Los conciertos de nuestra vida (VI): Rocktiembre (1978)

Los primeros visos de la sociedad democrática en España trajeron consigo un cambio en la vida de todos sus habitantes. Aires de libertad deseada tras años de oscura letanía trajeron consigo un despertar cultural y musical insospechado para la época. El inconformismo y la rebeldía se unieron a la creatividad artística desarrollada por una juventud ansiosa de salir a la calle y desarrollar la libertad que sus padres no habían podido disfrutar. En este entorno surge el denominado rock urbano que surge de las calles, los barrios, las aceras y las barras de bar.

Si bien durante los últimos años de la dictadura unos locos se aventuraron en la organización de grandes festivales, a pesar del esfuerzo y el empeño demostrado, el factor económico pasó factura a los mismos. Aunque las bases estaban establecidas, no era fácil el montaje de un entramado de grupos durante varias horas en un lugar grande para la ocasión. Es por ello que incluso La Noche Roja organizada por el incombustible Miguel Ríos tuvo que contar con el patrocinio de una marca de pantalones para su existencia.

Con este contexto, todavía sin saber de quién partió, aunque todo apunta a Armando de Castro, por aquel entonces guitarrista de Coz, surge la idea de organizar un espectáculo organizado desde dentro, entre los mismos grupos que tengan que actuar, y con la línea definitoria de la rebeldía política de los grupos de rock urbano que iban asomándose al estrado de la industria musical en la que Chapa Discos ponía su empeño en publicar todo lo bueno que sonaba a rock.

Así pues, una serie de bandas noveles se agruparon para montar el entramado de un festival a lo grande y que reuniera a lo mejor del rollo madrileño. Junto a ellos Teddy Bautista, antiguo líder de los extintos Canarios y Judas en el musical Jesucristo Superstar en su versión española. Entre todos montaron la organización del que sería el festival auto gestionado más importante hasta la época. Unos se encargaron del papeleo, otros de los permisos, otros de la promoción…. Bocadillos, bebida, pegada de carteles…. Teddy aportó un equipo de sonido recién adquirido modelo Martin Audio y una mesa de mezclas Soundcraft 400 de 32 canales, lo máximo por aquel entonces. Además, por su relación con el mundo del cine, consiguió la cesión de una cámara tipo travelling y una “cabeza caliente” que le daba su caché al festival

Había épocas en las que el festival corrió peligro de celebrarse, pero el 22 de septiembre de 1978 en la Plaza de Toros de Carabanchel (actual Palacio de Vistalegre) se inmortalizó una bella página en la historia de la música de nuestro país. Rocktiembre fue ese sentimiento de esfuerzo y deseo por lo que a uno le gusta, las ganas de hacer lo que a uno le gusta rompiendo con lo establecido tras más de 40 años de oscuridad. En eso consistía el rollo del rock urbano, en una juventud que quería gritar alto que eran libres y que estaban ahí. Mad, Coz, Leño, Topo, Cucharada y Teddy Bautista fueron el cartel del festival que sirvió como lanzadera para que estos grupos tuvieran su página en la historia del rock.

Con un escenario patético para la ocasión, se vio por primera vez junta a una hornada de grupos que llevaban pateados muchos escenarios de pueblos y ciudades donde repartían dosis de rock. La organización de la seguridad corrió a cuenta de 100 chavales del Partido Comunista que se vieron sobresaturados por la cantidad de gente que se coló en el coso madrileño. Los mismos músicos tuvieron que echar una mano para evitar males mayores, llegando incluso a recibir algún que otro golpe como fue el caso de Rosendo Mercado, que recibió un puñetazo en su nariz y que le hizo sangrar hasta un poco antes de tocar. Se llegaron a contar 17.000 asistentes.

Armando y Carlos de Castro con Coz, Manolo Tena con Cucharada, Juan Márquez con Mad… fueron algunos de los nombres que a posteriori han marcado nuestros gustos musicales y que tuvieron el honor de marcar una página de oro con Rocktiembre. Aunque en palabras de Julio Castejón de Asfalto, asistente al concierto, ninguno de los músicos organizadores recuerda el festival con especial estima, el festival se convirtió en una referencia del panorama musical que estaba por venir. La mala organización por la violencia ocurrida en los accesos a la plaza de toros marcó al evento por parte de la prensa de la época. Cinco mil pesetas fue a lo que tocaron de ganancias cada uno de los grupos que actuaron.

Musicalmente hablando, Rocktiembre fue un éxito por la calidad de las bandas, que si bien no tenían trabajos editados (con la excepción de Teddy Bautista, más incurso en ese momento en otros derroteros no tan urbanos con sus experiencias en la música electrónica), sí que supieron entretener a unos espectadores deseosos del inconformismo y la rebeldía que el rock urbano madrileño les podía ofrecer. Un fin de fiesta con Leño tocando “Este Madrid” rodeado de público que subió al escenario es un buen resumen de lo vivido aquella noche en Carabanchel.

José Manuel Berástegui, Manuel Gómez Pereira y Rai García realizaron la grabación de lo que a la postre sería la inmortal película “Nos va la marcha”. Un film de culto e ideal musical de lo que representaba el rock urbano incipiente de finales de los años setenta en Madrid. Además de las actuaciones de ese día, el documental incluye entrevistas a algunos de los participantes/organizadores del evento, así como a importantes profesionales de la radio y de la prensa escrita musical como Rafa Abitbol, Jesús Ordovás, “Mariskal” Romero y Carlos Tena.

A pesar de que las bandas noveles que actuaron consiguieron editar sus primeros trabajos discográficos tras la realización del festival, como casi siempre suele ocurrir, a ninguno de los organizadores se les ocurriría volver a enfrascarse en tan ardua tarea como la organización de un evento de este tipo. Y es por esto que sólo el tiempo ha sabido colocar al evento en el lugar en el que se merece, a pesar de los intentos más recientes de organizar algo similar, siendo un momento único e irrepetible en la historia, no sólo del rock, sino de la música en general de nuestro país.