, solo un chico inglés y un servidor se encontraban cantando a pleno pulmón. Los bises prosiguieron con normalidad y como guinda del pastel, Get Better y Four Simple Words para terminar por todo lo alto.

A veces puede ser un poco decepcionante la idea de ver a un artista que suele desenvolverse en sitios como salas, estadios o festivales, reducido al espacio de un teatro, pero todos salimos de allí sorprendidos por cómo era capaz de desenvolverse dentro de semejante espacio. Aún me parece extraño que no hubiera algún atrevido haciendo crowdsurfing, bueno, realmente ese atrevido fue el propio Frank Turner subiéndose por las butacas y por encima del público.

Esperemos que esto se repita pronto, como prometió, pero en un recinto más adaptado y podamos disfrutar de No Man’s Land, su próximo trabajo, con la misma intensidad que sentimos esa noche.

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