Caedis están de estreno, posible nuevo trabajo para 2026, futuros conciertos, hablamos con ellos de sus planes de futuro y de su mascota: «El Crocotauro».
Buenoas chicos, estamos aquí con la gente de Caedis, que presentaros y tal, ¿qué tal?
Bueno, yo soy Miguel, me hago llamar también Mike Bewolf en Redes y soy guitarrista y corista en Caedis.
Yo soy Carlos Serrano, Carlangust en redes y en batalla soy el vocalista de esta movida.
Yo soy Salva y soy el bajista de Caedis, sin más.
Muy bien, soy Ángel y soy el baterista de Caedis.
En vuestro primer EP “Rise of the Crocotaur” (2015) incluisteis temas como “Demise of the Lord”, “Of Thorns and Nails”, “Point of No Return”… ¿Qué significado tiene ese primer trabajo para vosotros y qué habéis aprendido desde entonces?
Bueno, voy a empezar desde el principio, ¿no? O sea, todo el origen, esta multitud de estilos, todo este rollo, viene del germen
de Caedis, que empezamos haciendo una banda de versiones de metal, empezando primeramente con versiones de Pantera, ¿vale?
Y luego fuimos introduciendo nuevas bandas y tal, todo del estilo así noventero, principio del 2000, todo esto.
Yo creo que al final lo que concurrió fue que nos dio como una variedad así, que bueno, que también era lo que nos apetecía hacer. Y así es como empezamos a plantear nuestros temas en la etapa ya de Caedis, o sea, con el nombre ya Caedis.
Ahora, respecto a estos temas que me has comentado, bueno, pues musicalmente es lo que yo he hablado. O sea, es como, bueno, vamos a meter aquí todas nuestras influencias en una coctelera y lo que salga, lo que pida el cuerpo. Pero vamos, de todos los miembros, o sea, todos los miembros igual y poco más. Luego de letras, pues bueno, cada uno con las inquietudes que teníamos por aquí, ¿sabes? Algún palito por aquí, pues cosas sociales, otras cosas a lo mejor más épicas, ¿sabes? Y después, bueno, ahí ya cada tema con su cosa.
Vuestro último álbum “Opus Calamitas” (2024) fue presentado con referencias a riffs de Thrash técnico y voces muy intensas. ¿Cómo describiríais la evolución sonora entre ese álbum y vuestro EP debut?
El Opus Calamitas, 2023, por cierto, que pues la diferencia empieza primero en lo que es la… cómo lo enfocamos, digamos, a la hora de grabarlo. Lo grabamos en New Life Studios, no sé si seguirán allí, en Vallecas, con José Garrido y Daniel Melián, también que son músicos de Arwen. Desde aquí les mando un saludo.
Y la diferencia fundamental entre lo que sería el Rise of the Crocotaur con el Opus Calamitas es que, digamos, buscamos como… digamos la perfección, ¿no? De intentar ser lo más exactos y pulcros posibles. Incluso Mario y yo, la antigua guitarra, nos distribuimos las guitarras rítmicas de tal forma que no… intentes ejecutar igual, siempre que lo ejecutan dos personas una misma rítmica, pues al final no deja de haber siempre pequeñas imperfecciones, ¿no? Que también están bien, que es lo que buscábamos en el anterior, en el Rise of the Crocotaur. Entonces, eso por un lado.
Y luego es verdad que, bueno, al elegir ese estudio y esos músicos y productores, pues bueno, la verdad es que nos ayudaron un montón a la hora de… aunque habíamos trabajado mucho los temas tanto en casa como en el local, pues ellos también pusieron su granito de arena. Incluso ejecutando algún solo, que a mí, por ejemplo, el final del solo de la Unleashed de Crocotaur, y está grabado, a ver si lo subo algún día, está compuesto y grabado por José. Entonces, esa es la diferencia.
Digamos que en el Rise, que era el primero, buscábamos una cosa más orgánica, mucho más visceral, más cruda. Aun así, utilizando la tecnología, por supuesto, que nos brinda el mundo en el que vivimos. Y luego, pues eso, efectivamente, en el Opus Calamitas, pues eso fue como, bueno, pues súper, súper, súper, súper, súper, súper preciso.
Muchos grupos reducen su espectro para “etiquetarse” fácil, pero vosotros decís que metéis cosas del groove metal de los noventa, metal extremo europeo y pasajes épicos del heavy metal clásico. ¿Cómo lográis mantener coherencia con tanta variedad de influencias?
Volvemos un poco al inicio, a esa mezcla que hacemos. Al final hay una esencia, un alma. Todo surge de forma bastante natural.
Caedis nace, efectivamente, como nacen muchas bandas, un grupo de amigos que se juntan a tocar la música que les gusta. Empezamos haciendo versiones y, un día, recuerdo que Mario llegó con un riff de guitarra. A partir de ahí todo empezó a tomar forma.
Nunca hemos sido una banda que diga “queremos hacer exactamente esto”. Sí es verdad que nos gusta el metal, pero también bandas más experimentales y sonidos variados. Para entendernos entre todos usamos las terminologías que ha ido marcando el periodismo musical —doom, death, progresivo—, pero no porque hayamos decidido encerrarnos en un estilo concreto.
Al final lo que buscamos es disfrutar de lo que hacemos. Luego puedes decir: este riff suena a los 90, esto recuerda más a tal banda, esto tiene algo industrial… pero lo importante es que nos guste a nosotros. Esa ha sido siempre la premisa.
Después, para que la gente que no nos conozca tenga una primera referencia, se utilizan etiquetas: groove, death, progresivo… pero ahí entran muchas cosas. No nos cerramos a meter cualquier elemento dentro de ese abanico, porque lo que buscamos es hacer música que nos apetezca escuchar. Que diga: “me apetece algo muy pesado y oscuro, me pongo Perfect Punishment, o quiero algo más atmosférico, me pongo Point of No Return. Al final se trata de disfrutar de la música.
Hablemos de las voces: ¿Qué reto supone para ti cada nuevo trabajo vocalmente?
Bueno, yo me considero un vocalista multirregistro. La verdad es que tengo bastante inventario de registros, todos dentro del metal. No es algo forzado: según me llega la parte, así la interpreto. Escucho una sección del tema y, de forma casi automática, mi cabeza decide por dónde tirar. Esta parte pide esto, esta otra pide algo distinto.
He notado una pequeña evolución entre el primer EP y el álbum, pero creo que ahora estoy en un punto en el que ya tengo los recursos necesarios para resolver los temas. No estoy constantemente pensando en crear un nuevo registro de forma consciente; puede surgir, pero no es algo premeditado.
De cara a lo siguiente, seguiremos en la línea de Opus Calamitas y poco más.


En directo, ¿cuál ha sido hasta ahora el momento más memorable para vosotros como banda? ¿Y qué habéis aprendido de ese show o lo que fuera?
Yo me acuerdo de todo esto y me he reído mucho. La verdad es que lo he disfrutado muchísimo. Cada concierto ha sido único, pero si tengo que destacar uno, sería el último, además justo lo estaba revisando hoy.
Intento siempre llevarme cámaras, no tanto para grabar el concierto como tal, sino para capturar momentos. Ahora Salva y Ángel os contarán mejor, pero fue la primera vez que tocábamos los cuatro juntos. Con Carlos ya veníamos de antes, somos casi adolescentes juntos. Con Ángel llevamos desde marzo y justo vimos el último concierto de la antigua formación, porque José, el antiguo batería, no pudo tocar.
Con Salva ya había tocado antes en Holyside, una banda que tuvimos con Dave Rotten, así que ya había química, aunque nunca habíamos tocado juntos en esta formación. Yo ya sabía que iba a ir todo sobre ruedas… y efectivamente, nos lo pasamos que te cagas.
Salva:
Para mí fue especial porque fue mi primer concierto como bajista. Yo realmente soy guitarrista, y hay dos tipos de bajistas: el que empieza desde crío con el bajo como instrumento principal y el guitarrista “rebotado”. Yo soy claramente del segundo grupo.
Desde que me propusieron entrar en la banda, por abril, hasta que pude hacerlo en julio por temas personales, ha sido un reto nuevo y muy divertido. Los temas de Caedis son muy entretenidos de tocar, tanto para prepararlos como en directo. Tiramos un poco al progresivo, los temas cambian mucho y tienes que estar muy atento. Ahora toca esto, ahora lo otro… es como una montaña rusa.
Al pasar de una formación más grande a ser solo cuatro, el sonido se vuelve más crudo. Yo tenía miedo de que se perdiera información, pero al darle más espacio al bajo, el resultado fue muy potente. Estoy muy satisfecho con cómo salió todo.


Ángel:
Por mi parte, como batería, siempre toca adaptarse al equipo que haya. Cada batería es distinta: número de platos, disposición… Yo normalmente toco con tres crashes, pero si hay que adaptarse, se hace. Al final, con ensayos y estudio, todo sale bien.
Aprovechamos para dar las gracias a Sergio (bajista de Deluge) y a Erick (batería de Deluge), que nos dejaron el equipo. La batería sonaba que te cagas.
Vuestra formación tiene miembros con bagaje en otras bandas como Avulsed y Holycide. ¿En qué medida esas experiencias anteriores os influyeron al tocar en Caedis?
En mi caso, Holycide fue la primera banda “profesional” en la que estuve. Hasta entonces habían sido bandas de colegas, moviéndonos por Madrid. En Holycide aprendí disciplina, compromiso, cómo preparar giras, cómo funciona el estudio, el trato con promotores… y también cómo funciona la escena por dentro.
Del metal extremo no se vive, eso lo sabemos todos. Hay excepciones muy contadas. Así que lo que sacas de las bandas suele reinvertirse ya sea en discos, camisetas, local, instrumentos… pero aun así, alimenta el alma. Y eso no tiene precio.


¿Cómo os ponéis de acuerdo para grabar? ¿Os tomáis vuestro tiempo, cada uno por su lado o vais directamente al grano?
Aún no hemos grabado con la formación actual, pero la idea sería hacerlo en 2026. Queremos grabar instrumentos reales: batería, bajo, guitarras, voz… y luego editar lo que haga falta. La precisión que exige Caedis es alta, así que no tenemos problema en grabar por partes si hace falta.
Eso sí, nada de baterías programadas desde cero. Entendemos que hoy en día se usan mucho, pero si somos músicos, queremos grabar como músicos. Editar, sí. Magia de estudio, también. Pero tocarlo de verdad.
Ángel:
En otras bandas he grabado con batería electrónica pasada a MIDI, y funciona bien, pero aquí me apetece grabar batería acústica con micros y triggers si hace falta. Eso da otro rollo y ayuda mucho al sonido final.


¿Algún festival en el que os gustaría tocar? Nacional o internacional. Cosa vuestra.
Cualquiera… siempre que no tengamos que pagar por tocar. El “pay to play” no va con nosotros. Ojalá en el futuro se dé la oportunidad, pero seguimos moviéndonos poco a poco.
Hablemos de futuro: ¿Qué les espera a vuestros seguidores en los próximos meses? ¿Hay nuevo material para el 2025, giras, colaboraciones o retos que queréis contar ya?
Tenemos material compuesto y bastante avanzado. Eso sí, hacer un tema de Caedis lleva tiempo. Aquí nadie trae un tema cerrado, todo se discute y todo se trabaja en conjunto. Eso hace el proceso más lento, pero también más sano y más de banda.
Tenemos conciertos cerrados, como el del 28 de noviembre en La Trinchera (Vallecas), y para 2026 habrá más fechas, grabación y movimiento.
¿Alguna banda con la que os molaría tocar en directo o ser sus teloneros? Algo que os haga ilusión.
Internacionales, por soñar: Architects, Meshuggah… eso sería brutal.
Nacionales o cercanas: cualquiera con la que haya buen rollo. Hemos tocado con Devorate, Deluge, Rampage… y siempre es un gustazo.
Y para cerrar: ¿Nos podéis contar el lore del Crocotauro? Que me ha hecho especial gracia verlo.
Esto empezó como una broma absoluta. En un viaje a Bilbao, aburridos, empezamos a hablar de animales favoritos. Yo dije lobo y cuervo. Mario dijo cocodrilo y toro bravo. Y de ahí salió: ¿y si juntamos eso?
La idea se quedó flotando hasta que hubo que poner nombre al EP. Rise of the Crocotaur recupera esa locura y empieza a darle forma. A partir de ahí se creó un universo: postapocalíptico, rollo Mad Max + Conan… y un puto Crocotauro.
En Opus Calamitas ya hay un tema conceptual que articula todo el lore. A partir de ahí se puede construir la historia completa. Daniel Aragonés ya ha escrito un relato, pendiente de editar, y no descarto escribir algo más largo en plan novela.
Todas las letras pueden encajar dentro de este mundo distópico: tribus, conflictos, sacrificios… Todo tiene explicación. Puede sonar loco pero hay mucho curro detrás.
Despedida:
Gracias por darnos voz. Podéis seguirnos en Instagram, Facebook y YouTube como Caedis.
Alabado sea el Crocotauro y la sacerdotisa Crania.


