El ciclo Sons al Botànic volvió a demostrar por qué es una de las citas imprescindibles de la ciudad. En el incomparable marco del Jardí Botànic de València, rodeados de naturaleza y con el patrocinio de Cerveza Turia, el público disfrutó ayer de una edición especial: en 2025, el ciclo se ha condensado en una sola jornada que arrancó por la mañana con los conciertos de Mar Giménez y Apolo, y que continuó por la tarde con un cartel de lujo formado por Borja Mompó, Badlands y Apartamentos Acapulco.
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La sesión de tarde abrió con la propuesta más íntima de Borja Mompó, acompañado por Amadeo Morcardó al teclado. El ambiente no podía ser más especial: la guitarra de Borja y su particular voz parecían fundirse con el canto de los pájaros del jardín, mientras los efectos de Amadeo añadían capas de profundidad casi etéreas.
Sonaron temas como Al recomenzar, Mi nuevo plan de vida, Tratar de ser nadie o El amor romántico, que encontraron un eco perfecto en un público respetuoso y entregado. La conexión fue tal que Borja se animó a estrenar una canción nueva, nacida del clima de complicidad que se respiraba en el Botànic.
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El contraste llegó con Badlands, que encendieron la mecha nada más aparecer en escena. Rodeados de amigos y caras conocidas, arrancaron con Bosque Salvaje y convirtieron el Botànic en una fiesta. Su mezcla de canciones en castellano e inglés, como In the end o San José, adelanto de su próximo disco que tendrá este mismo nombre, y temas ya imprescindibles como Tornado.
La traca final llegó con la esperadísima Call Me Fire, coreada por todos y una Despedida, rematada con la banda cantando a capella entre el público, creando uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria colectiva.
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Los encargados de cerrar la tarde fueron Apartamentos Acapulco, únicos representantes no locales de la cita, llegados desde Granada. Su sonido, un indie pop donde guitarras y sintetizadores conviven con las voces de Angelina e Ismael, aportó un aire distinto y luminoso al festival.
Canciones como Nuestro mejor momento, La Mujer y el Monstruo o Alguien Normal desplegaron toda la melancolía y frescura que caracterizan a la banda, completando un cartel variado y equilibrado.
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En su versión más reducida, Sons al Botànic 2025 concentró en un solo día la esencia de este ciclo: conciertos íntimos en un entorno único, donde la música convive con la naturaleza y la cercanía con el público. Entre los árboles, las luces tenues, la buena cerveza y la energía de artistas locales y foráneos, se vivió una jornada que volvió a situar al Botànic como epicentro cultural de València.

















