La acústica de los siete sentidos retumba en la escena madrileña.

De camino al teatro iba pensando en lo caprichoso que es el destino, uno de los últimos conciertos a los que asistí antes de que un virus nos cambiará nuestras vidas, fue en un diminuto teatro, una mañana de domingo, con un Enrique Villareal escénicamente desnudo y entregado.

Entrevista El Drogas: «En el confinamiento comienzo a hacer esta historia porque si no, hubiese vuelto loca a mi familia y tampoco era plan»

Dos años después otro acogedor escenario iba a ser testigo de la grabación de un directo para recordar. De nuevo con ese cautivador formato que tan bien desarrolla el de Pamplona y abrazado por una banda sabedora de su papel en esta efímera función, Akustik Fraktion llegaba a Madrid

La Sala Cándido Lara lucía sus mejores galas para la ocasión, entre las butacas, murmullos diferentes de los acostumbrados en un concierto de masas. Con algo de retraso sobre el horario previsto, en un coqueto escenario decorado con biombos y lámparas de otra época, los siete músicos arrancaron con Dejándose la piel con El Drogas metido de lleno en su papel.

Su humildad sigue tan intacta como sus nulas ganas de morderse la lengua y con la claridad de quien sabe lo que dice a través de su voz, modulada con el paso del tiempo a rota y sentida por igual. Dudo si prefiero la versión polilla a la mariposa, pero tengo claro que verlo actuar es una necesidad, no solo canta, desde esa timidez sincera, actúa y convence,

Da un poco de cosa desvelar los temas que nos recitó casi más que cantó, con las historias entrelazando las letras y las melodías, tampoco hubo excesivas sorpresas, sí mucho ambiente cercano, y cambios de ritmos entre las canciones de Barricada o Txarrena y los temas de su última etapa en solitario.

Acostumbrados los ojos ya al oscuro patio y a la solemne presencia en el centro del escenario, ver a El Flako guardando las espaldas, viviendo el contrabajo y proyectando esa intensidad, remueve cosas por dentro. En Collar abandonado ya la conexión entre butacas y tablas fue absoluta, la historia tras la letra acerca de esa dura enfermedad nos la cuenta a su manera.

Enlazando historias y con los libros como protagonistas llega Libros prestados, y una de las ovaciones de la noche al recordar que la última vez que tocó con Barricada en ese mismo escenario, Almudena Grandes estaba entre el público. Tiene una forma tan emotiva de llegar a esa parte interna de la piel que escucharlo se convierte en adicción.

La versión de Frío conlleva que el calor se perciba más en el recogido espacio que ocupábamos ya con el variado público a gritos. 

“A veces parece que los mayores dejamos ya todo escrito a los que nos siguen y eso no está bien, dejemos que el final se lo inventen ellos y ellas.”

El Drogas sigue con su forma de hilar historias y con un fondo muy rojo nos suelta un Lobo Feroz rematado con un “a gusto”.

A esas alturas del show me decanto más por un Flako al contrabajo y un Nahia a la percusión que por los dos acompañando a Txus Maraví a la acústica. Impresionante el despliegue de accesorios que lucieron tanto Nahia Ojeta como Selva Barón y Naiara Ruz, un gustazo absoluto.

El golpe de efecto de No sé qué hacer contigo, intro al piano incluida, rompió los esquemas y puso a prueba nuestra capacidad de mantenernos sentados, casi imposible pensar que algo así pueda suceder. Mención especial a la pedazo de voz de Naiara Ruz, que parece que como están detrás y hay poco espacio no lucen, pero si lo hacen y con una preciosa luz vocal las dos.

Hubo cabida para varios temas nuevos, entre bromas y frases como la que hizo brotar Apoyarse en el aire, que nos dejó a todos pensando que si es una buena forma de caer. El acordeón de German San Martín entra en escena subiendo el nivel, si es que fuera posible, porque el trabajo con el Hammond ya estaba siendo de dejarnos boquiabiertos.

No tengo claro si sus intros a las canciones son pensadas o le salen solas, pero la de Dos Sillas puso la carne de gallina hasta a los que pasaban por la calle, el limpio sonido del lugar fue otro de los puntos fuertes de la noche. La leyenda de Nacer contigo de nuevo, fue aún peor para nuestra emotiva circunstancia en forma de pomada de tranquilidad, vaya si consiguió transmitirnos esa calma apasionada, nadie trata las palabras como él.

El momento en el que humildemente se apartó para dejar un momento de protagonismo a la otra voz femenina Selva Barón, que aparte de erizarnos la piel con su color vocal dejó claro su arte innato con la armónica en varios temas, deja claro que su ego no necesita pomposidades.. Txus Maraví también tuvo algún instante de gloria personal, pero nada excesivo, cierto es que a veces las cuatro acústicas sonando a la vez podía parecer desemesurado o innecesario, pero el ambiente creado era tan cautivador que se quedaban en eso, detalles.

Volvían a subirnos pulsaciones con Animal Caliente, los pies se movían solos al ritmo fuerte del tema de Barricada. Manteniendo el ritmo Azulejo Frío, es indudable que los clásicos funcionan, da igual el formato. En Cordones de mimbre cada golpe de cuerda de contrabajo vibraba en el suelo en el que estaba sentada lo más cerca del escenario posible,  absorbiendo emociones. 

El momento de poner patas arriba la sala lo trajo Empujo paki, otra vez los asistentes hicimos un ejercicio de contención milagroso para comportarnos como espectadores casi pasivos.

Un trago de la botella para coger fuerzas y una broma alusiva a uno de los motes más escandalosos del país, Ahora me llaman “el aguas” bromeaba entre tema y tema.

Perderte es la diferencia fue la excusa para contarnos una antigua anécdota sobre Malabarista y la v y la b y un divertido error de imprenta por no mirar el diccionario, es enternecedor contemplar a la figura de El Drogas ante esas memorias.

La hora del carnaval dio rienda suelta a toda nuestra limitada libertad de movimientos, palmas y patadas en el suelo, básicamente. Hay canciones que nunca sufrirán el paso del tiempo, esta es una de ellas, casi no se los escuchaba con nuestra fiesta paralela.

Descolocada me quedé con Acertijos por andar, por el tiempo transcurrido a esta función no la quedaba mucho y para anunciarlo este tema no me acababa de cuadrar, al final el rollo de ir abandonando el escenario como a hurtadillas lo hizo divertido, German y Txus parecían los músicos del Titanic.

El bis se hizo de rogar, no mucho la verdad, pero eso intuí en los nervios generalizados de alrededor, acertado el tema, Al salir la luz y ellos la tensión se desvaneció concentrando nuestras ganas de disfrutar de lo que quedara.

No tengo muy claro para qué estaba o no la velada en ese momento, pero Esta noche remató algo especial. Tirando de graves desgañitados, con un brutal solo de órgano y alargada en modo soul con las féminas a plena garganta.

Eterno fue el momento de los aplausos con toda la banda al borde de las tablas sonriendo recibiendo calor. Si antes de este placer absoluto tenía ganas de la ya anunciada gira de cuarenta aniversario de Barricada, ahora se me han disparado. Gracias, placer y cariño fueron las tres palabras elegidas para dejarnos en la gloria.