Crónica del BeProg 2016, (II): Apabullante y corrosiva tormenta de música y genialidad.

Querido diario, hoy vamos a ver a Anneke.

Segundo día de festival. Al haberlo divido en dos días, nos disponemos a disfrutar de él mucho más descansados. El formato de la edición 2015 nos dejó exhaustos, sobre todo a los que tuvimos que madrugar para desplazarnos desde otros lugares.

Como le tenemos mucha fe a este nuevo proyecto de Anneke, que actúa en primer lugar, vamos temprano al recinto, no nos queremos perder nada. En la cola nos confirman que las puertas se abren tan sólo 30 minutos antes de la actuación. Matemáticas básicas: suponiendo unos 20 segundos por persona, y unos 1000 asistentes (por lo bajo), no nos cuadra, no va a dar tiempo para que todo el mundo entre a tiempo para ver a Anneke salir al escenario. Y efectivamente así fue. Gran fallo de organización, del que espero tomen buena nota para futuras ediciones.

Mientras esperábamos en la cola, Marjana y su banda nos sorprendieron dirigiéndose también al recinto. Se llevaron una enorme ovación, merecidísima, y otra vez les vimos abrumados por tan buena acogida.

Una vez pudimos acceder al recinto, Anneke Van Giersbergen ya estaba sobre el escenario con la actuación empezada. Anneke y su banda vienen a presentarnos The Diary, trabajo de su proyecto The Gentle Storm, un álbum conceptual nacido de una nueva colaboración con Arjen Lucassen. Arjen pone la música y Anneke la letra, que nos habla de unas cartas, encontradas tiempo atrás, enviadas por una joven a su amado embarcado en un largo viaje. El resultado es un trabajo magnífico de metal sinfónico, con una gran riqueza de sonidos e instrumentos que evocan multitud de lugares, y presentado en dos discos distintos, una versión más folk y suave, Gentle, y otra con arreglos más pesados y más presencia de guitarra, Storm.

Anneke Be Prog

Por supuesto, todos esperábamos que nos presentaran la versión Storm. Y sonó magníficamente bien. No contamos con la presencia de Arjen, pero la banda (con varios componentes de Stream of Passion, todo queda en casa) estuvo a un altísimo nivel, guitarras potentísimas que nos dieron otra versión de los temas mucho más fuerte. Anneke estuvo muy bien acompañada por Marcela Bovio, no sólo a los coros, cobró mucho protagonismo cantando a dúo muchos pasajes con Anneke.

¿Y qué podemos decir de Anneke? Esta mujer nos tiene enamorados, tanto con sus propios proyectos como con sus incontables colaboraciones (Devin Townsend, Anathema, etc).

Una vez más el horario y el infernal sol que daba de cara a la banda les hizo sufrir de lo lindo. Hubieran brillado el triple de noche, pero no todo es posible, claro. Anneke lo pasó francamente mal (“I´m burning in life” nos decía), pero aun así nos ofrecieron una actuación colosal. La increíble voz de Anneke estaba rodeada de potentes guitarras, toda la banda puso un punto de entrega elevadísimo. El resultado fue formidable. Anneke, con su sonrisa, simpatía, carisma y soberbia voz ganó esta épica batalla de estrellas a su enemigo, el sol, que pareció amilanarse un poquito ante tamaño derroche de energía.anneke be prog

Igual que el disco, la tarde arrancó con Endless Sea seguida de Heart of Amsterdam, con unos arreglos mucho más heavy que nos encantaron. Tras la bellísima Brightest Light, dieron paso a la potente The Storm, uno de los momentos más disfrutados por el público. Me sorprendió cómo unos temas tan suaves y melódicos funcionaban tan bien en directo. El público no tuvo ni un momento de respiro, la banda dio un repaso a temas de sus anteriores proyectos, Isis and Osiris (Ayreon), Witnesses (Agua de Annique), Strange Machines (The Gathering) y un aclamado cover de Fallout, de Devin Townsend (quien no lo haya hecho, que le dé un visionado de inmediato de The Retinal Circus). Anneke, ¿no estarás en febrero del año que viene en España por casualidad?

El show terminó con la fantástica Shores of India, cuyos sonidos nos trasladan literalmente a aquel país. No quiero imaginar cómo hubiera sido el show con Arjen a los teclados.

Lástima que temas como The Greatest Love o Cape Of Storms, con unos cuidadísimos arreglos, tuvieran cabida en este festival. Esperemos Marjana y Anneke se hayan pasado sus Whatsapps y queden para algo.

Refrigerio, charla con los presentes y a intentar anclar esa actuación en la carpeta de “best performances 2016” de nuestro disco duro.

Llega el turno de Between The Buried and Me (costó que el Buried saliera a escena, decía que bajo tierra estaba más fresquito).

Soy un yonki de los covers (versiones o reinterpretaciones de cualquier tipo en general), y muchas veces ocurre que llego a una banda o artista a través de un cover. Me pasó con BTBAM y su The Anatomy Of. Si “somos lo que escuchamos”, ese álbum les define muy bien: esa mezcla tan dispar da como resultado un estilo diferente y original, acelerando de 0 a 100 en tan sólo unas notas, de suaves melodías a brutales guturales, de los sonidos tecno al metal, y todo con gran virtuosismo musical.

Recorriendo su discografía llegué a Coma Ecliptic y ahí me paré definitivamente. Enseguida se convirtió en uno de las más escuchados, una colección de temazos increíbles. Para mi sorpresa, el setlist no se basó en él, e hizo un recorrido mucho más amplio por el resto de su carrera. El show comenzó con The Coma Machine, tema central del álbum y poderosa carta de presentación, con la que muestran su enorme técnica y fuerza. La respuesta del público fue inmediata.

BTBAM

Del Coma sólo volvieron a tocar la particular The Ectopic Stroll, el resto fue un repaso de anteriores trabajos, terminando con Selfies: The Endless Obsession, perdón, Selkies: The Endless Obsession, del álbum Alaska, uno de los más destacados de su carrera. El tema es un verdadero cañón, una seña de identidad: del deth-metal a la suave melodía, siempre en constante movimiento.

Para mi gusto no llegaron a sonar del todo bien, incluso me pareció que Tommy Rogers, el cantante y teclista, sufrió algo en algún que otro gutural. Quitando eso, musicalmente estuvieron a nivel muy alto, muy entregados en lo alto del escenario. Actuación de notable.

Llega el momento de Magma. He intentado algún acercamiento, pero reconozco que no lo he conseguido. Banda de referencia de unos y enormemente respetada por otros, como el propio Mikael Akerfelt dijo posteriormente, su música no es apta para todos los oídos.

Nos esperamos unos minutos, en directo siempre cambia la cosa, pero no. Quizás en otro momento. Sé que es una apuesta del propio Steven Wilson, pero ni con esas.

Aprovechamos para comer algo y descansar un rato, falta iba a hacer. Mientras descansamos pasa a nuestro lado Anneke, sonriente, feliz, camino a las firmas. No me tiré corriendo a darle un abrazo porque el de seguridad me miraba mal. Saludos y felicitaciones. Y, casualidad, mini-entrevista con los amigos de Rock ID.

Nos vamos a buscar un buen sitio para Opeth.

Es uno de los momentos más esperados. La espera más larga de todas.

Sale la banda ante la ovación del público. Comienza a sonar Cusp of Eternity, de su último álbum hasta la fecha Pale Communion, pieza maestra del rock progresivo. A pesar de pertenecer a una etapa más melódica, suena endiabladamente contundente. Opeth en directo es otra dimensión. Guitarras penetrantes, la grave voz de Mikael llenándolo todo (más tarde se disculparía por no tenerla al 100%, yo sinceramente la encontré impecable), un sonido sencillamente perfecto.

“Somos Opeth”. Por si alguien no se había enterado.

“Y hemos venido a reinar”, le hubiera faltado decir. O a gobernar, que en estos momentos nos vendría mejor.

Con su The Devil´s Orchard Mikael nos grita que Dios ha muerto. Puede que así sea, pero para mí ha nacido una leyenda. Heritage es uno de sus discos que menos interés me ha despertado, pero en apenas 7 minutos estos chicos me sacan de mi confusión: variaciones de ritmo, momentos más propios del jazz, y un solo de guitarra final absolutamente alucinante. Llega Leper Affinity, del álbum Blackwater Park, de mis preferidos junto a Deliverance. Temazo. Mikael fenomenal en los guturales. No parece que lleven un año sin apenas pisar un escenario, están en plena forma.opeth be prog

Y desde luego da igual los caminos musicales que decidan recorrer, Opeth van a ser maestros en lo que hagan. Estos chicos que suban al escenario y que toquen lo que quieran, pero que no dejen de tocar jamás.

La noche va cayendo y los juegos de luces permiten un mayor lucimiento de la actuación. Opeth ya se han convertido en los reyes del festival (de momento). Mikael se mete al público en el bolsillo, es un frontman como pocos. Entre “miguelitos” y “divas” nos dice que van a tocar un adelanto del inminente Sorceress: un acorde maravilloso, se ha quedado con nosotros.

Siguen tocando temas que abarcan la mayoría de sus trabajos, Godhead’s Lament, To Rid the Disease. Vuelven al que, como él mismo cuenta, es una de sus discos más odiados por el público (no pasa nada, él también odia otros trabajos) con I Feel The Dark.

  • Mira! Es Marjana! Por supuesto no iba a perderse a sus admirados Opeth.

El show avanza con un tema de cada álbum, sólo repite Heritage de hecho, dejando para el final Deliverance, tema emblemático y uno de mis preferidos. Los guturales de Mikael, las guitarras, la batería, bajo, golpean en el pecho de todos los asistentes, hasta la locura con el enorme final del tema.

Mikael decía entre bromas que no podíamos esperar nada demasiado profesional. Y en lo ameno es así, es un cachondo y le encanta conversar con el público. Pero en lo musical es otra cosa. Opeth fueron majestuosos, sonido y ejecución perfecta, magistral. No sólo Maikel, toda la banda estuve al mismo nivel. Gracias Opeth por ofrecernos semejante show.

Pero Opeth no pueden convertirse en los reyes del festival sin el consentimiento de Steven Wilson.

Steven es otro tipo de artista. Su música, más allá de la perfección técnica, de los estilos explorados, de la calidad de los arreglos…más allá de todo eso, su música es espiritualidad, son sentimientos. Los que saca el artista de su interior y los que despierta entre quien la escucha. Podrás estar en un recinto enorme, lleno de gente, y aún así será algo íntimo entre su música y tú. Estoy seguro de que se derramaron no pocas lágrimas durante su actuación. Steven decía que él no es un tipo triste, sólo usa sus canciones para expulsar sus demonios y arrojárnoslos a nosotros…y de qué forma tan bella.

Un artista así, con un talento descomunal, nos ofrece su música, su alma, de una forma tan natural y accesible que parece un amigo contándote una historia con una guitarra. Con una enorme generosidad y humildad comparte su talento con el público y con otros artistas.

En esta gira nos presenta Hand. Cannot. Erase. No es que sea uno de los discos del año, es historia de la música, el álbum que quedará en el corazón de miles de personas como su álbum.

El espectáculo comienza (antes de tiempo si no me equivoco, Opeth han tocado algo menos de lo programado). Hace un recorrido casi completo por todo el álbum. Cada instante, cada acorde es un momento de magia que recordaremos para siempre. First Regret, 3 Years Older. El sonido sencillamente espectacular. La atmósfera de Steven y su banda nos envuelve por completo.

El show, como nos cuenta nuestro amigo Alfonso, se apoya más en las luces que en Madrid, donde los audiovisuales tenían más protagonismo (qué envidia compañero).

La magnífica pieza que da título al álbum da paso a Routine: belleza, tristeza, emotividad, rabia. El vídeo creado por Jess Cope acompaña la actuación desde la gran pantalla instalada en el escenario.

Steven Wilson Be Prog

Tras Home Invasion y Regret #9, Steven tiene un momento para el recuerdo de dos grandes artistas fallecidos recientemente, Prince y Bowie. El último single lanzado por Bowie era una canción llamada Lazarus, como la bella canción de Porcupine Tree, que la banda toca en su memoria. El vínculo emocional con el público ya es irrompible, si es que ya desde el primer minuto no lo fue.

Continúa el repaso del álbum con Ancestral y Happy Returns hasta llegar a su fin con Ascendant Here On… Es el momento para un repaso a trabajos anteriores, que comienza con la inquietante Index y Harmony Korine. Don´t Hate Me, tema de Porcupine Tree del que hace una nueva versión en el EP 4 1/2., del que también nos ofrecen el psicodélico Vermillioncore. Sleep Together, potente, parece que anuncia el final, aunque todos supiéramos que no iba a ser así. Todavía había tiempo para disfrutar de otro clásico, The Sound Of Muzak.

Como no podía ser de otra manera, The Raven That Refused To Sing cierra brillantemente este viaje musical que nos propone un genio. Steven Wilson.

Resumen de la jornada: apabullante y corrosiva tormenta de música y genialidad.

Uno no tiene siempre la oportunidad de ver a Opeth y a Steven Wilson el mismo día en el mismo escenario (Steven casi me provoca un paro cardíaco cuando nos hizo creer que Mikael iba a salir a tocar con él). Gracias a BeProg por hacerlo posible.

Estoy en un estado casi de transcendencia, y no quiero que ese instante mágico se termine, así que me retiro para seguir soñando. Bueno, vale, estaba cansado. Lo lamento, Textures, será en otra ocasión.

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