Hacía tiempo que estabamos esperando el nuevo disco de los burgaleses Cronometrobudú, un disco que fue anunciado para 2019, pero por asuntos discográficos y la posterior crisis sanitaria se quedó en standby hasta este pasado mes de noviembre.
Entre medias sacaron dos temas que nos daban a entender el posible cambio y evolución en el sonido, primero presentando El día de los muertos, con un sonido mas contiuista y posteriormente Este Fuego que ya daba señales de evolución.
Lo primero que llama la atención de este disco es el sonido, una evolución consciente por parte de la banda, que se aleja del sonido tan metalero que llevaban cultivando desde dos cero cero infinito y que les acercaba a los estudios cube.
En Verne, las guitarras reducen las distorsiones, el sonido, el estilo busca un acercamiento consciente a los primeros trabajos de la banda, recordando a discos como Sincronía.
Abre el disco Guerra Serena, un tema con una intro de guitarra ritmica y batería desembocan en un tema con poco cariz melódico, con cierto toque electrónico y un violín sintentizado que llama la atención.
El Nagual con una intro bastante electrónica que evoluciona en una melodía de violín nos lleva a una historia de amistad y resistencia al paso del tiempo, un tema sin demasiada complicación pero cuyo estribillo pegadizo y ritmo constante lo hacen posiblemente uno de los temas más interesantes de ver en directo.
En Babia fue el primer adelanto de este nuevo disco, un tema muy vibrante, con una intro con vientos metal que remiten al ska y con un estribillo muy del estilo de la casa, cortantante y seco, sin demasiada melodía.
Hacia el gran azul, un tema más tranquilo, con un estilo más ambiental, donde destaca la bonita melodía de violín de Óscar Calvo, uno de los miembros originales de la banda, destaca la bonita colaboración de las hijas de Pablo Rubio, guitarrista de la banda, en unos coros infantiles muy sencillos y emotivos.
Nadie olvida nunca empieza con un toque de slap y guitarras de influencia funk, demostrando que Cronometrobudú no se limita a un estilo únicamente, si no que juegan y se dejan llevar por multitud de influencias.
Desde el tren es un tema en el que con cierto tono de humor se rien de quienes les critican y odian por llegar donde han llegado, con un ritmo acelerado y mecánico y donde el estribillo tiene una estructura que recuerda mucho a Nada de su anterior trabajo Esperanto.
Cuentos, esha sido el segundo adelanto de la banda, con una melodía silbada al inicio que resulta muy pegadiza, nos presentan una canción más acústica, con una temática que habla de la actualidad social que estamos viviendo y cuyo estribillo cantado a coro por la banda, tiene pinta de ser uno de los himnos de directo en el futuro de la banda.
Con Perdiendo la mañana este disco llega al climax, un tema cuya melodía de violín donde además colabora Gabriel de la rosa, vocalista de Shinova en un duo donde su voz se entremezcla perfectamente con la de Javier Castro
Serpientes es quizás uno de los temas que más influencia metalera de los anteriores trabajos puede tener, aún así se nota un aire distinto, en sintonía con el resto del disco, hablando de esos pensamientos viscerales que se alojan en nuestra mente en situaciones de conflicto.
La danza hipnotizada cierra este disco Verne, un tema donde hacen un guiño a una pieza de música clásica, algo muy habitual en la Cronometrobudú. Si en anteriores trabajos hicieron homenajes a el canon de Pachelbel, al Verano de Vivalid o a Edvard Grieg y su gruta del rey de la montaña, en esta ocasión el homenajeado es ni mas ni menos que Niccolò Paganini y su capricho número 24, esta icónica melodía introduce el tema y forma parte de un interludio durante esta canción, que puede recordar a temas anteriores de la banda como Europa en una patera en el estribillo, pero con su toque electrónico tan presente en este nuevo trabajo.
Sin duda no es facil ser fieles a un estilo e identidad propia como la que Cronometrobudú ha estado labrando desde hace tanto tiempo sin correr el riesgo de evocar épocas pasadas, sin embargo, Verne es un disco con personalidad propia, con una evolución arriesgada de alejarse del sonido que les dio mas fama y adentrarse en nuevos horizontes. Creo que la espera ha merecido la pena.


