Nos hemos movilizado a Madrid para poder asistir a uno de los pocos conciertos que ofrecerá Evanescence este verano por Europa. La banda liderada por Amy Lee se niega a tocar en otras ciudades españolas últimamente, salvo en la capital, por lo que, para no perdernos la oportunidad, tuvimos que viajar poder estar presentes una vez más.

Esta vez, de la mano del Festival Alma, quien ha apostado por la agrupación para que sean partícipes de esta nueva experiencia en el Parque Enrique Tierno Galván. Espectáculos al aire libre al más puro estilo festivalero, food trucks, zonas de descanso, juegos y mucho más.

A pesar de haberlos tenido hace muy poco en el Palacio Vistalegre, los fanáticos agotaron las entradas VIP y generales. Se vivía un ambiente nostálgico, con muchas camisetas de diferentes épocas y bandas que acompañaron a Evanescence a principios de los 2000 y que rotaban sus videos a toda hora por MTV. Sin material nuevo bajo el brazo, pero con el compromiso de Lee de ya haber iniciado la fase de composición de esta nueva era, nos dirigimos directamente a lo que fue su actuación.

Puntuales a las 21:00 horas hicieron entrada los músicos con la intro de Artifact/The Turn, ubicándose en el centro del escenario. Mientras sonaban los primeros acordes de Broken Pieces Shine, Amy se acerca misteriosamente para completar la formación. Seguida vendría Made of Stone de su disco homónimo. El setlist se concentraría en gran parte en su último trabajo, The Bitter Truth, y por qué no decirlo, hubo muy pocos cambios en las canciones respecto a la última vez que los vimos. La primera sorpresa nos la dio Sweet Sacrifice, un clásico de The Open Door que raramente se escucha en vivo. Un verdadero privilegio disfrutar de un pedacito de aquellos años en el escenario.

Yeah Right acompañaría el ritmo de lo nuevo y llegaría Taking Over Me para hacer un contraste de eras. Cuando vi que este tema aparecía en el setlist de Puerto Rico en mayo, me decepcioné un poco, ya que no lo interpretaban en vivo desde 2009. Sin embargo, 15 años después me reencontré con mi canción favorita de la banda. Y seguro que para muchos de los presentes, la emoción fue la misma aquella noche.

Otra de las sorpresas que nos guardaba Lee y compañía fue el cover de Duran Duran, Ordinary World, que hizo que la cantante se sentara frente a su piano de cola por primera vez. Cada vez que me encuentro con ellos siento que disfrutan mucho más lo que hacen, que los años no pasan en vano y la energía fluye de forma mágica, tanto en el nivel interpretativo de Amy como en su propia voz. No importa el formato en que la veamos, ni cuántos shows lleve encima, la energía es la misma. Como paso para My Heart Is Broken y ese poder innato que tiene su voz para emocionar al público. Cuánta gente lo ha perdido a través de los años y en ella sigue vivo, son incógnitas que nunca podremos resolver.

Les seguirían The Change y End of the Dream para así completar las canciones que escucharíamos del disco que lleva su nombre, el último tema empezando por lo bajo para terminar con las hermosas proyecciones ya clásicas de las mariposas saltando. Sigue siendo una de las mejores canciones en vivo, por eso da igual cuántas veces la repitamos. Lo mismo que Going Under, uno de los tantos karaokes que se escucharían por todo el parque. Siguiendo la línea de Fallen con Imaginary, dejando los sentimientos de muchos a flor de piel.

Amy se acercaría a su teclado eléctrico para dar el discurso introductorio de Use My Voice, dejando claro y con precisión lo importante que es hoy en día el poder de decisión propio y cómo puede cambiar el mundo. Evanescence se caracteriza por no hacer pausas y darnos un espectáculo completo, así que ya en la recta final nos sorprendería con Blind Belief, pero los grandes se dejan esperar.

Ya caída la noche, la puesta de sol convertía los colores del cielo en rosa y púrpura, dando un toque aún más espectacular a lo que ya estaba siendo. Pero las primeras notas de My Immortal conmovieron hasta al más duro aquella noche. Lo típico, las luces de los móviles acompañando a Amy, quien se notaba un tanto emocionada y agradece cortamente el gesto en medio del tema. Esa explosión final ya con toda la banda siempre es un punto álgido y termina por llevarse la delantera. Ese contraste es clave para que los asistentes enloquecieran a la banda, pero pocos segundos después empezarían las primeras notas de Bring Me To Life para así saldar cuentas con gran parte de los temas de Fallen. Muchos ya sabíamos que era el fin, pero aún quedaban energías para dar lo último de sí para el tremendo cierre.

Como es de esperar, Amy con el poco español que sabe siempre trata de arreglárselas y agradecer a los asistentes. Se nota la conexión que tiene con los fanáticos españoles, que nuevamente no fallan en llevarse un buen recuerdo de los originarios de Arkansas. Un billete de oro asegurado que tendremos otra oportunidad de verlos, ojalá con temas nuevos.

Y desde aquí quiero hacer la pausa necesaria y una reflexión que llevo todo el fin de semana en mi cabeza, sobre todo porque a veces los esfuerzos que uno hace de tratar de estar en todos lados, cubrir shows de la mejor forma posible pensando que alguien detrás de la pantalla requiere ese feedback y quiere esa experiencia plasmada en palabras.

Palabras reales y no inteligencia artificial sin sentimiento que lo único que hacen es estropear estos hermosos momentos que solo nos lo da la música en vivo. Traspasar las emociones y teletransportarnos a otro mundo. Yo no estaría aquí escribiendo esto si hace 20 años atrás Evanescence no se hubiera cruzado por la televisión junto a Going Under, todos esos álbumes de fotos guardados en disquete archivando cada registro de presentaciones en vivo con una loca idea en la cabeza de quizás, algún día, yo misma iba a poder hacer esas fotos. 20 años después, fuera de ediciones de fotolog y los pocos ciberamigos que perduran de esos años tan extraños, pero ahora tan bonitos y reales, como quisiera que todos vivieran la música de esa misma forma.

No importa cuántas bandas veamos y pensemos que perdemos el poder de impresionarnos, guardar algo de esa ilusión adolescente en nuestro presente de adultos y quizás, todo lo miraremos con otros ojos.

Artista: Evanescence
Fecha: Viernes 14 Junio de 2024. 
Hora: 21:00h. 
Recinto: Parque Enrique Tierno Galván
Organiza: Alma Festival.