Frank Carter y sus serpientes de cascabel regresan con su quinto álbum lleno de amor e intimidad
Dark Rainbow es el título de la quinta entrega del proyecto de Frank Carter & The Rattlesnakes. Tanto él como el guitarrista Dean Richardson son los artífices principales de esta banda que a lo largo de los años nos ha puesto sobre la mesa cinco discos, teniendo cada uno de ellos su propia identidad: la rabia explosiva de Blossom, Modern Ruin y su sonido más sucio y alternativo, los momentos más sentimentales y vulnerables que nos regala End Of Suffering, el divertido Sticky y, ahora, llega Dark Rainbow con su pasión pura y dura.
La pasión es un elemento dominante en este disco, que transmite un abanico de emociones desde la lujuria y el amor carnal hasta la reflexión y los sentimientos más delicados, pasando por una oda al amor propio. Sí, el amor es un tema que está muy presente, y lo aborda desde diversas perspectivas. Las letras son pura poesía, aunque esto no es una novedad pues es algo que Frank siempre ha cuidado con mucho cariño.
Se siente una especial conexión con la intimidad y lo sentimental de End Of Suffering, como si Dark Rainbow fuese una continuación o una evolución. Frank ya no está triste, está muy enamorado y lo quiere compartir con el mundo. Para aquellos a quienes les pegó fuerte End Of Suffering, este será un disco inolvidable también. Directo, sin filtros, así es Dark Rainbow.Pero en esencia lo que se puede ver es un Frank Carter lleno de pasión, aunque con heridas todavía curándose y es que hasta la parte instrumental evoca esa sensación.
En ese apartado, cabe destacar lo impecable de la producción. El sonido, las guitarras, los sintetizadores y lo bonita que suena la voz en limpio es un trabajo que les ha salido redondo. Así como la dirección que están tomando, y es que puede ser que quizá estemos contemplando su disco más maduro hasta la fecha. Es cierto que ese es el típico cliché que se suele decir, pero esta vez es verdad. Se aprecia una evolución estilística bastante notoria si uno echa la vista atrás desde los inicios hasta ahora. Que habrá quien prefiera otros discos antes que este por gusto personal, por supuesto, pero es innegable que en cuanto a calidad estamos ante su mejor obra.
Pero vamos a desmenuzar pieza por pieza este oscuro arcoiris, comenzando por Honey que ya de buenas a primeras trae la pura esencia de Frank Carter & The Rattlesnakes. Riffs juguetones acompañan a ese tono pícaro de las letras, un anticipo de las vibras que irán y vendrán a lo largo del disco. Man Of The Hour, el que fue el primer single del disco, se presentó en su día como una canción más bien tranquila que habla del cliché de estrella del rock, algo que definitivamente no va con Frank. Un momento de disfrutar de lo bonita que es su voz limpia, que cada vez fue tomando más protagonismo en detrimento del Frank rabioso y más punk que solía asomarse algunos de discos atrás.
Can I Take You Home muestra de nuevo ese lado más íntimo y recuerda mucho al estilo de Arctic Monkeys, ese rock alternativo tan característico que ya es un sonido que han ido echando poco a poco a la receta principal de los Rattlesnakes. Y ya la palma de lo sexual, sucio y divertido se la lleva American Spirit, que en el conjunto principal del disco se siente un poco fuera de lugar, pero es un riesgo que decidieron tomar y no ha ido mal. Y ojo, cabe destacar que se puede hablar de estos temas de mil maneras pero han decidido hacerlo de una forma elegante sin perder ese tono lujurioso y desenfadado. Es una canción un poco más popera que hasta podría pasar por un tema de Maneskin con un poco de imaginación, con una parte muy bonita de piano hacia el final.
El título de Happier Days podría dar a entender que esta sería una canción tristona quizá, pero nada que ver. Es divertida, juegan con los riffs y melodías pegadizas, es imposible quitársela de la cabeza. Si la tocan en directo, será sin duda una de esas de dejarse la garganta cantándola.
Y aquí, ya en el ecuador del álbum, llega Brambles. El que fue el segundo adelanto de Dark Rainbow, que así de buenas a primeras daba un poco la impresión de ser algo sosa pero con cada escucha no hace más que mejorar y, desde luego, en el contexto del disco se entiende mucho mejor esta apuesta. Habla de amor, “un amor que me llene de alegría, que me ilumine el corazón cuando escuche su voz, un amor tan cálido como el sol, que derrita el hielo en el que me he convertido”. Hipnotizante, la verdad, donde asoma el clásico sonido cañero de la banda que se mimetiza poco a poco con su nuevo camino. Es por eso que se ve una evolución y una madurez estilística, todas las piezas van encajando cada vez más y se siente una comodidad absoluta de ellos mostrando este sonido.
Las siguientes dos canciones son perfectas para escuchar juntas, en un sitio tranquilo, en silencio. Quizá por eso hayan decidido ponerlas seguidas en el tracklist. Son de esas canciones que te dejan con el corazón encogido y la lagrimilla en los ojos. Frank Carter se desnuda emocionalmente en Queen Of Hearts y Sun Bright Golden Happening como nunca antes. Quizá más que en End Of Suffering, que ya es decir. Intimidad, sentimientos desde lo más profundo del corazón y reflexiones acompañadas de instrumentos que relajan y te invitan a cerrar los ojos y, simplemente, disfrutar de este momento que nos regalan.
“All I ever wanted
Was a house to call my own
A bed to lay my head in
A place I could call home
Somewhere to believe in
Somewhere to go
When the light gets darker
And the mood gets low
Thistles and Daisies
Please don’t say maybe
Our love is as real as the sun
And everything it falls on”
Superstar será, sin duda, uno de los pelotazos en directo si deciden incluirla en los setlist. Una ¿balada? donde Frank se deja la piel cantando de nuevo con esa garra y pasión donde definitivamente se siente muy cómodo. Dando paso al tercer adelanto, Self Love, que claramente postula para favorita para muchos de los fans que estaban esperando escuchar el disco entero como agua de mayo. Un homenaje al amor propio por encima del amor hacia otra persona, un amor sano y bonito que rebosa por todas partes. Nos gusta mucho este Frank enamorado, desde luego. ¿Y los sintetizadores? Pues el toque para terminar de coronar este tema como una de las joyas del álbum, cero dudas. Es imposible que Self Love no levante los ánimos de cualquiera.
Cierra el disco A Dark Rainbow, que nos deja con una intimidad muy cálida y un estribillo poderoso. No podría terminar el disco de mejor manera, sinceramente. Deja a uno una sensación bonita, sentimental y de calma absoluta. Sin ser completamente uniforme, claro, pues tiene sus momentos y sus matices y eso lo hace un disco más que disfrutable. Una catapulta a ser una de las bandas más icónicas del rock británico actual.
Gracias Frank, gracias Dean, gracias Rattlesnakes. Gracias por compartir con el mundo un disco de los que erizan la piel, con mucho cariño en los arreglos instrumentales y con tanta honestidad en cada frase. Dark Rainbow es un disco puro, precioso, sale del corazón directo a tus oídos y acaricia tu alma. Simplemente, chapeau.







