Crónica | Turnstile en Barcelona
Sant Jordi Club, 24 de noviembre de 2025
El lunes 24, el Sant Jordi Club dejó claro lo que muchos imaginaban desde que se anunció la gira: aún quedan bandas capaces de ir a contracorriente y abrirse camino sin pedir permiso.
Turnstile agotó las entradas en Barcelona para su Never Enough Tour, en una cita donde la media de edad —gente muy joven, veinteañeros en su mayoría— ya anticipaba que aquello iba a ser más que un concierto, una de esas noches que marcan a una generación y empujan al hardcore hacia un nuevo nivel.
Los primeros en pisar el Sant Jordi Club fueron los británicos High Vis, que arrancaron con gran energía gracias a lo bien que funciona su mezcla de hardcore melódico y actitud cercana. La sala todavía estaba llenándose, el sonido aún se estaba ajustando, pero ya con Drop Me Out empezaron los primeros saltos.
Entre tema y tema el vocalista tuvo tiempo para lanzar un mensaje antirracista, un buen toque de punk rock con conciencia. Su actuación fue corta, pero con pegada, de esas que te van ganando poco a poco.
Los siguiente en subir al escenario fueron The Garden. El dúo californiano, siempre inclasificable, tiene un estilo muy particular: una especie de art-punk mutante con elementos de hip-hop y electrónica, todo mezclado en una especie de performance enloquecida. Una propuesta, que, apoyada en bases pregrabadas, pilló por sorpresa a mucha gente.
Sonaron temas como Horseshit on Route 66, Haunted House on Zillow, Ugly o Thy Mission, pero no terminaron de conectar del todo con la audiencia. Buena parte del público optó por reservar energías, estaba claro que el plato fuerte estaba por llegar.
La verdadera transformación ocurrió cuando por fin Turnstile entraron en escena. Sin fuegos artificiales ni grandes introducciones, solo un riff, Never Enough, que bastó para que el ambiente cambiara de golpe.
El cuarteto de Baltimore tiene algo especial: su hardcore es experimental, libre, brillante incluso cuando más aprieta. En directo eso se multiplica.
Encadenaron NEVER ENOUGH, T.L.C. (Turnstile Love Connection) y ENDLESS sin dar respiro, con Brendan Yates moviéndose como si el escenario fuese una extensión natural de él mismo. Entre tema y tema hubo un momento para agradecer al público y celebrar la vuelta a España, un gesto sencillo pero muy celebrado.
A partir de ahí, el concierto pasó a ser una sucesión de descargas: I CARE / DULL, DON’T PLAY, Real Thing, Drop… convirtiendo la pista en un pogo gigantesco donde la gente volaba sobre las cabezas. La banda no recurre a distracciones visuales; su fuerza está en cómo dejan que la música fluya, arrastrando a todos con ellos.
La parte central estuvo dominada con temas como Sunshower, 7, Keep It Moving donde quien más y quien menos buscaba un momento de respiro, para tomar aliento y lanzarse al siguiente pogo.
Y sin darnos cuenta estábamos ya en el tramo final, con temas como CEILING, Alien Love Call, Holiday o Seein’ Stars, que elevaron aún más la atmósfera.
En el bis, la banda remató con MYSTERY, BLACKOUT y la habitual invasión de escenario durante BIRDS, un cierre donde público y banda terminaron mezclándose todos en uno.
Turnstile ha conseguido lo que muy pocas bandas logran: convertir un concierto de Hardcore en una celebración colectiva, sin filtros y sin necesidad de tener que justificarse ante nadie. No dependen del hype ni de tendencias; simplemente se han consolidado como el referente más solido de una escena que está recuperando el terreno que nunca debió perder.







