La Asociación Heavy Metal de Burgos estaba de aniversario, el XXII era como para celebrarlo y el cartel que habían preparado, bien mereció la visita a la ciudad.
Anden 56 fue el emplazamiento elegido. Nestor, Magik, The Electric Alley y Mämut Mæntra las bandas participantes.
Mämut Mæntra
Empezamos con los locales y su estilo auto denominado stoner grunge alternativo. A mi me sonaron modernos con un toque funk, sus temas iban cayendo a medida que la gente se iba agregando a la fiesta de forma natural. Cajón, Baile, Soy, Rey, Árbol Inmortal y Circo, los elegidos, sonaron cercanos y limpios y el escenario no se les quedó grande para nada.
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Magik
Los cuatro Magik subían a escena con disco lanzado el día anterior Last Call, el cual tuvimos el gusto de escuchar y reseñar.
Arias y Giles son esencia de rock maduro y sensato. La voz de mister Keith es un bálsamo y Manolo a las cuerdas, un placer. Qué pena no haber llegado a verlo con Niagara pienso cada vez que los tengo delante en directo. Les acompañaban el gran Julio Gutiérrez al bajo y Peter Chichón a las baquetas.
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Inteligentes y seguros de sí mismos, estando en un festival en el que la mayoría iban al reclamo de la banda principal, mezclaron temas propios con esas magnificas versiones que se curraron hace cinco años en su Covers In Isolations.
Quemando puentes desde Burn It Down, primera versión 25 or 6 to 4 y primer tema de Last Call, Running Out Of Time a la que sigue la efectiva para el público Blame It On The Boogie. A Set Me Free la tenía ganas en directo y cumplió expectativas. La cover de Los Bravos nos recordó a muchos nuestras infancia y esas influencias de nuestros padres.
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Black Mary Suicide fue otro must del show, con una voz en plena forma y una banda compacta hilvanaban la clásica Don’t Stop con Stick and Stones, esta no me la esperaba y me da que va a ser una de las que se queden en el setlist.
Acabar con Show Me The Way y Up Around the Bed el acierto para el ambiente que rodeaba la sala y para que Arias se luciera y se soltara la melena, nunca mejor dicho, en la parte final y acabara hasta besando su guitarra.
The Electric Alley
Los gaditanos tomaban el mando, el sonido considerablemente psicodelico y divertido. Las circunstancias hicieron que Pachi y una furgoneta fueran los protagonistas de su actuación.
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Jaime nos contaba que de camino a Burgos, por Caceras rompieron el motor de su furgoneta, por suerte tienen amigos por todos lados y Pachi les prestó la suya para poder llegar al bolo, al fin después de 13 años tocaban en Burgos por primera vez. Una experiencia así es cuanto menos para contarlo. Pasarnos por el puesto del merchan para ayudar con ese imprevisto, fue la mejor ayuda a estos luchadores del rock.
La gente los conocía y respetaba y eso se notaba en el nivel de atención de un espacio ya casi lleno. Apache y Hurricane sonaban contundentes, el rollo psicodélico lo desarrollaron sin problemas en solos y gritos ajustados al ritmo del show. Remataron con Whole Lotta Love y Lonely Time, la mejor opción para una noche de fiesta que iba perfecta.
Nestor
Llegaba el atractivo principal de la noche, Nestor, los suecos no paran de generar opiniones, positivas, y ganar adeptos. Solo una visita a nuestro país y en festival, y el hype que generaron antes de llegar a Burgos, asombroso. Son buenos, mucho, su propuesta tan ochentermente visual, te hace caer y los temas están hechos para sonar en directo.
Con unos divertidos disfraces de algo así como marines, salieron a llevarse el éxito que merecen, con We Come Alive levantaron aquello en vilo. La gente cantaba los temas, que todos son singles, como si de clásicos de hace 20 años se tratarán.
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Demoledor para mi sufrido y entregado corazón fueron Kids In A Ghost Town y Stone Cold Eyes. Cierto es que el sonido al principio no fue perfecto, pero lo compensaron con actitud, Tobías estaba en su salsa con esa camisa de flecos tan característica.
Perfect Ten, como siempre digo, para mis sentidos, ellos lo son. Fue tal como esperaba o mejor, reconozco que en The One That Got Away tuve que sentarme porque sentía que iba a desmayarme de tanta intensidad.
Los disfruté con el culpable de que Nestor tocaran en Burgos al lado, y le agradecí el regalo, lo hago de nuevo, gracias Jesús. Ya iba convencida, pero sentí que quería verlos tocar cada semana. Victorius y Caroline son tan de directo que lucieron preciosas bajo el techo del Andén. Turno para la más cañera de sus canciones Firesign, no paramos de saltar y chillar, la hicimos nuestra.
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Con la confianza de llevar siguiéndolos desde que empezaron, me tomo la libertad de decir que hubiera cambiado algo del setlist, no acabo de ver el final del show con la espectacular 1989 que a pesar de su emotiva presentación, no tiene la contundencia para cerrar. Esa pegada la tiene para mi On The Run, otro clásico ya en los directos de los suecos. Teenage Rebel tampoco puede faltar.
Qué orgullo escuchar a todo el mundo alrededor decir cosas buenas de ellos, en nada los tenemos de vuelta en otro festival y después de vivir lo vivido el pasado sábado en Burgos, con la piel de gallina y los ojos vidriosos me atrevo a decir que el año que viene los veremos en Madrid en una sala acorde a su nivel.
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La noche burgalesa nos despide brillantemente y volvemos a la carretera y a casa con los tímpanos rebosantes de buen rock y buen rollo. Un placer compartir este tipo de eventos con gente que vive el rock desde tan dentro.


