Tras dos años de espera por culpa de la maldita pandemia, por fin llegaba a España la gira acústica de Sonata Arctica. Los finlandeses fueron uno de los grandes grupos de power metal de principios de los años 2000, durante aquella exposición de teclados, guitarras rápidas y letras épicas que plagaron el metal durante varios años. Aunque el grupo comenzó su carrera con mucha fuerza, fueron poco a poco alejándose del estilo y cosechando algunas críticas negativas debido a la calidad de sus directos. Este mismo año, el grupo ha publicado dos discos en acústico repasando algunos de sus temas más importantes, dándoles una nueva vida que, tras leer diversas críticas y disfrutarlos en directo, he de decir que les sienta bastante bien.

Eleine

Los invitados especiales para abrir el show fueron los suecos de Eleine, quienes prepararon un disco especial acústico para esta ocasión. Acoustic in Hell repasa las canciones más importantes de la banda de Dark Symphonic Metal llevadas a un formato fuera de la línea de la banda. El inicio junto Enemies marco un antes y después en la visión que todos teníamos sobre cómo nos imaginábamos que se iba a presentar Eleine en escena. El metal se palpaba y deslumbraba igualmente a pesar de no tener los instrumentos adecuados. Al final todo es algo más de actitud de como se interpretan los temas.

El desarrollo de la presentación nos entregó Whisper My Child y la motivada Memorian. Ava of Death y el perfecto dúo de Madeleine y el guitarra Rikard aportando también con el lado gutural que tan bien han quedado en el disco. ¿Quién dijo que el headbanging para los tracks en vivo?, el sincrónico movimiento de los 5 músicos en escena fue uno de los puntos altos de su presentación.

Un giro dramático para All Shall Burn, la canción emblema de la banda y una de las esperadas de la noche. Para cerrar nos interpretaron Death Incarnate haciendo participe al público cantando la parte pegajosa del estribillo. La sensación que nos deja este bolo es realmente satisfactoria, el nivel de la banda se demuestra mucho más cuando no se tienen los recursos usuales de sus presentaciones. No por nada los chicos han sido fichados por Atomic Fire Records este mismo año. Esperemos poder tener el energético set más extremo prontamente por nuestro país.

Sonata Arctica

Tras unos minutos de espera, los finlandeses salieron a escena entre el aplauso del público, que estaba expectante de saber qué nos ofrecerían esa noche. Una gran alfombra en el centro de sala era el único atrezzo que el grupo necesitó para cautivar al público. Tras un sencillo «Hola Murcia, ¿qué tal?» del vocalista Tony Kakko que se mostró muy cómodo durante todo el concierto, el grupo comenzó The Rest of the Sun Belongs to Me perteneciente a su tercer trabajo de estudio Winterheart’s Guild (2003). Me llamó la atención la calidez que desprendió el grupo durante todo el show; a pesar de la fama de fríos que tienen los finlandeses, hay que decir que en todo momento hubo un ambiente muy cercano, sobretodo por parte del cantante, que fue el gran protagonista de la noche, haciendo largas presentaciones de cada uno de los temas.

I Have a Right y Tonight I Dance Alone pertenecientes a Stones Grow Her Name (2012) dieron paso a uno de los momentos más emotivos de la noche con Tallulah y Letter to Dana de sus dos primeros discos de estudio, dos temas que fueron grabados y coreados por gran parte del público. El ambiente se mantenía en alto con A Little Less Understanding, cuyo estribillo fue acompañado por palmas del respetable animados por Kakko.

El concierto seguía bastante animado, con un vocalista que recibía el centro de todas las miradas eclipsando al resto de músicos que sabía mantener su sitio en todo momento, haciendo un trabajo que, aunque por momentos podía pasar desapercibido, quizás lo hacía por la corrección de su trabajo.

Victoria’s Secret fue tocada solo a voz y guitarra; sencillez, cercanía y calidez para meterse al público en el bolsillo. Tras ello, el resto de músicos salen a escena, con Tony presentando a cada uno de ellos y, sin pausa alguna, nos regalan FullMoon, uno de los grandes clásicos del grupo que, reconozco, se me hizo bastante raro escucharlo de una forma tan pausada, alejada de su estilo original. Aún así, el público disfrutó la canción y lo demostró coreando el mítico Run away, run away, run way. Y si esta sonaba extraña en este formato acústico, más extraño aún se hizo escuchar Wolf & Raven, uno de mis temas favoritos del grupo, perteneciente a aquel magnífico Silence de 2001. Aunque extraño, este tema también sonó muy bien, con un gran protagonismo de los teclados de Henrik Klingenberg.

Tras abandonar el escenario, Tony y Henrik vuelven para interpretar a voz y teclado Shamandalie. La traca final llegó con Flag in the Ground y Don’t Say a Word con un vocalista dando las gracias al público por seguir comprando música, merchandising, entradas de conciertos… en definitiva, por mantener la música viva.

Una experiencia diferente, alejada del power metal que les hizo famosos pero que, sin lugar a dudas, les sienta la mar de bien. Después de ver esto, se hace difícil que puedan volver aquellos Sonata Arctica de la época del Eclíptica o el Silence, pero quizás sea mejor así.