Mejores discos de 2019 para: Alejandro Pérez

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Despedimos el año con aquellos discos que han nacido y nos han acompañado durante muchos momentos de este 2019. Desde Rock Culture queremos hacer este pequeño homenaje haciendo una selección de diez álbumes que han sido importantes para nosotros y que creemos que se han posicionado como los más destacados en diversos géneros. Esperamos que disfrutéis de estos diez álbumes tanto como nosotros.

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10. MONO – Nowhere Now Here

Los japoneses MONO son una auténtica institución en el Post-Rock. Esta vez retoman su carrera musical con este Nowhere Now Here, un álbum preciosista, repleto de matices y de soundscapes que harán las delicias de cualquier fan del género. Explorando multitud de sonoridades, MONO consiguen esa introspección típica del género, además de una plena emocionalidad, algo que se echa en falta con tanto tecnicismo en bandas afines. Toda una delicia que debéis de escuchar si o si y, si podéis, en la más plena tranquilidad.

9. Rorcal – Muladona

Black Metal denso, industrial y oscuro. Así se puede definir este quinto álbum de esta modesta banda. En este Muladona han apostado por dejar de lado la parte más progresiva y experimental para hacer un disco mucho más directo y con más pegada. Aún con todo, las influencias del drone y del doom se dejan notar para bien, consiguiendo desmarcarse del resto de trabajos del género. Si sois fans de este tipo de música, reconoceréis esta auténtica joya. Toda una descarga enérgica que no os dejará indiferentes.

8. Adrift – Pure

Adrift regresan con un auténtico cañonazo que representa el metal experimental nacional más potente. Cuando sacaron su single Pure, nos dejaron totalmente alucinados pero, en cuanto pudimos escuchar el disco entero, sabíamos que estábamos ante un auténtico diamante. La técnica, los sonidos oscuros y los riffs enérgicos se entremezclan en una apuesta muy sólida que cristaliza en un trabajo muy fresco. La producción conseguida en el álbum es de auténtica locura.

7. black midi – Schlagenheim

Los ingleses black midi han arrasado el panorama musical con tan solo este álbum. ¿Su secreto? Ponerlo todo patas arriba. Los cuatro artistas provenientes de la Brit School de Croydon son unos auténticos genios. Gracias a no poseer ningún tipo de filtro y a no tener ninguna etiqueta definitoria componen sin límites. Lo que este Schlagenheim plantea es algo puramente original, y esta vez de verdad. Hay dos tipos de originalidad, la de los artistas que consiguen subvertir un género y modificarlo para hacerlo más original o los que no parten de ningún tipo de idea sino que componen y lo que salga es el resultado. Black midi es del segundo tipo. Si queréis escuchar algo que os vuele la cabeza, este es vuestro disco. Una auténtica joya que augura un gran futuro a estos jóvenes.

6. Chelsea Wolfe – Birth of Violence

Nuestra queridísima goth queen nos ha vuelto a encandilar con su nuevo trabajo. Ya los singles auguraban un buen disco, pero el resultado ha sido aún mejor. En este Birth of Violence retoma ese folk tan característico, melódico pero oscuro. Con tan solo elementos sencillos: su cálida voz y una guitarra que acompaña, consigue emocionar y hacer de la música un vehículo de transmisión muy poderoso. Este Birth of Violence es un correlato musical a la desolación del continente americano, un auténtico retrato de la sociedad contemporánea y sus miserias. Sin duda alguna, una delicia que puede gustar a todo el mundo.

5. White Ward – Love Exchange Failure

Siendo el segundo disco de esta banda ucraniana, podemos decir que las cotas de calidad que han alcanzado solo son comparables a auténticos genios de la música. Con su particular fusión de black metal y jazz, junto con elementos pertenecientes al post-rock y a la música ambiental. La calidad compositiva es excelente. Sus oscuras letras ambientadas en Lovecraft son una exploración de nuevas dimensiones del ser humano en relación a la existencia y, en particular, este Love Exchange Failure es una mirada al abismo de la psique humana. Los pasajes más tranquilos y melódicos preceden a auténticas tormentas black metaleras. Con una técnica bestial, consiguen hacer un tipo de música que no pierde ni un ápice de potencia al mismo tiempo que logra destellos de genialidad. Uno de los descubrimientos más interesantes.

4. Tool – Fear Inoculum

Tras 13 años de su memorable 10,000 Days, podemos decir que se ha roto el meme: Tool vuelven a sacar disco. Y qué disco. Cuando casi todos sus fans veían el desastre debido a la cantidad de veces que su salida se posponía, con la odisea en los juzgados contra las discográficas, con las expectativas que se iban generando cada año y, sin embargo, el resultado ha sido harto satisfactorio. Cualquier persona te diría que es un disco muy sólido, que mantiene la esencia de Tool y que la producción es excelente. Sin embargo, también es cierto que a mucha gente le ha decepcionado y, siendo plenamente sincero, puedo entender por qué, a pesar de no compartirlo. Tool ha sabido mantener su esencia y evolucionar. Quizás esta evolución no sea algo que se aprecie directamente en su sonoridad, sino en la forma de componer. Creo que es un disco que no tiene ningún tipo de filtro. Los desarrollos de motivos y temas, que en otras ocasiones tenían que cortar para adoptar un formato más ‘escuchable’ y similar en estructura a los singles, en este disco no tiene cabida. Se nota que las canciones son tal cual las concibieron, y eso es algo sumamente importante para un artista de la talla de Tool. Tenemos que eliminar las expectativas de que el arte y los artistas están para agradar a un público. Tool no iba a volver a sacar un Lateralus. Esas expectativas son las que generan que un álbum tan bueno como Fear Inoculum puede pasar desapercibido para la crítica y para el público. Creo que un top 4 está más que justificado.

3. Cave In – Final Transmission

Cave In regresan tras la repentina muerte de Caleb Scofield. Este disco se podría considerar como un canto de cisne en el que el grupo hace su, como reza el título, ‘última transmisión’. Siendo algo más de media hora de música, que apenas llega a superar la distinción entre EP y LP, por todo aquello que simboliza no podemos por menos que incluirlo en esta lista. Son las últimas composiciones de Caleb y con letras de Brodsky (Mutoid Man). ¿Qué podemos decir de esta joya? Música sin complejos, rock y metal sin etiquetas, con fuerza, pero manteniendo los destellos de belleza que les caracterizan. Un adiós de alguien tan importante que hace que muchas bandas se sientan huérfanas musicales. Bnadas como Zozobra, Converge, Mutoid Man o Isis. La cantidad de bandas en las que Caleb estaba presente de una forma u otra hacen que este álbum no se pueda escuchar de la misma forma. De lo mejor del año y más si tenemos en cuenta la circunstancia en la que fue creado.

2. Hypno5e – A Distant (Dark) Source

Antes de que este disco saliera, ya conocía a Hypno5e. Tenían un álbum cinematográfico bastante interesante llamado Alba-Les ombres errantes, una auténtica preciosidad hecha como banda sonora de un film. Canciones muy emocionales y bien construidas, con poemas recitados como Los Heraldos Negros de César Vallejo. En resumen, un disco muy notorio pero que se notaba demasiado para lo que estaba concebido por lo que, es normal que fuera un álbum difícil de escuchar y algo monótono a pesar de tener una calidad enorme. También era consciente de sus trabajos previos tales como Acid Mist Tomorrow, una pieza exquisita de metal progresivo donde los riffs más djenteros y los growls se sucedían formando un álbum muy bien trabajado. Sin embargo, faltaba algo más de melodía y algo que les hiciera desmarcarse del resto de grupos similares. Explico todo esto porque creo que este A Distant (Dark) Source es el álbum que ha conseguido eso. Creo que ha conseguido integrar la parte más melódica, cinematográfica y preciosista del grupo con la más metalera, djentera y que aporta un sonido agresivo. No solo eso, creo que el balance entre ambas es, sencillamente, perfecto. Ambas facetas del grupo se condensan en uno de los mejores álbumes del año, una pieza de hora y veinte absolutamente increíble. Solo puedo decir que, dado que no son una banda muy conocida, pero con una extensa trayectoria, sea este el disco que les corone como una de las mejores bandas del progresivo actual. Ojalá sean capaces de repetir esta obra de arte. Emmanuel Jessua y los suyos son auténticos genios.

1. Cult of Luna – A Dawn to Fear

Llega el momento de otorgar el premio del álbum del año. No veo mejor candidato que Cult of Luna y su A Dawn to Fear. Siendo sinceros, esta banda nunca decepciona, pero tampoco esperas que te saquen un disco del nivel de Vertikal. Y para mí, este álbum, lo iguala e incluso supera. Es una odisea musical de hora y veinte en la que podemos vivir de todo. Pasajes harto emotivos, explosiones musicales violentas acompañadas de los growls de Johannes Persson, tensión acumulada que luego explota, partes en las que podemos palpar la expresividad del silencio, y un largo etcétera. Todas las canciones son autónomas y funcionales, que no dependen de la cohesión del disco para ser potentes. Por otra parte, el álbum funciona como un enorme canto a la desolación de los parajes que dibujan los suecos, prueba de su gran pasión por los films, que siempre han sido una potente influencia de la banda. Creo fervientemente que un disco no puede ser importante e influyente en un año o una década si no fuera porque mantiene y cristaliza cierta historicidad que se inserta en el álbum y refleja el mundo. A Dawn to Fear tiene precisamente este carácter. Temas como The Silent Man, The Fall o Lay Your Head to Rest condensan este reflejo del mundo. Podéis complementar vuestra escucha del disco con este pequeño film, el cual explora el universo creado por Cult of Luna donde temas como la muerte, la soledad y la desaparición de tus seres queridos se hacen patentes. Tres palabras más: Disco del año.

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