Detonando el 16 Toneladas

El 10 de septiembre entré a la Sala 16 Toneladas de Valencia con la cámara, como siempre esperando otra noche de fotos de rock. Pero me topé con Las Ratas Sicodélicas y la cosa cambió.. La sala no estaba llena, se notaban los huecos, pero esa misma falta de público le dio un aire íntimo, casi de privilegio: como si Las Ratas Sicodélicas hubieran venido a tocar solo para nosotros.

Y ojo: que haya poca gente no quiere decir poca potencia. Desde el arranque con ST OUT NOW! entero, la banda fue un vendaval. Rolando Bruno jugando con la guitarra como si fuera un juguete peligroso, Oscar Hechomierda convertido en una máquina de poses con el bajo —cada movimiento era una foto regalada— y Landy, que además de reventar la batería, no paraba de tirar gestos y muecas que hacían del set un show aparte.

Yo disparaba la cámara y pensaba: qué lujo poder registrar esto . Porque la 16 Toneladas suena impecable. Se nota el trabajo técnico, cada detalle cuidado, el fuzz y la psicodelia reventando claros, nítidos, sin perder mugre. Y ahí está siempre Pepe, al pie del cañón, sosteniendo ese templo donde el rock suena como tiene que sonar.

El cierre, con “The Witch” de The Sonics, fue la guinda: la sala explotando aunque no estuviera llena, un guiño a la historia y un empujón de energía final.

Salí con la tarjeta llena y la sensación de haber estado en un concierto chico en número, pero enorme en entrega. Porque Las Ratas Sicodélicas no entienden de medias tintas: muerden, y cuando lo hacen, dejan marca.

Las Ratas Sicodélicas siguen la gira: Alicante, Barcelona, Madrid, Segovia. Si llenan o no, poco importa. Porque cuando tocan, lo hacen con los dientes apretados, y los que estamos enfrente lo sabemos.