Crónica y fotos: Viva Belgrado en Las Cigarreras (Alicante)

Crónica y fotos: Viva Belgrado en Las Cigarreras (Alicante)

El periodo estival en Alicante se caracteriza, entre otras cosas, por una humedad de más de un 70% y dificultades para aparcar. Ambas circunstancias se nos presentaron de golpe cuando llegamos a la ciudad, a la zona del centro cultural Las Cigarreras. El concierto de Viva Belgrado tenía lugar a las 12.00 y el reloj marcaba las 11.58 cuando aún estábamos
buscando un sitio donde dejar el coche. Un servidor llevaba meses esperando este evento con ilusión, así que el viaje desde el altiplano murciano se había hecho corto a pesar de los 85km que separan Yecla de Alicante. Por suerte en unos minutos estábamos entrando al recinto.

Las Cigarreras AlicanteLas Cigarreras es uno de esos espacios bien aprovechados. Una gran construcción de tipo industrial que ha sido (en parte) rehabilitada con el propósito de dar acogida a eventos como el que nos traía a la terreta ese 7 de agosto. Al acceder al interior de una de las edificaciones, nos pedían el nombre y nos asignaban un asiento, como marca la nueva normalidad.

El escenario quedaba a ras de suelo y las butacas se erigían tipo cine con una tenue iluminación, lo que le daba a aquello un toque más acogedor e íntimo, bastante acorde a esas sensaciones que Viva Belgrado brindan en muchas de sus canciones. La banda tardó unos minutos en salir y desde un primer momento algunas personas ya echaron mano del móvil para comprobar en Instagram o incluso en la foto del ticket de acceso que el guitarra no era Pedro, sino Jaime (Catorce, De la cuna a la tumba) que le estaba sustituyendo, según me informaron por motivos académico-laborales.

Foto: Alfonso Rock Culture

Jaime llevaba una stratocaster negra que me habría llamado la atención de no ser porque Cándido, guitarra y voz de la formación, se presentó con una Gibson 339, algo totalmente inusual teniéndonos acostumbrados a su telecaster (ahora ya americana) negra. Repetía color, eso sí. Conectaron cables a las pedaleras y comenzaron los primeros acordes de Una soga, canción con la que inicia el último disco de la banda cordobesa, Bellavista. Comenzaba a escucharse la voz de Cándido “me subo al escenario, saludo a la afición…”

Lo primero que notas en este tipo de eventos es el silencio, casi tipo ritual, que se genera. El estar sentado y con distancia de seguridad no tiene nada que ver con anclarse a la valla de la primera fila, que es lo que habría hecho yo de ver a estos tipos antes de la pandemia. Lo cierto es que la sala no tiene la mejor acústica del mundo, especialmente para una banda de este tipo en la que se puede ver desde un principio ese toque underground con un pequeño detalle: tocan en círculo orientados hacia adentro.

Foto: Alfonso Rock Culture

La batería queda de frente al público, como es habitual, pero el bajista, Ángel, da la espalda a las gradas y ese círculo es cerrado por ambos lados por las dos guitarras, posicionándose el vocalista en la parte derecha. Ese clima de intimidad, como digo, se manifestaba desde un primer momento. Ellos estaban ahí, tocando como para sí mismos, y el público sólo era un testigo silencioso de lo que estaba ocurriendo. La segunda canción, Bellavista, la que da nombre al disco, aparecía enlazada a la anterior. Esto es algo que luego comentamos, sólo hubo un momento en que el sonido dejó de estar presente durante todo el concierto y fue cuando Cándido dedicó unas palabras para agradecer el silencio del público y despedir con la última canción, Ravenala, la que pone fin al disco Ulises. Es impresionante cómo puede tener la fuerza en las cuerdas vocales como para terminar con ese tema después de unos buenos 55 minutos de concierto. Verle gritando al micrófono, a más de un metro A tus pupilas dilatadas // A tu aliento en mi cuello // A la piel escarchada // Y a todo lo que no volverá fue, de verdad, muy emocionante.

Foto: Alfonso Rock Culture

Foto: Alfonso Rock Culture

Lo que más me impresionó de Viva Belgrado fueron las atmósferas que crean. Ya me avisó un amigo de ello, pero la sensación fue mayor a la que me esperaba. Con Apaga la llum, Por la mañana, temprano o con Osario, el delay de aquellas guitarras lo llenaba absolutamente todo. Sería increíble poder disfrutar de un concierto de Viva Belgrado tocando estos temas en una pequeña iglesia o templo donde les acompañaría el reverb natural y podrían recrearse en esos ambientes que generan como sólo ellos saben.

Foto: Alfonso Rock Culture

Desde luego Viva Belgrado tienen una seña de identidad inconfundible y se superan trabajo tras trabajo. Lo último ha sido Un relato, canción que también sonó en este concierto y con la que desde luego, no defraudan. Cuando se despidieron fuimos unos cuantos (bastantes) los que nos quedamos coreando el mítico “otra, otra” pero no hubo bises, el espectáculo había terminado. Os dejamos el setlist completo con el que hicieron un buen repaso a su discografía:

Setlist Viva Belgrado

1. Una soga
2. Bellavista
3. Cerecita Blues
4. Apaga la llum
5. Un relato
6. Erida
7. Annapurnas
8. Un collar
9. Vicios
10.Shibari emocional
11. Por la mañana, temprano
12.Báltica
13.De carne y flor
14.Osario
15.El gran danés
16.Ravenalia

Importante señalar también la cercanía que muestran, nos dirigimos al merchandising y estaban allí agradeciendo a la gente su asistencia. Le hice buscar a Cándido un buen rato la camiseta que había comprado vía web pero me iban a traer a la ciudad ellos mismos, y finalmente Ángel, el bajista, apareció con ella (era la última talla y la había guardado). Gente muy cercana, auténtica y genuina. Esperemos que pronto toquen para un público en movimiento que pueda participar físicamente de esas melodías y riffs. Y claro, esperamos estar allí.

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