Niña Coyote eta Chico Tornado
Foto: Amparo Muñoz

Furya, Exfan y Niña Coyote eta Chico Tornado. Conciertos de La Pèrgola de Cervezas Alhambra (Valencia)

El pasado 11 de diciembre algunos sedientos seguidores de la música en directo fuimos convocados para asistir a una edición más del ciclo de conciertos de La Pèrgola de Cervezas Alhambra, evento que se auto-define como “una experiencia musical para disfrutar sin prisa y con los cinco sentidos, que sigue consolidándose como un referente del ocio cultural de los sábados a mediodía”. El mismo, coincidiendo con la subida descomunal de la incidencia que nos trajo la variante “omicron”, se tuvo que posponer al sábado 22 de enero de este recién estrenado año. La espera se hizo larga pues los que allí nos reuníamos teníamos muchas ganas de olvidar por un momento el contexto que nos ha tocado vivir. La Pèrgola es un espacio de La Marina de Valencia perfecto para hacer eventos de este tipo, los cuales se han consolidado por la zona del levante dándonos la oportunidad de disfrutar de música en directo “a la hora del vermú”.

Furya


Furya
Foto: JM Gómez

La responsabilidad de abrir el festival recayó en los locales Furya. Su actuación empezó mientras iban llegando todos los convocados a dicha cita que, según organizadores, llegó a los 600 asistentes. Su más que correcta propuesta indie resultó un agradable acompañamiento para los que, como yo, no habíamos ido nunca a dicho lugar a ver conciertos. Mientras desgranaban los temas de su primera referencia en forma de EP Disturbia (2020), observé el magnífico entorno del recinto, perfectamente organizado a todos los niveles. Había muchas ganas de disfrutar. Mientras los veía, cerveza en mano y buscando el sol, me vinieron a la cabeza por momentos The New Raemon, Viva Suecia e incluso Franz Ferdinad. Esto quedó contrastado cuando tocaron, al final de uno de sus temas, unas estrofas de Take me out. Agradecidos por formar parte del cartel dieron paso a la segunda de las bandas que saltaría a la escena.

Exfan


Exfan es un dúo formado por Tomás Ramos y Pat Escoin, anteriormente integrantes de Los Amantes, magnífica formación de power pop castellonense que en el 2016 publicó un más que recomendable LP Traiciones. Además, Pat formó parte de los míticos “Los Romeos”, formación de punk pop que tuvo bastante relevancia allá por principio de los años 90. Estas credenciales y la publicación del contundente segundo disco de la banda Autoficción (2020) me provocaban una tremenda curiosidad por verlos manejarse entre las tablas.

Ex Fan
Foto: JM Gómez

El dúo suena realmente compacto, con una sección rítmica ejecutada impecablemente por Tomás Ramos. La distorsionada voz de Pat resulta un perfecto hilo conductor que nos guía a través del muro de sonido (también distorsionado) de sus riffs, melodías y acoples. El show estuvo prácticamente centrado en su última referencia discográfica, destacando canciones tan redondas como Puñales (cuya melodía de guitarra entiendo como un claro homenaje a “Heroes” de Bowie) y cañonazos como Crisis o la after punk Perritos, con ladridos incluidos que me trajeron por un momento la imagen de Lux Interior reencarnada en Pat. Me encantó su elegante propuesta tanto sonora como visual. Comprobar que gente tan veterana como Pat Escoin sigue regalándonos propuestas tan estimulantes para los que no nos conformamos con cualquier cosa resulta realmente esperanzador. Muy grandes.

Niña Coyote eta Chico Tornado


Pat se despidió dando paso a Niña Coyote eta Chico Tornado llamándolos “Los Coyotes”. Los que allí nos agolpamos sabíamos que iban a ser el plato fuerte de la mañana. Y los que no lo sabían, lo descubrieron en seguida. El dúo donostiarra apareció en escena uniformados de rojo para abrir, sin contemplaciones, con los latigazos de las contundentes Errautsak y Cabezacubo, primer y segundo tema del glorioso Aitzstar (2019), que son tocadas seguidas, como aparecen en el disco. El sonido era increíble ya desde la primera nota (gracias a la labor de Julen Caminos, técnico de la banda) y nuestros cuellos ya empezaban a sentir todo lo que la pandemia ha desentrenado.

Niña Coyote eta Chico Tornado
Foto: Amparo Munóz

La música de Koldo Soret y Úrsula Strong suena fronteriza, contundente y árida. Son sólo dos ahí arriba, pero suenan como si fueran 20. Y no sólo por la densidad de su sonido: llenan el escenario con una elegancia y una conexión entre ambos fuera de lo común. Nos tienen a todos ya en su bolsillo y despachan, sin descanso, trallazo tras trallazo. El show se basa, principalmente, en el último disco. Pero no se olvidan de su imprescindible disco de debut (titulado como la propia banda) con las más boogie woogie Txaman o Hotsa. Ni de Eate (2016), segunda referencia de la banda, con los riffs “blacksabbatheros” de Coyote Trail o Maui Waui.

Entre canción y canción Koldo levanta el bravo y, con una sonrisa de oreja a oreja, nos agradece la entrega. A veces lo acompaña de un “moltes gràcies”” y otras de un “eskerrik asko!”. La comunión con el público es total y la sonrisa de Úrsula Strong nos deslumbra por momentos: se les ve disfrutar con lo que hacen.

Encaran el final del show atacando con una contundente versión desértica del I wanna be your dog de los Stooges de Iggy Pop, que suena como si Lemmy Kilmister, Tommy Iommy y Brad Wilk hubieran decidido pasar una temporada por San Sebastián. Y, para rematar nuestras agitadas cervicales, Úrsula Strong decide salir de su batería para posar junto a Koldo, momento en el que el clamor del público es tan vibrante que un optimista asistente decide vociferar que “el covid ha muerto”, arrancándonos a todos una carcajada, incluyendo a Koldo y a Usua. En este momento Koldo ataca con su Guild blanca el demoledor riff de Lainoa, el cual hace resquebrajar lo poco que todavía no era un solar en la explanada de La Pèrgola. Grandérrimo concierto y banda. No me extraña que recojan el merecido éxito de hacer las cosas de verdad y desde las tripas.

Niña Coyote eta Chico Tornado
Foto: Amparo Muñoz

Un servidor llevada casi dos años sin sentir los watios de un grupo de rock en su pecho. El hecho de ver cómo por fin la música de un grupo provocaba “pogos” me emocionó realmente. Durante el evento reinó un sentimiento de querer disfrutar y de no olvidar como eran las cosas antes de que empezara la pandemia. Por favor: no lo olviden nunca.