Crónica | Néboas, Le temps du loup y Svdestada en Madrid

La noche del 24 de mayo de 2024, en la Sala Wurlitzer de Madrid tres bandas, Néboas, Le Temps du Loup y Svdestada, unieron fuerzas para ofrecer un concierto que dejó a los asistentes sin aliento y a mí con un buen saco de fotografías. En una sala que te permite disfrutar de las bandas a un palmo y sentir cada nota en el pecho, es un placer llenarte los pulmones de metal. Y el viernes había tanto metal que costaba respirar.

Néboas: una propuesta visceral y conmovedora

Néboas, banda de screamo procedente de la Vega Baja del Segura, abrió la noche con una propuesta visceral y conmovedora. Los músicos irrumpieron en el escenario con una energía desbordante, Abraham se sentó mirando al techo en la batería anticipando lo que se venía y concentrándose, Tomás estático con el bajo colgado tenía un semblante serio, preparado. Pedro, que cogió con energía la guitarra antes de acercarse al micro para agradecer la presencia del público y comenzar con la presentación en Madrid de su nuevo disco Otros claros del bosque publicado el pasado 2023, cargado de canciones intensas, con mucha profundidad y que conectaron de inmediato con el público que venía con ganas de metal, pronto se iniciaron los bailes, un buen ambiente en el arranque. La precisión instrumental era admirable y cada nota se ejecutaba con pasión y entrega con todos los matices y giros que ofrecen los temas de Néboas, no sentí ni un solo fallo.

Visto desde la perspectiva de fotógrafo el escenario estaba bastante oscuro con dos haces potentes de luz blanca y rodeados por luz roja. Traté de aprovechar el golpe de luz sobre Tomás (bajista) e igualar con Pedro (cantante/guitarra) y Abraham (bateria) dentro de lo posible. Lo bueno de la Wurli es que te puedes mover, buscar ángulos, encuadres distintos y cercanos. Personalmente disfruto mucho del resultado y creo que se aprecia la energía de la banda.

Pedro, con su voz desgarradora y expresiva, transmite un torrente de emociones que me conmovió obligándome a levantar mi cámara para captar sus expresiones y movimientos. Los cambios para pasar de cantar a machacar la guitarra se repitieron en varias canciones y saqué muchas más fotos de las que necesitaba ensimismado. La Wurli entera se agitaba y veía como se movían las cabezas al ritmo, se levantaban los brazos y se gritaba con cada tema.

Un punto culminante de la actuación fue la dedicatoria de Pedro a sus exalumnos (ya aprobados todos) seguida de una interpretación magistral para cerrar el bolo que dejó a todos con ganas de más. Néboas tocaba al día siguiente en Llangréu (Asturies) junto a Bear, The storyteller y Fantasma Fantasía, en mi imaginación los alumnos se apuntaban al viaje que se convertía en una Road Movie llena de anécdotas y amistad…

Personalmente tengo a Néboas en mi playlist y los temas como Búsqueda, Apátrida o mi preferido Incipit vita nova ya son parte de mi día a día en el trasporte o durante los ratos delante del ordenador revelando fotos.

Le Temps du Loup: desde la calma más profunda hasta la tormenta más furiosa

Le Temps du Loup, banda instrumental y ambiental, transportó al público a un viaje sonoro sin palabras y que dejó sorprendidos a los que no les conocían, varios comentarios entre grupos destacaba lo original del trío. Vestidos de negro y con una iluminación tenue y ambiental, Nacho (bajo/sintetizador), Aníbal (guitarra) y Álvaro (batería) crearon una atmósfera envolvente y cautivadora. Su música, llena de matices y texturas, evoca paisajes sonoros diversos, desde la calma más profunda hasta la tormenta más furiosa, de las que te hace agitarte y te obliga a pensar, imaginando intenciones y dibujando evocaciones.

La cuidada puesta en escena, con focos estratégicamente ubicados y efecto de humo, contribuyó a la experiencia inmersiva. La interpretación de los temas fue impecable, destacando la aportación de Mario, cantante de Svdestada, en una canción memorable, donde su voz gutural se unió a la instrumentación atmosférica de Le Temps du Loup para crear un momento único e irrepetible.

Con tanto contraste y el humo del escenario tuve que buscar la mejor combinación de parámetros en la Fuji para sacar fotos que transmitieran el pedazo de ambiente creado por la banda. El resultado son fotos dramáticas en cuanto a luz, impresionistas, con zonas de altas luces y negros profundos, dejando poco lugar para los medios tonos. Tampoco son fotos con mucho color, todo dentro del esfuerzo de la banda por tener la Wurli a su gusto. Como ellos mismos dicen, tocar en este escenario les gusta mucho, por cercanía y conexión, parece más un ensayo con público, una gozada.

Los tres músicos estuvieron espectaculares y su capacidad de dejar su instrumento principal para tocar el teclado, tanto Nacho como Álvaro, me resultó espectacular. Con los tres álbumes anteriores y varios sencillos hay material para disfrutar en profundidad de sus temas y las preciosas composiciones.

Svdestada: una explosión de buen rollo y furia

Svdestada, banda de blackened hardcore, cerró la noche con una explosión de buen rollo y furia. Irrumpieron en el escenario con una actitud y energía espectacular, con sonrisas, regalando saludos y alargando un poco la anticipación para arrancar a tope.

Su sonido, potente y agresivo, acompañado por una puesta en escena espectacular que añadía al set del local sus propias luces estroboscópicas, humo y varios haces rojos. Este tipo de esfuerzos por personalizar el bolo son de agradecer, además, ver cómo lo activaba Jorge (bajo) con el pie, dando paso al estrobo o apagando las luces rojas y Fernando (guitarra) metiendo bien de humo a la Wurli. Mario (voz), carismático y enérgico, contagió al público con su pasión y el pogo se apoderó de la sala, todos querían conectar con él, cantando las letras al unísono y levantando las manos, varios fueron recompensados con saludos afectuosos y abrazos sudorosos.

Con una luz roja predominante y mucha profundidad en los negros resultó divertido ajustar exposición, balance e ISO para sacar lo mejor de la actuación, muy cargada de movimientos rápidos, gestos de euforia y entrega. Disfruté muchísimo de la interpretación a la batería de Eder, me acerqué lo más que pude, siguiendo su preciso ritmo, disparé a unos y otros para agotar la tarjeta de memoria y sentir que “cazaba” la esencia del bolo.

La presentación de su nuevo álbum, Candela, fue un éxito rotundo, el público, entregado desde el principio disfrutó de cada minuto del concierto. Bailaron, cantaron, saltaron y corearon las canciones con fervor. La conexión con la banda fue palpable, creando una atmósfera de camaradería. Canciones como Amargor, Nudo o Candela hicieron vibrar las paredes de la Wurlitzer.

La banda cerró su actuación con la colaboración de Pedro (Guitarra y voz de Néboas) doblando micrófono, momento muy emocionante y que se disfrutó a tope por todos, viendo como se daban paso uno a otro y se sonreían con complicidad. Incluyó un crowd surfing de Pedro, seguido de un abrazo entre los dos cantantes para cerrar la noche y dejando a todos con ganas de más.

Sudestada afronta un año de gira que le llevará hasta Japón pasando por múltiples fechas en España, Holanda y Bélgica entre otros destinos. Podéis pasar por sus perfiles de redes sociales para conocer los detalles y os recomiendo que hagáis por verles y escucharles.

La noche fue un torbellino de emociones, con tres estilos y tres apuestas muy profesionales. La combinación de talento, pasión y entrega dio como resultado una noche para mi perfecta. Este tipo de eventos son esenciales para la escena musical local, brinda a las bandas la oportunidad de mostrar su talento y de conectar con los fans en un ambiente metalero y cercano. Poco a poco, los asistentes fuimos abandonando la sala con una sonrisa en la cara, un zumbido en los oídos y la certeza de haber presenciado un bolo auténtico. Si tuviste la oportunidad de asistir, ¡eres afortunado! Si no, te recomiendo que busques las próximas fechas de las tres bandas y no te pierdas la oportunidad de verlas en directo